Estamos bien

Orlando J. Ferreres
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8 de noviembre de 2017  • 01:28

Después de un sinnúmero de reducciones e incrementos, podríamos ganar alrededor de un punto y medio de reducción del déficit fiscal primario del gobierno nacional. Después del incremento de la deuda externa e interna y de la nivelación de sus intereses con la inflación nacional amen del déficit cuasi fiscal de otros organismos del estado federal, llegaríamos, si todo saliera bien, a una reducción final del déficit fiscal.

Por todo esto es que decimos que "estamos bien", aunque la frase nos hace acordar a la expresión del presidente Carlos Menem en la década del 90 cuando dijo que "estábamos mal, pero que íbamos bien", lo cual era cierto aunque finalmente terminó mal.

El plan económico-financiero del gobierno actual es a cinco años. Lo que se va tratar de aprobar ahora es una parte del total del plan, el que puede merecer algunas correcciones a lo largo del tiempo. Uno puede concluir que es un buen plan, aunque hay algunos sectores afectados que se van a quejar todo el tiempo en tanto que los que se benefician no hablaran mayormente por los medios en este ínterin.

Según nuestras proyecciones, el déficit primario se reduciría 1,2 % del PIB entre el 2016 y el 2018, similar a la meta establecida por el propio Gobierno de 1,4% del PIB en ese mismo lapso. Este cálculo es fundamental pues implica una reducción importante de dicho déficit para el período elegido.

Si uno percibe las graves consecuencias que generan los altos déficits fiscales, la reducción del mismo es fundamental, aunque ya van varios gobiernos que no dieron resultados prácticos en este sentido. En este caso, parecería que sí será así por las medidas que se han seguido.

Sin embargo, una cuestión principal es cómo lo percibirán los que votan: el público político. Esto es materia opinable, aunque deben determinarse con detalle las relaciones con los gobernadores, senadores y diputados nacionales. Allí estará la clave para la defensa adecuada de estos acuerdos o "pactos fiscales", como los que se firmaron en el pasado.

En definitiva, es necesario tener éxito en esta oportunidad, pues no quedan muchas alternativas de poder modificar significativamente las cuestiones impositivas con otros métodos. Si no tenemos un resultado adecuado será muy difícil conseguir inversores que nos permitan superar el problema fiscal tan agudo como el que tenemos. Necesitamos crecer en forma inmediata, cuanto antes, esa es la manera de cerrar la brecha.

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