Retiro, o el rescate del patrimonio

Cómo es el proyecto del estudio Baudizzone-Lestard-Varas
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22 de noviembre de 2000  

A fines de 1988 se produjeron los llamados a licitación pública para remodelar y restaurar las estaciones terminales de trenes de la ciudad de Buenos Aires. El sistema incluía una concesión para los adjudicatarios por 20 años para financiar el costo de las obras.

La estación terminal de Retiro, operada por TBA (ex Bartolomé Mitre) era, por diversos motivos, un caso atípico dentro de este grupo de obras.

Su carácter de Monumento Histórico Nacional, junto con la inclusión del edificio dentro del denominado Proyecto Retiro, implicaba una diferenciación sustancial respecto de sus pares de otras líneas ferroviarias, lo que obligó a reducir considerablemente el plazo de concesión ofrecido a los futuros adjudicatarios por parte del ente regulador interviniente, el Organismo Nacional de Administración de Bienes del Estado (Onabe).

El adjudicatario de la obra, el consorcio encabezado por Cometrans SA que cuenta como operador a Trenes de Buenos Aires SA (TBA ) y como encargado de la explotación comercial a la firma Baires Comercial, recibió una encomienda por un plazo de cinco años de concesión comprometiendo inversiones por un total estimado de 4.000.000 de pesos.

El proyecto y supervisión de las obras fue encomendado al estudio Baudizzone, Lestard, Varas arquitectos, mientras que la dirección ejecutiva y realización de las obras recayó en la firma Procedimientos Gorodner SA especializada en tareas de restau-ración edilicia.

El arquitecto Alberto Varas, socio a cargo de la restauración y remodelación del edificio proyectado en 1905, resume en tres aspectos principales los objetivos fijados para el trabajo:

  • Intervención arquitectónica con arreglo a prioridades señaladas por la realidad actual.
  • Ampliación del conocimiento del patrimonio arquitectónico.
  • Complementación de las labores de conservación con la necesidad de un mayor disfrute social de los bienes.
  • En este sentido, explica Varas, los medios utilizados presentan cierto eclecticismo y elasticidad para adecuarse a las distintas situaciones: la reconstrucción mimética (reparar o reconstruir según modelos originales) de elementos perdidos o dañados o bien la recuperación analógica basada en la diacronía armónica (elementos que armonizan con los preexistentes, manifestando su diacronía por diseño o tipo de material).

    Cabe destacar, en este sentido, que en su carácter de monumento, la estación Retiro se encuentra bajo la dependencia de la Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos, por lo que el equipo proyectista debió presentar todo el proyecto a dicha comisión para su aprobación.

    Los problemas preexistentes en el edificio (falta de mantenimiento, intervenciones sin orientación, pérdida de partes o componentes, etcétera) se solucionarán en una secuencia de operaciones de ordenamiento redefiniendo aquellos usos compatibles con las características espaciales y la significación histórica del conjunto.

    Fachadas:en este sector se garantiza la autenticidad del monumento primigenio a partir del respeto de los restos materiales del monumento.

    Espacios interiores :no habrá proceso de integración , señalan los proyectistas. Se conservará el valor expresivo de la obra, propiciando para los objetos incorporados (locales, puestos, quioscos, etcétera) el carácter de reversibilidad, de tal manera de permitir su eventual retiro futuro sin despojar al edificio de las condiciones previas a la actuación.

    Pórtico de acceso principal: el acceso vehicular (fuente de polución y congestionamiento) es suplantado por accesos exclusivamente peatonales.

    El cambio propuesto para abrir las ventanas del pórtico de carruajes original, que libera las vistas hacia la Torre de los Ingleses e inunda de luz un área hoy sumida en penumbra, no cuenta aún con la aprobación de la Comisión Nacional de Monumentos, por lo que mantendrá su actual aspecto.

    Locales en el hall central : los que se ubican sobre el sector de andenes permiten recuperar, por su posición entre pilares, los nacimientos de los elementos estructurales de apoyo ocultos por otras intervenciones.

    Los emplazados en el centro del espacio acentúan la direccionalidad del gran hall. En este sentido, recuerdan los proyectistas, fue de fundamental ayuda la recuperación de planos y fotos del proyecto original donde podía apreciarse la similitud de usos y distribución de locales con la actual propuesta (originalmente, existían joyerías, peluquerías, farmacia, fiambrerías, confiterías y otros servicios).

    Los trabajos, a cargo de la empresa Procedimientos Gorodner, contemplan la puesta en valor de las fachadas exteriores, las cúpulas y las superficies interiores del hall. Las reparaciones se realizarán sobre la base de estudios de laboratorio para mantener las características de los componentes y pigmentaciones originales.

    Una intervención que genera expectativas

    Distintas opiniones sobre las obras

    Las intervenciones sobre patrimonios arquitectónicos de una gran ciudad, como el presentado hoy, generan siempre posiciones encontradas respecto del resultado de los cambios propuestos.

    El asesor en comunicación Norberto Chaves (en Mercaderes en el templo , el artículo publicado en La Nación el 10 de octubre último) advertía sobre el riesgo que implicaba que el procedimiento seguido para las licitaciones de las estaciones ferroviarias no considerara correctamente la variable patrimonial.

    Aceptando, continuaba Chaves, que la historia vuelve obsoletas ciertas actividades sociales y que la supervivencia de las piezas de valor histórico sólo puede garantizarse logrando formas de reutilización que permitan financiar su mantenimiento, temía por los procesos de obsolescencia programada que desvirtúan los valores originales del patrimonio.

    Frente a esta visión, en el caso de la estación Retiro, el arquitecto Varas, titular del estudio a cargo del proyecto, rescata la recuperación de la autenticidad de la obra original resentida por la no perennidad de los materiales y el uso incorrecto sufrido por el conjunto edilicio a lo largo del tiempo.

    Se propuso, entonces, una política de intervención, detalla, vinculada con el progreso y el bienestar de los usuarios. Se trata de que la conservación del patrimonio, eje central del proyecto, no se relacione sólo con un problema de identidad, sino también de recursos económicos y de participación en el desarrollo del área.

    Un área por definir

    En su versión original, el desplazamiento de las terminales de vías férreas hacia el Este, previstos en el Plan de Retiro, llevaba a la refuncionalización de la estación en un centro de exposiciones.

    El proyecto, en estudio, Retiro-Puerto Madero, propone involucrar conjuntamente los proyectos de adecuación ferroviarios, de infraestructura, de autopistas y el Plan Maestro del Puerto, lo que implicaría la continuidad de la actual función de la estación ferroviaria, acota Varas.

    Mientras tanto, la obra iniciada a mediados de octubre, y cuya terminación se prevé en 6 meses, permitirá elevar el confort y la calidad de servicio que se brinda diariamente a más de 70.000 pasajeros.

    Ficha técnica

    Comitente: Cometrans SA.

    Proyecto y supervisión: estudio Baudizzone, Lestard, Varas, arquitectos.

    Socio a cargo: arquitecto Alberto Varas.

    Asociado Junior: arquitecto Gustavo Gradel.

    Aire acondicionado: Gaviño y Nieto, ingenieros.

    Instalaciones eléctricas: estudio Grinner.

    Iluminación: estudio Diz.

    Instalaciones sanitarias: arquitecto J. Carlos Beverati.

    Dirección y construcción: Procedimientos Gorodner SA.

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