La lenta extinción de los misóginos

Vuela el pez, uno de los bares que se sumaron a la iniciativa de la palabra secreta
Vuela el pez, uno de los bares que se sumaron a la iniciativa de la palabra secreta Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi
Carlos Sanzol
(0)
23 de noviembre de 2017  • 23:12

Del otro lado del espejo de la violencia de género están esos otros que nos avergüenzan, los misóginos. Es decir, aquellos que se convierten en los brazos ejecutores de las agresiones contra las mujeres, ya sea en forma de acoso, maltrato físico y psicológico y femicidio.

Los misóginos forman parte de un sistema de valores milenario que fue pasando de generación a generación, y que permeó, como una plaga, a todas las instituciones sociales. El machismo, en definitiva, es algo que se aprende. "Misógino no se nace, se hace", se podría subvertir el dicho de la filósofa y escritora francesa, Simone de Beauvoir, que con su libro El segundo sexo constituyó una pieza fundamental en la historia del feminismo.

Con la mira puesta en visibilizar los comportamientos machistas, la ONG Red de Mujeres impulsó una campaña en más de diez bares de la ciudad. La iniciativa se vale de carteles pegados en las paredes de los los baños de mujeres de estos lugares que advierten que ante una situación de acoso, ellas pueden alertar a los empleados de los locales mediante una palabra secreta (generalmente, el nombre de un trago). Frente a esto, los trabajadores, previamente capacitados, podrán acompañar a la víctima a tomar un taxi o retirar del lugar al agresor.

"Estos son mecanismos de apoyo a las mujeres que se generan en la sociedad y hay que alentarlos. No se puede dejar la ayuda a las mujeres sólo en manos de la policía", decía en la nota publicada en LA NACIÓN la semana pasada, Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM). Y agregaba: "Además implica la preparación del personal, que es muy importante, porque se difunden los conocimientos de qué es y cómo se manifiesta la violencia, generando una masa crítica importante".

La misoginia se construye en base a un modelo de hombre, que en los últimos tiempos se puso bajo la lupa. El psicólogo Claudio Azia, a cargo del área de Masculinidades de la asociación Grupo de Estudios Sociales, considera que este estereotipo de género tiene su origen en la que denomina el "paradigma del soldado". El especialista lo pone en estos términos: "Los soldados en todos los tiempos de la humanidad debían y deben ser racionales fríos, poco afectuosos; tener capacidad de mando, ser dominadores y capaces de urdir planes y estrategias de supervivencia, valientes, exitosos y competitivos... Este paradigma de hombre y su correspondencia con este modelo de varón militarizado explicaría entonces nuestra mal llamada naturaleza, poniéndonos ante la situación forzosa de identificarnos con ese modelo para gozar así del beneficio de ser considerados como hombres hechos y derechos".

Así, una de las estrategias de la lucha del movimiento feminista radica en el hecho de que la misoginia es un sistema de valores históricamente aprendido. Por lo tanto, se lo puede intervenir, eliminar y resignificar. En definitiva, lo que las agrupaciones buscan es generar un gran cambio educativo y cultural. Ada Rico, presidenta de la Casa del Encuentro, una ONG que, entre otras actividades, asiste a víctimas de violencia de género, indica que en el país la construcción de una fuerte concientización sobre la necesidad de erradicar la violencia machista fue uno de los grandes avances en la lucha contra la problemática. "Antes ni siquiera se hablaba sobre esto y menos aún se denunciaban este tipo de situaciones. Directamente, se las naturalizaban", señala.

El acoso callejero, en la mira
El acoso callejero, en la mira Crédito: https://facebook.com/FernandoBattistaArquitecto

La concientización sobre la violencia machista opera en paralelo con un conjunto de leyes que la condenan. Por ejemplo, para Rico, la incorporación de la figura del feminicidio como agravante a la hora de juzgar a los agresores cambió la realidad sobre la problemática. Sin embargo, advierte, aún quedan algunas deudas como la reglamentación de la ley de patrocinio jurídico gratuito para las víctimas de violencia de género.

Entre otras medidas que buscan combatir la misoginia, la semana pasada se conoció que los diputados nacionales que integran la comisión de Legislación Penal dieron dictamen a un proyecto que pena con multas de hasta 25.000 pesos el acoso sexual callejero al considerarlo como un delito contra la integridad sexual. Este tipo de comportamiento, hasta no hace demasiado tiempo naturalizado con el eufemismo de "piropo", lo sufrieron el 93% de las 1300 encuestadas en 11 provincias por la organización Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá). En la Ciudad de Buenos Aires, en diciembre pasado, la Legislatura aprobó una ley que pena estas conductas con multas de hasta 1000 pesos y hasta diez días de trabajo de utilidad pública.

En definitiva, todas estas acciones interpelan a un modelo de hombre, que no sólo empobrece al género, sino que está cada vez más cuestionado y desnaturalizado. Un estereotipo que está en claras vías de extinción. Aunque, a veces, parezca que su desaparición se torna demasiado lenta.

Para pedir ayuda

Instituto Nacional de las Mujeres

Brinda información, orientación, asesoramiento y contención para las mujeres en situación de violencia de todo el país, los 365 días y las 24 horas de forma gratuita. El teléfono es 144

Ministerio Público Fiscal de la Ciudad

El organismo recibe denuncias las 24 horas. La línea telefónica gratuita es 088-333-FISCAL (47225)

Casa del Encuentro

Asociación civil contra toda forma de violencia, abuso y discriminación hacia mujeres y niños. Teléfono: 4982-2550. Correo electrónico: lacasadelencuentro@yahoo.com.ar

temas en esta nota

0 Comentarios Ver
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios