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JOSE IGNACIO: GALERÍA A CIELO ABIERTO

El jardín de esculturas de la Fundación Atchugarry
El jardín de esculturas de la Fundación Atchugarry Fuente: Lugares - Crédito: Gentileza Fundación Atchugarry
Puro arte en uno de los enclaves más lindos de la república vecina del Uruguay. Tierra adentro; cabalgata, asado, olivares y Tannat. Frente al mar: cocina de lujo, atardecer entre esculturas y una bicicleteada por el pueblo.
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24 de noviembre de 2017  • 13:43

CON LOS PIES EN LAS ESTRELLAS

La piscina se llena de estrellas cuando cae el sol. Son luces que dibujan constelaciones en el fondo del agua, dulce, fresca, que se mezcla con el mar en el horizonte. Un poco más acá, de este lado del gran ventanal, la mesa se viste con fuentes enlozadas y asaderas de hierro. Hay corvinas enteras, papas rotas bien crocantes, verduras al horno y ensaladas con quinoa, hojas de la huerta y gajitos de naranja: en Playa Vik se come como en casa, compartiendo los platos, probando un poco de todo.

La Estructura, edificio con el sello del arquitecto Carlos Ott en Playa Vik, José Igancio
La Estructura, edificio con el sello del arquitecto Carlos Ott en Playa Vik, José Igancio Fuente: Lugares - Crédito: Gentileza Vik

“La Estructura” es el edificio central de este hotel, con una entrada diseñada por Carlos Ott, una puerta esculpida en bronce por Pablo Atchugarry; y paredes de titanio cargadas de pinturas de artistas internacionales (James Turrell, Zaha Hadidi y Anselm Kiefer), y nacionales (Carlos Páez Vilaró, Luis Solari, José Gurvich y Mirlo Zorrilla). Tanto las tres suites que hay dentro de La Estructura, como las seis Casas que la rodean, tienen una decoración única y el sello personal de un artista uruguayo diferente para cada una. Noruego, Alexander Vik no escatima en arte.

DE LA TRANQUERA PARA ADENTRO

En las caballerizas hay veintiséis caballos bien predispuestos para salir a dar una vuelta por el campo. Luego de eligir el caballo perfecto para cada uno y ajustar los estribos, se sale al paso a paso, un rato antes de la caída del sol, para ver el atardecer rosado sobre el casco de la estancia.

La Estancia Vik en José Ignacio
La Estancia Vik en José Ignacio Fuente: Lugares - Crédito: Gentleza Garzón

Estancia Vik ocupa unas 1400 hectáreas entre la Laguna y el Arroyo de José Ignacio. Además de caballos, tienen cabras, ovejas, vacas, avestruces salvajes y una granja ecológica que abastece con productos y verduras al restaurante. La casona originalmente fue destino de veraneo de la familia noruega, pero hace 9 años se abrió a los turistas. Tiene un estilo colonial, con patios, jardines, una pequeña capilla y 12 suites decoradas por artistas uruguayos contemporáneos, consolidados y emergentes. Los tres hoteles de la firma Vik están abiertos al público para almorzar y cenar, con reserva previa.

El paisaje de Bodega Garzón en José Ignacio
El paisaje de Bodega Garzón en José Ignacio Fuente: Lugares - Crédito: Gentleza Garzón

En el Km. 175 de la Ruta 9, se abre un camino tierra adentro que se extiende unos diez kilómetros hasta el portón de entrada de Colinas de Garzón. En el año 1999, Alejandro y Bettina Bulgheroni compraron estas tierras para sembrar olivos, almendros y nogales. Y al otro lado de las colinas, unos años más tarde plantaron vides y levantaron una gran bodega. “Se quiso crear la dieta mediterránea, con plantas traídas de España, Italia y Portugal”, explica Natalia Pereyra, bióloga y guía en Colinas de Garzón, donde se produce mayoritariamente aceite de oliva extra virgen. Acá, las esculturas de Pablo Atchugarry son de madera de olivos centenarios.

“En Colinas de Garzón es fácil ver carpinchos, liebres, zorros, ñandúes y jabalís. Ofrecen visitas y catas guiadas de aceite de oliva”.

PINCELADAS EN EL JARDÍN

Otro lindo paseo es visitar la Fundación Atchugarry. En la parte exterior tiene una laguna y un gran jardín repleto de esculturas de distintos artistas. Un espacio verde, abierto al público, ideal para caminar o armar un picnic al atardecer. Siempre es bueno chequear si hay alguna exposición o evento en cartel.

Vista aérea de los jardines de la Fundación Pablo Atchugarry
Vista aérea de los jardines de la Fundación Pablo Atchugarry Crédito: Gentileza Fundación Atchugarry

Extra

Una propuesta que nada tiene de arte pero que resulta imperdible para ir es el Parador La Huella. Por su ubicación junto al mar y por haberse convertido en un clásico y en un destino en sí mismo es el que en 2017 quedó en el puesto #22 de los Latin America´s 50 Best Restaurants.

Más información: www.uruguaynatural.com

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