En Oslo, un festival celebra las vanguardias desde la periferia

Crédito: Lars Opstad
La legendaria cantante Calypso Rose abrió la 24ta. edición del festival Oslo World, que durante seis días presenta una maratónica serie de conciertos, que incluyen a Escalandrum con Elena Roger, Luciano Supervielle, Seun Kuti y Rossy de Palma
Humphrey Inzillo
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5 de noviembre de 2017  • 18:35

Oslo, Noruega.– Las 1300 personas que colman el club Rockefeller, la sala de conciertos de Oslo que en su estructura nos remite a La Trastienda de Buenos Aires, miran entre sorprendidas y embelesadas a Navid Rezvani, un bailarín de origen iraní y ciudadano noruego, que presenta un soliloquio coreográfico, que une elementos de la danza contemporánea con pasos de baile de la cultura del hip-hop. Son unos pocos minutos, que bastan para adelantar la potencia de lo que vendrá. Luego, enfundada en un vestido dorado, con un prendedor que dice “Anarquista del Champagne”, Alexandra Archetti Stølen, directora del Oslo World, da un discurso de bienvenida, donde traza las líneas principales de este festival que, a los largo de seis días y en 27 salas de la ciudad, pondrá el foco en las vanguardias de la periferia.

“Las vanguardias podrían no ser el tema para un festival de músicas del mundo”, explica. “Dejenme decirles, entonces, que no presentaremos «World music» en Oslo, sino que presentaremos músicas de distintos géneros de todas partes del mundo. Mostraremos el mundo a Oslo, y Oslo al mundo. En un marco eurocentrista, todo lo que está fuera de Estados Unidos y Europa es considerado como la periferia. Y una buena parte del programa de esta edición del Oslo World Music Festival, que hemos rebautizado Oslo World, viene de otros países y regiones a está basado, de acuerdo a nuestra interpretación, en la periferia.”

Luego toma el escenario Calypso Rose, la cantante oriunda de Trinidad y Tobago, que a sus 77 años es considerada, con razón, una leyenda viviente. Con una energía que no se condice con el documento, y una sabiduría que se traduce al mismo tiempo en picardía escénica y un discurso sólido en la reivindicación de la lucha de género, Calypso Rose abre su presentación con “I Am African”, una canción que es, al mismo tiempo, una declaración de principios. Un puente musical entre la isla donde nació y el continente de sus ancestros, que pone no sólo pone a bailar a todo el mundo automáticamente, sino que enciende sonrisas en los rostros. Sonrisas que no desaparecerán durante la hora y media de su presentación.

El repertorio se basa en Far From Home, el disco que lanzó el año pasado, realizado en colaboración con Manu Chao. La producción del autor de Clandestino se traduce en una energética e hipnótica actualización del calypso, el ritmo caribeño que explotó a fines de los 50.

El dominio del escenario de Calypso Rose le hace honor a su título de “Calypso Queen”: mueve las caderas, se ríe, mueve la pélvis, coquetea con el público y, al mismo tiempo, lanza mensajes y aconseja a las mujeres. “No se casen nunca por dinero, háganlo por amor”, les dice. Y a los hombres les advierte: “nunca, pero nunca, se les ocurra levantarles la mano a una mujer”.

Su backing band es una auténtica máquina de ritmo. Jean M´Ba (guitarra), Corey Wallace (bajo), Gregory Lewis (batería), David Aubile (teclas), Fabien Kisoka (saxo), Sylvain Bardiau (trompeta y trombón), y las coristas Emma Beatson y Kali Kanga, ensamblan a la perfección, en un estilo que combina las raíces del género con una proyección contemporánea, potente e irresistiblemente bailable.

Quizás la mayor virtud, en un show lleno de virtudes, es el modo en que el aura mágica de Calypso Rose trasciende al género que le otorgó su nombre artístico hace seis décadas y se transforma en un mensaje musical universal, con las raíces en el Caribe y una proyección cósmica. Y la alegría que queda flotando en el ambiente. En la noche de Halloween, todos salimos del Rockefeller con la sensación de haber sido hechizados. En este caso, por la magia de la música.

Una programación potente y ecléctica

La programación del festival, que dura hasta el próximo domingo, incluye representantes del Río de la Plata. Escalandrum, junto a Elena Roger (que participa también como delegada internacional y dará una charla el próximo sábado) mostrarán su espectáculo Piazzolla Plays Piazzolla. Desde Uruguay, Luciano Supervielle tocará su Suite para piano y pulso velado. Pero también se destaca en la programación el espectáculo especial de la cantante, actriz y performer española Rossy De Palma (protagonista de muchísimos films de Pedro Almodovar), el show de la leyenda del jazz Stanley Clarke, el afrobeat de Seun Kuti & Egipt´80, la cantante libanesa Yasmine Hamdan y la brasileña Ceú, entre otros.

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