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Ronaldo Fraga: "No es común ver la vida real en la pasarela"

Por primera vez en el mundo, el trabajo de un diseñador de moda se incorporó al marco de una bienal: aquí, la voz del artista brasileño
Daniel Gigena
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18 de noviembre de 2017  

Fue la primera vez en el mundo que, en el marco de una bienal, se incorporó el trabajo de un diseñador de moda. El elegido para participar de la primera edición de la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de América del Sur (Bienalsur) resultó ser el brasileño Ronaldo Fraga, que llegó como invitado a la ciudad de Buenos Aires con el apoyo de la Dirección General de Industrias Creativas del gobierno porteño. Fraga nació en 1967 en Minas Gerais, donde cursó estudios universitarios que completó luego en Nueva York y Londres. No obstante, desarrolló todo su trabajo en Brasil. En 2007, fue el primer diseñador en recibir la Orden de Mérito Cultural por su trabajo, que une aspectos industriales, artesanales y estéticos. Fraga diseñó muchas colecciones, cruzadas por diversas referencias culturales y un compromiso político constante a favor de las causas de los más débiles: refugiados, indígenas, transexuales e inmigrantes.

Él cumple además las funciones de un cronista que se expresa mediante la vestimenta. A través de sus creaciones, reivindicó las figuras de Zuzu Angel (una diseñadora brasileña asesinada por agentes de la dictadura en ese país), del pintor Athos Bulcão y de Candido Portinari, entre otros. Las exposiciones de su obra que se realizan en Río de Janeiro, en San Pablo y en su ciudad natal atraen a miles de visitantes. En Buenos Aires, aquellos que no pudieron asistir al desfile realizado en las instalaciones del Muntref podrán ver una instalación con las piezas de la colección a partir del 14 de dicembre. En Génesis-Cultura sin Fronteras, los diseños de Fraga compartirán tiempo y lugar con obras del Museo Reina Sofía y de los artistas Tatiana Trouvé (Brasil), Romuald Hazoumé (Benín), los argentinos Mariana Tellería y Mariano Sardón, Marco Maggi (Uruguay), Iván Argote (Colombia), José Bechara (Brasil) y el cineasta israelí Amos Gitai.

"Fue mágico por el lugar elegido y por los participantes -cuenta Fraga a LA NACION- No había solamente modelos profesionales sino también artistas, personas con discapacidad, intelectuales, arquitectos, atletas, personas que trabajan en causas solidarias. El tema, Sangre Latina, fue una investigación que hice sobre los pueblos originarios de América latina, los refugiados y las corrientes migratorias. Las personas no están acostumbradas a ver la vida real en la pasarela, no es común: sólo están habituados a la belleza anglosajona. Por eso, quise representar la fusión cultural que caracteriza a América latina entera".

-¿Es tu primera visita a Buenos Aires?

-No. Ya había viajado a presentar una colección sobre Zuzu Angel, la diseñadora que creó una colección luego de la desaparición y el asesinato de su hijo durante la dictadura militar en Brasil, y pude dar varias charlas aquí. Pero este fue mi primer desfile. En diciembre se podrán ver las piezas expuestas en una instalación en el museo.

-¿Cuántas colecciones hiciste a lo largo de tu carrera?

-Cuarenta y cinco. Siempre son colecciones temáticas. Me considero un contador de historias, aunque algunos también me llaman "el poeta de la moda". Todas mis historias tratan la moda como un instrumento de cultura y un gesto político.

-¿Tuviste problemas por ese tipo de gestos?

-Más o menos. Ahora la situación en Brasil se está volviendo muy rígida. El país está pasando por momentos muy difíciles. Siempre trabajé con temas que no son fáciles, como la crisis de los refugiados o la transfobia. Brasil es hoy el país donde se asesinan más gays, travestis y transexuales. Además, está entrando con mucha fuerza la cultura de las iglesias evangélicas estadounidenses, que son más intolerantes que la Iglesia Católica. Los traficantes de drogas también son evangélicos en Brasil y operan como brazo armado. Se persigue a las religiones de raíz africana y ahora hay también una persecución a los artistas que cuestionan la desigualdad. A todo eso, se debe agregar la poca promoción del arte. Sólo un 6% de la población brasileña visita los museos. Más que nunca, es hora de resistir.

-¿El mercado de la moda es muy importante en Brasil?

-Es muy fuerte. Durante años, la moda fue la segunda industria creadora de empleo. Ahora, a causa de la importación de ropa de China, es la tercera. Luego de la industria alimentaria y de la construcción civil. Hay un gran interés de la población; el brasileño tiene gusto por la moda. Hombres y mujeres se detienen a ver desfiles en la televisión y además se sigue con interés el recorrido de las modelos brasileñas que triunfan en el exterior. Sin embargo, las noticias sobre la moda en los medios brasileños todavía son muy superficiales. Por eso, decidí usar la moda como un espacio para hablar de otras realidades.

-¿Por medio de qué canales llega tu trabajo al público?

-Tengo mi nombre asociado con algunos productos en Brasil. La distribución es menor, pero más efectiva, casi exclusiva. Los desfiles en la Fashion Week de San Pablo tienen mucha repercusión, además de exposiciones de moda en museos.

-La colección que presentaste en Bienalsur tiene una tonalidad determinada.

-Colores de la tierra, rojo, anaranjado y verde. En Génesis. Sangre Latina trabajamos los diferentes tonos de piel de las personas que viven en América latina. Mezclé todas las culturas presentes en la región: kimonos japoneses con estampas guaraníes, estampados de fuerte impronta política, motivos indígenas. Las modelos llevaban vestidos con estampados de las monedas de distintos países, pero con la imagen de indígenas de comunidades situadas en América. Indios, negros, refugiados, y también cartas impresas en la ropa, copiadas de aquellas que enviaban los primeros inmigrantes a sus familias. Siempre trabajo de ese modo.

-¿Quiénes compran tus piezas?

-Particulares, coleccionistas, instituciones públicas o privadas. Luego hago una colección para vender al público.

-¿Conocés la moda argentina?

-Hice un primer contacto para el desfile de Bienalsur. Incorporé a diseñadores jóvenes argentinos para que imprimieran su marca autoral en la colección. El tema de la identidad en la moda es central, hay que buscar autores. En Brasil es muy fuerte el trabajo con los estampados; en la Argentina, quizá por el trabajo con la lana y el cuero, sucede con las texturas y las tramas. Creo que uno complementaría al otro. Hay que unirse y pensar América latina como un bloque cultural también en la moda.

Un vino de todos los colores

La decisión de Ronaldo es clara y poética como todo lo que tiene que ver con sus apreciaciones estéticas o visuales, en realidad sensoriales: "Elijo vino siempre, de todos los colores, en cualquier momento del día", describe entusiasmado. Según explica, para él la Argentina en particular tiene el gusto del malbec. "La cultura argentina tiene malbec -postula-. Es algo áspero y suave al mismo tiempo".

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