George Clooney: el galán se abraza a la dirección y se oculta detrás de las cámaras

El actor asegura que ya nadie lo quiere ver "besando a la estrella de una película" y sólo se dedica a dirigir en Suburbicon: bienvenidos al paraíso; la protagonizan Matt Damon y Julianne Moore
Marcelo Stiletano
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20 de noviembre de 2017  

Desde mediados del año pasado con El maestro del dinero, de Jodie Foster, que no vemos a Clooney en la pantalla grande
Desde mediados del año pasado con El maestro del dinero, de Jodie Foster, que no vemos a Clooney en la pantalla grande Fuente: AP

Más que su regreso a la dirección después de tres años, lo primero que llamó la atención de muchos al recorrer los créditos de la nueva película de George Clooney es que, por primera vez desde que es realizador, un film suyo no lo tiene delante de las cámaras.

En los últimos 15 años, el Clooney director siempre tuvo al Clooney actor en sus proyectos. Ocurrió en Confesiones de una mente peligrosa (2002), Buenas noches y buena suerte (2005), Jugando sucio (2008, la única no estrenada en los cines argentinos), Secretos de estado (2011) y Operación monumento (2014).

Las cosas cambian en Suburbicon: bienvenidos al paraíso, cuyo estreno en la Argentina anuncia Diamond para el próximo jueves. Como en los casos anteriores, Clooney dirige, produce y escribe junto a su fiel amigo Grant Heslov, en este caso a partir de un argumento de los hermanos Joel y Ethan Coen. Pero por primera vez no aparece en el elenco, encabezado por Matt Damon, Julianne Moore y Oscar Isaac.

La decisión no parece casual. La última vez que vimos a Clooney delante de las cámaras fue como protagonista (junto a Julia Roberts) de El maestro del dinero, de Jodie Foster, estrenada en la Argentina a principios de junio de 2016. Poco antes, a fines de abril, lo vimos en ¡Salve, César!, de los hermanos Coen, pero en un papel secundario.

Antes de preguntarle sobre su flamante paternidad, los mellizos que cría junto a su esposa, la abogada de origen libanés Amal Alamuddin, y los avatares de la política norteamericana, lo primero que quiso saber de Clooney la prensa internacional que lo interrogó hace un par de meses en Estados Unidos y en los festivales de Venecia y de Toronto (donde se proyectó Suburbicon por primera vez) fue sobre su futuro actoral, que tuvo un giro en las últimas horas.

"Llevo más de dos años sin actuar -le respondió a The Hollywood Reporter- y no estoy seguro de cuándo volverá a ocurrir. Si alguien me llega a ofrecer el papel de Paul Newman en El veredicto salgo corriendo. Pero estoy en un momento en el que no estoy dispuesto a hacer películas solamente por el hecho de aparecer delante de una cámara. Lo hice durante mucho tiempo y fue muy bueno. Pero tengo 56 años y en la medida en que uno envejece, los papeles dejan de ser interesantes. Ya dejé de ser el protagonista, el galán. Nadie me quiere ver más besando a la estrella de la película". Fue más explícito todavía frente al diario londinense The Sunday Times, cuando mezcló el cine con sus exitosos negocios personales. Clooney selló hace unos meses el mejor acuerdo personal de su vida. Le vendió la marca de tequila Casamigos (creada junto a Rande Gerber y Mike Meldman) a Diageo, la compañía de bebidas alcohólicas premium líder en el mundo, por 700 millones de dólares, 200 de los cuales irán al bolsillo del actor.

"Para mí actuar fue siempre el camino necesario para pagar el alquiler. Ahora tengo dinero y puedo pelear por otra cosa. Hacer películas que me interesan, por ejemplo. Si miro hacia atrás veo que la mayoría de lo que filmé no hubiese podido hacerse si no me involucraba. A nadie le interesaban proyectos como Buenas noches y buena suerte, Michael Clayton o Amor sin escalas. Luché por ellos y quiero luchar por cosas parecidas de aquí en adelante".

