Estamos en el camino adecuado

22 de noviembre de 2017  • 02:24

Después de la aprobación del pacto fiscal con las provincias y de los cambios en la parte federal del gobierno nacional, se estima que -al sumar ambas medidas- la reducción del déficit puede llegar a algo más del 3% del Producto Bruto Interno en los próximos 3 años. Es un número muy favorable que vamos a tener que aprender a respetar aunque debemos recordar que se refiere al déficit fiscal primario.

Aproximadamente el 50% de las reducciones afecta a cada una de las medidas. Esta es la clave para que, partiendo del déficit, veamos su reducción en los próximos 3 años.

El detalle es largo y está lleno de ajustes de cada uno de los impuestos. Si hablamos con un empresario, el mismo podría esperar que no funcione adecuadamente por la gran variedad de tasas, muchas de las cuales suben. También hay impuestos nuevos -como el de la renta financiera- en tanto que también se eliminan otros como el que recae sobre los cheques y depósitos del 1,2%. Sin embargo, este nunca va a terminar de figurar como impuesto, pues se va a cobrar y después se va a descontar de algunos de los impuestos pagados que estarán autorizados.

El gobierno nacional propone eliminar el Fondo del Conurbano pero compensar esa renuncia con la de varios juicios que la provincia de Buenos Aires tiene contra el gobierno nacional. Este monto es muy conveniente para la provincia, que recibiría alrededor de $ 40.000 millones como compensación por estas operaciones, los cuales se aumentarían cada año.

También propone coparticipar el 100% del impuesto a las ganancias con las provincias como compensación por el apoyo a las medidas financieras que ellas tendrían que dar; además de darles un bono por $ 80.000 millones a 10 años como compensación por las renuncias a los diferentes juicios que ellas tienen con el gobierno nacional.

Por otro lado, el gobierno presentó un nuevo paquete de reforma fiscal que las provincias se comprometieron a apoyar. Este incluye medidas que favorecen las inversiones, procura el crecimiento de la competitividad del país, como así también el apoyo al crecimiento. Entre otras medidas establece el desarrollo de un nuevo impuesto a la renta financiera, aumenta la deducción para los trabajadores autónomos, cambia las de las contribuciones patronales, introduce cambios en los impuestos internos y, además, introduce cambios en los impuestos a las ganancias, IVA y combustibles. También introduce el IVA en la venta de muchos productos internos, sobre todo en Netflix y otros servicios electrónicos.

Creo que estos cambios en el sistema impositivo integral del país -incluyendo los ajustes en cada provincia- son de un gran avance para igualar los impuestos. La gran pregunta que surge a continuación es si estos ajustes no serán insuficientes para lograr una credibilidad para la inversión que es fundamental para lograr un crecimiento adecuado. Allí estará la clave de todos estos movimientos de gastos y recursos del sector público que pueden hacer crecer, también, la ocupación y el empleo.

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