El Gobierno pierde la guerra de los medios

18 de noviembre de 2017  

En la Casa Rosada se quieren morir. Dicen que hechos espectaculares y de relieve histórico como los acuerdos con los gobernadores y con la CGT pasan a segundo plano por culpa del kirchnerismo, que en su rutilante camino a la desaparición no deja de producir noticias que acaparan la atención mediática. "Vandenbroele arrepentido mata los 40.000 palos que va a recibir María Eugenia, y FIFAgate mata pacto fiscal", ponía ayer como ejemplos, con los ojos llorosos, un ministro de Macri. Lo vi tan pero tan mal que lo animé a pensar en positivo: "Los escándalos también están tapando la suba del gas, que la inflación no afloja y que la gente va a vender hasta las heladeras para comprar Lebac", dije. Me echó del despacho.

Hay que entender cómo es la dinámica de la información. No voy a negar la relevancia de que a Mariú le tiren tanta guita, con esa obsesión que tiene por hacer cloacas, Metrobuses, rutas. Si se la tiraban a Scioli, en un par de añitos era dueño de medio país y temblaba el liderazgo de Bill Gates como el hombre más rico del mundo. Aun así, la expectativa que despierta una confesión del testa de Boudou es, a la hora de pensar en la tapa de un diario, imbatible. Pongamos a competir los títulos y se va a ver bien claro: "Compensan a la provincia de Buenos Aires con un fondo de $ 40.000 millones"; "Vandenbroele dice que Boudou se robó 10 millones de dólares". ¿A cuál le ven más destino de trending topic?

Lo mismo con el FIFAgate. En realidad no es lo mismo: es mucho más. Las revelaciones de Alejandro Burzaco en un tribunal de Nueva York (es la justicia norteamericana, y ahí no se jode con lo que se declara) muestran un espectáculo de corrupción inaudito, un charco de podredumbre, revoleo de sobornos, las millonadas del fútbol obscenamente repartidas entre la AFA y la Casa de Gobierno. Fútbol para Todos, pero plata sólo para unos pocos. Los de Torneos, la empresa que pagaba las coimas, eran unos genios ganando contratos, pero tenían cero imaginación para denominar en sus registros contables los envíos de dinero a funcionarios kirchneristas: a ese trámite lo llamaban "Cristina". ¡Habiendo tantos nombres! Frente a semejante reality, que incluye el suicidio de Jorge Delhon, un pacto fiscal no tiene, como noticia, ninguna posibilidad de hacerle sombra. Vayamos otra vez al duelo de títulos: "El Gobierno y las provincias acuerdan pautas para la distribución de recursos federales"; "Burzaco dice que pagó millones de dólares en coimas al gobierno de Cristina Kirchner".

Burzaco incluyó al binguero Angelici, el delfín de Macri en Boca, entre los que recibieron plata de Torneos. Lástima que no aposté unos mangos. Si a mí me hubiesen preguntado qué persona fuera del kirchnerismo había sido adornada por Torneos, al primero que nombraba era a Angelici.

Insisto: es comprensible la desazón de Macri. En el mejor momento de su mandato, cuando se anota los más resonantes éxitos políticos ante un peronismo postrado que firma todo lo que le piden, la agenda periodística se ve obligada a mirar para otro lado, a dar cuenta del proceso de descomposición del kirchnerismo. Esta semana está llena de ejemplos. 1) Máximo y Florencia acapararon todos los flashes al volver a presentarse en Comodoro Py, donde siempre los esperan multitudes; multitudes de policías. Rolo Villar dice que ese dispositivo es para proteger a la gente. 2) El Consejo de la Magistratura destituyó ayer por corrupto al juez Freiler, cofundador de Justicia Legítima y dueño de una fortuna de sesgo kirchnerista: rápida, asombrosa, inexplicable; el destino de Freiler quedó sellado cuando sus defensores admitieron que era indefendible. 3) También a Cristóbal López le llegó su Formitox: la Corte Suprema anuló por fraudulento el concurso de acreedores de Oil Combustibles, la mayor empresa del holding construido al calor de Néstor y Cristina y de la evasión de impuestos. Campeones de la ingenuidad, en la Casa Rosada creen que la foto del ministro Triaca acordando con la CGT la reforma laboral vende más que la del gran Cristóbal tirando la toalla. 4) Procesaron a Echegaray, seguramente el recaudador de impuestos más denunciado de la historia, por sobreprecios en un contrato de limpieza. Ricardito, no me desilusiones: estuviste en bolonquis muy grosos como para que te emboquen por haber gastado de más en lavandina. 5) Aníbal Fernández, otro de los bendecidos por las coimas de Torneos, maltrató a Cristina en una carta terrible, fulminante, demoledora, no tanto por lo que dice, sino porque lo dice Aníbal. A ver: si se te anima él, estás en problemas. De noche, a Cris la deben acosar los fantasmas de granjas que se rebelan, de morsas insurrectas. Ya antes se le habían atrevido Guillermo Moreno y Luis D'Elía, lo que habla de una fractura en la vanguardia intelectual de su fuerza.

Ahora que la autopsia sobre el cuerpo de Santiago Maldonado indica, según coincidieron los 55 peritos intervinientes, que nunca fue trasladado ni manipulado, lo cual terminaría de eximir de culpa y cargo a la Gendarmería, lo único que le faltaba al Gobierno es que la novedad fuera opacada por el caso del submarino San Juan. Al kirchnerismo se la dejaron picando: seguramente va a denunciar un plan sistemático de desaparición forzada de submarinos.

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