Macri aprovecha el desconcierto peronista

Carlos Pagni
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16 de noviembre de 2017  

La historia se acelera. Mauricio Macri entendió que el lapso que se abrió entre su triunfo electoral y el 31 de diciembre, cuando concluyen las sesiones extraordinarias del Congreso, sería el de mayor productividad de su mandato. Se propuso aprovechar el desconcierto peronista frente al impacto de su éxito para aprobar las principales reformas de su administración. Para esa empresa encontró un valiosísimo aliado impersonal: la nueva dinámica de la interna peronista.

Cuanto más incierta aparece para ellos la reconquista del poder en 2019, los gobernadores y sindicalistas del PJ se vuelven más cooperativos con el gobierno nacional. Su prioridad no es la competencia con Cambiemos, sino la supervivencia administrativa. Este incentivo hace juego con las necesidades de Macri, que está en minoría parlamentaria. Y que tal vez lo siga estando, aun si lo reeligen. La convergencia entre estas dos limitaciones, un PJ sin candidato presidencial competitivo y un Presidente sin mayorías legislativas, está imponiendo un nuevo método. La principal tarea del Congreso será convalidar los pactos que se celebren entre la Casa Rosada, los caudillos provinciales y la CGT. La negociación en las cámaras, entonces, perderá terreno frente a la federal y sectorial.

Anoche Nicolás Dujovne y Rogelio Frigerio negociaban contra reloj con los gobernadores, en el Consejo Federal de Inversiones (CFI). La agenda fiscal quedó aprobada. Pero Macri pretendía que las provincias renuncien a las demandas judiciales contra la Nación. El otro escollo era inconfesable. Algunos mandatarios pidieron tiempo porque aun no pudieron calcular los efectos del rompecabezas fiscal sobre sus finanzas.

Hay gobernadores que son dóciles porque dependen mucho del gobierno nacional. Los más intransigentes tienen sus cuentas ordenadas. Aparecen casos surrealistas. Por ejemplo: el indómito formoseño Gildo Insfrán, cercano al kirchnerismo, ayer recibió un calmante infalible. Mientras sus colegas discutían con Frigerio, en Comodoro Py declaraba Alejandro Vandenbroele, supuesto testaferro de Amado Boudou. ¿Revelaría las escabrosas complicidades entre The Old Fund y el gobierno de Formosa? Un asesor de la Casa Rosada bromeó: "Vandenbroele, una solución belga a los problemas argentinos".

El entendimiento con los gremios presentó menos incertidumbres. A las 5 de la tarde de ayer Jorge Triaca cerró la reforma laboral. Sólo hubo disenso en un par de detalles: régimen de horas extras y de microemprendimientos. En lo central se coincidió: habrá menos litigiosidad; y se facilitará el pasaje de trabajadores en negro a la formalidad. Es el objetivo central de Triaca: sacar gente del terreno del conflicto, que se agigantó en el año 2001, para llevarla al de la negociación.

La clave del pacto entre el Gobierno, los gobernadores y los sindicatos es el cambio en la actualización de las jubilaciones. De ese ahorro el Tesoro podrá girar a la provincia de Buenos Aires 40.000 millones de pesos. Se agregarían a los 20.000 millones que recibirá María Eugenia Vidal por -atención al absurdo- la eliminación del Fondo del Conurbano.

Hasta ahora el principal interesado en las reformas era Macri. Cuando lleguen al Congreso, sumará un socio: Miguel Pichetto. Es el encargado de aprobar en el Senado el pacto de gobernadores y gremios con la Casa Rosada. Pronto aparecerá un "Pichetto" en Diputados. Allí los acuerdos federales y sectoriales están influyendo en el diseño de los bloques. Los jefes provinciales no pueden arriesgarse a que sus vitales arreglos económicos con el poder central sean desfigurados por legisladores a los que no controlan. Por eso analizan constituir una bancada propia, con unos 30 miembros. Sería ajena, por supuesto, a Cristina Kirchner. Pero también, al menos por ahora, a Sergio Massa, quien seguirá liderando alrededor de 20 bancas.