A los 56 años, Clooney entiende que los días de galán quedaron atrás y prefiere dedicar más tiempo a la dirección cinematográfica
A los 56 años, Clooney entiende que los días de galán quedaron atrás y prefiere dedicar más tiempo a la dirección cinematográfica Crédito: Diamond Films

Suburbicon integra esa lista. Clooney escuchó hablar de ese proyecto en 2000, cuando fue convocado por primera vez para trabajar con los Coen en ¿Dónde estás hermano? Los tres hablaron de Suburbicon y a Clooney lo atrajo sumarse al elenco (iba a interpretar a un agente de seguros), pero el proyecto quedó en la nada. Quince años después, luego de Operación monumento, Clooney retomó la idea, esta vez con la intención de dirigirla, con algunos cambios. Los Coen aceptaron cedérsela y el personaje del agente de seguros quedó en manos de Isaac.

En clave de comedia negra, todo un sello de los Coen, Suburbicon -recibida con críticas en su mayoría negativas por parte de los medios norteamericanos- cuenta lo que ocurre en uno de esos clásicos vecindarios suburbanos que se extendieron al calor de la prosperidad estadounidense durante la década de 1950, cuando llega a uno de ellos la primera familia afroamericana. El episodio remite a hechos reales ocurridos durante aquellos tiempos en Levvitown, Pensilvania, con una familia llamada Myers. Mientras las tensiones raciales estallan, otros hechos nada agradables involucran a la población blanca del lugar.

"Yo me crié durante los años 60 en Kentucky", relató Clooney en la conferencia de prensa posterior a la presentación de la película en el Festival de Toronto, de la que participó LA NACION. "Y lo más interesante de ese tiempo y ese lugar fue experimentar estas situaciones de segregación todo el tiempo. Cuando uno ve en el cine esas muestras de intolerancia se encuentra todo el tiempo con Mississippi en llamas. Gente blanca que vive en el sur de Estados Unidos haciendo cosas muy feas contra sus compatriotas negros. Pero no podemos absolver a otras regiones por esa misma razón, porque también esas cosas ocurrieron lejos de allí, como cuenta la película. Nosotros situamos la acción en otro espacio geográfico y ni siquiera nos preocupamos de que los personajes tuvieran acento sureño", agregó. "Quería hacer la película con acento británico, pero George no me dejó", interrumpió, bromista, Damon.

Además de desmitificar la idea de que estas poblaciones suburbanas encarnaron la perfección de aquella época próspera de Estados Unidos, Clooney conectó algunos temas de su nueva película con la actualidad de Estados Unidos. "Houston es Siria. Hay que decirlo con todas las letras", dijo Clooney, a propósito de lo que ocurría en Texas con el devastador huracán Irma mientras el Festival de Toronto se desarrollaba a comienzos de septiembre último.

"Quienes viven en Houston son refugiados cuando no han hecho nada para merecer esa situación. Sufrirán durante mucho tiempo y nadie se acordará de ellos, como ocurre en Siria", ilustró. Esas frases adquirieron mucho más valor en términos de contexto cuando, pocas semanas después, The Sunday Times quiso saber si Clooney tenía de verdad aspiraciones políticas y, como algunos rumores señalaron, la intención eventual de proyectarse hacia la Casa Blanca en el próximo período electoral de Estados Unidos.

"Siempre me involucré en temas políticos -respondió-. Esto es una tradición en mi familia. Mi padre, Nick, hizo campaña para entrar en el Congreso. Pero siento que puedo ayudar de otra manera, no como candidato a presidente. Nuestro trabajo como ciudadanos del mundo es comprometernos en causas importantes, como ayudar a los damnificados por los desastres naturales o aportarles consignas y mensajes a los futuros votantes. Eso lo conozco muy bien".

Regreso a la pantalla chica

En los últimos días se confirmó que George Clooney volverá a actuar en televisión, dos décadas y media después de su primera aparición rutilante en la serie E. R. Emergencias. Clooney será uno de los protagonistas de la nueva versión (en formato de miniserie) de Trampa 22, la sátira antibelicista que Mike Nichols llevó al cine en 1970 con Alan Arkin y Martin Balsam. Clooney personificará al coronel Cathcart (el papel de Balsam en la película) y dirigirá algunos capítulos. La serie será emitida por Paramount TV.

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