Corolario: el eje de la vida parlamentaria pasará por el acuerdo entre los 110 diputados de Cambiemos y los 30 del PJ interprovincial; y entre los senadores de Cambiemos y los de Pichetto. Esos peronistas necesitarán convalidar sus coincidencias con el Poder Ejecutivo frente a un kirchnerismo que los denunciará por traidores. En el sindicalismo la gran incógnita es Hugo Moyano. Para algunos dirigentes el pacto con Triaca será de largo alcance: "Mario, inauguramos un proceso de 6 años" lagrimearon Héctor y Rodolfo Daer ante el vicejefe de Gabinete Quintana, con los ojos irritados por el humo del narguile. Quintana habrá pensado: "A cuántos les habrán dicho lo mismo". Nimiedades. Lo importante es si Moyano se plegará, o acusará al resto de dejarse seducir por la Banelco, como 17 años atrás.

Pichetto y sus aliados pretenden blindarse pidiendo a los gobernadores y sindicalistas que apoyen en el Congreso lo que pactaron con Macri. Hay un detalle, para ellos, crucial: que Alicia Kirchner deje sus huellas digitales en el papel de los acuerdos. Pero la santacruceña sigue dando vueltas por el mundo. Ayer, al CFI envió a Pablo González, su vice. González está inquieto. Teme que Alicia, siguiendo a su cuñada, no ponga por él las manos en el fuego.

Este inusual cogobierno federal está amenazado por distracciones e incoherencias del Gobierno. Es a lo que más teme Pichetto. Un ejemplo: hace nueve días debía aprobarse el dictamen de reforma al Ministerio Público que el PJ había acordado con Cambiemos. El objetivo era desmontar la estructura de personas y funciones que deja Alejandra Gils Carbó. Pero no pudo votarse porque varios senadores de Macri se ausentaron. El kirchnerismo presentó después un proyecto propio. Sonríe Gils Carbó, desde la Santa Sede. ¿Se habrá cruzado con Pablo Moyano? Otro peregrino.

Las torpezas disimulan movimientos menos presentables. Durante el juicio a Eduardo Freiler, cuyo desenlace se conocerá mañana, Carla Lago, la ex cuñada del juez Ariel Lijo, denunció que su ex marido, el abogado Alfredo Lijo, era socio del camarista en un balneario. También expuso indicios de que el juez Lijo era socio del hermano en el haras La Generación. Los consejeros de la Magistratura ligados a Cambiemos propusieron que declarara Alfredo Lijo. Mientras tanto, Iván Ruiz publicó en este diario que el hermano del juez tenía una cuenta con 1,7 millones de dólares no declarados, en Suiza. Alfredo Lijo aclaró que eran honorarios. Habrá despertado la curiosidad de la AFIP sobre él y sus clientes. Aunque hay un enigma: ¿dónde litigó el doctor Lijo? En Capital no está matriculado.

La citación a este abogado se iba a votar antes de ayer. Pero se suspendió por iniciativa del Gobierno. Ahora los Lijo deben lograr que Vandenbroele no revele, como amenazaba, la lista de invitados a la boda del magistrado. Quiso la casualidad que la convocatoria a Alfredo Lijo se cancelara después de una reunión del consejero Pablo Tonelli con Macri y con el ministro de Justicia, Germán Garavano. No debe haber sido porque el juez Lijo tiene trato habitual con el titular de la AFI, Gustavo Arribas. Tampoco porque emplea a Fernando Rey, sobrino de Daniel Angelici. Mucho menos porque Lijo controla la causa por las negociaciones del Gobierno con el Correo, de los Macri. Serían motivaciones kirchneristas. El hermano del juez quedó a salvo porque, como se dijo, había que analizar una reforma al Consejo de la Magistratura. Cambiemos.

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