Santa Fe: una región musical sorprendente para descubrir

El brasile?o Benjamin Taubkin y el percusionista Santiago Vázquez en una jam con músicos santafesinos
El brasile?o Benjamin Taubkin y el percusionista Santiago Vázquez en una jam con músicos santafesinos Crédito: Gentileza Pablo Kauffer
El tercer Mercado Regional de la Música fue un muestrario de los sonidos del litoral
Humphrey Inzillo
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27 de noviembre de 2017  • 20:55

“¿Cuál tocamos ahora? ¿El reggaetón?”, les dice el pianista brasileño Benjamin Taubkin a sus ocasionales compañeros de aventuras musicales, el gran percusionista porteño Santiago Vázquez (fundador de La Bomba de Tiempo, factótum de La Grande, también productor y compositor) y el notable percusionista santafesino “Pichu” Piccioni. Lo que sigue es una maravillosa deformidad del género más bastardeado por la intelligentizia pero que copa las estadísticas de las playlist a nivel global. Y es el punto de partida para que estos tres músicos que parecen extraterrestres, pero que a la vez ostentan una conexión con los sonidos de la tierra, pongan proa desde la música caribeña hacia el cosmos. En un guiño a Tom Zé, podríamos decir que están “estudando o perreo”.

Ese cruce, propuesto por la curaduría del Tercer Mercado Regional de la Música en Santa Fe, marca uno de los puntos más altos del encuentro, que incluyó la presencia de productores, programadores y periodistas que llegaron de distintos puntos del país e incluso del exterior. El contexto es escenográfico: el viejo mercado del Progreso, transformado en un espacio cultural a cielo abierto, con banderines de colores y puestos que crean una atmósfera de kermese popular. Hay niños que bailan y corretean mientras, desde el escenario, baja una música sublime. Taubkin parece sintetizar los sonidos del Brasil en su teclado, que indefectiblemente nos lleva a su tono de hablar, pausado, sabio, encantador. El diálogo que entabla con los percusionistas es fluído, lógicamente rítmico, que alcanza esa atmósfera de los discos del sello ECM. Vazquez y Piccioni, con su arsenal de instrumentos eclécticos, informales, insólitos, aportan también un toque lúdico. Es un gozo poderoso que se traslada a un público que celebra embelesado. Hacia el final del concierto, convocan a Edu Bavorovsky, Subsecretario de Programación Cultural de la Ciudad de Santa Fe, a sumarse a la percusión, y la velada cierra con una fiesta.

Los cruces, el goce, el encuentro y la reflexión sobre las músicas regionales son algunas de las claves, algunos de los ejes que promueve un Mercado Cultural cuya cordialidad es marca de fábrica. Entre el público desfilaron, entre otros, miembros de dos grupos locales que han proyectado su carrera hacia el resto del país y el continente, como Sig Ragga y Canticuenticos.

“Somos un gran semillero de músicos, y esto se debe a que hay muchas instituciones oficiales tanto municipales como provinciales dedicadas a la enseñanza de la música. Tenemos, por ejemplo, el Liceo Municipal de Artes, la Escuela Provincial de Música, el Instituto Provincial de Música, que depende de la Universidad Nacional del Litoral, entre otras. Por eso hay tanta actividad musical. En ese contexto, empezamos a pensar de qué manera el Estado podía hacerse cargo de darle visibilización a todos estos proyectos musicales. Y que, a la vez, tengan algún tipo de proyección. Buscábamos generar una instancia para posicionarlos tanto a nivel nacional como internacional”, explicaba Bavorovsky durante una maratón de platos de pescado en El Quincho de Chiquito, con el río Paraná de fondo. “Para esta edición tenemos más de 60 artistas, entre solistas y bandas, que se inscribieron para participar del Mercado. Y empezamos a tomar contacto con distintos actores del medio: programadores, gestores culturales, periodistas. La idea, además, es crear redes y generar lazos a nivel humano, que luego se reproducen en otros lugares, con otros gestores y con proyectos muy diversos. En ese sentido, es un honor contar, entre otros, con Adriana Pedret, de la feria Exib, que promueve la música latinoamericana en Europa, y con el distinguido periodista mexicano Enrique Blanc. Y brindar, además, algunas instancias de capacitación para los artistas locales.”

El grupo Barro una de las revelaciones santafesinas
El grupo Barro una de las revelaciones santafesinas

A lo largo de tres jornadas, hubo showcases y presentaciones de artistas de la región, como el cantautor cordobés Lucas Heredia, uno de los artistas más destacados de la jornada del viernes, y la cantante catalana Rusó Sala, encargada de cerrar la noche. Desde Rosario, Victoria Virgolini mostró una interesante cruza con aires folclóricos y tintes electrónicos. Martín Sosa, al frente de un trío de guitarras, mostró sus canciones sutiles a partir de géneros folclóricos. También desde Rosario, Noche Oscura aportó su mirada sobre tangos clásicos, con una buena performance de la cantante Joselina Casadei y el bandoneonista Leandro del Río. Y el grupo de Paraná Chamamé Cero, aportó una mirada spinetteana con aires litoraleños. Hubo, también, una festejadísima intervención del bailarín Jonathan Jiménez, que repasó ritmos folclóricos, con boleadoras incluídas.

La Contienda fue una de las grandes revelaciones del encuentro. La voz de la colombiana Karol Bayer lidera a este quinteto que explora las relaciones entre la canción folclórica y el jazz, y cuyo repertorio incluye una bellísima versión de la “Tonada de luna llena”, del maestro venezolano Simón Díaz. El dúo Vaso Exquisito integrado por el guitarrista Pablo Somaglia y el baterista Pablo Rosa, revisitó a Charly García, en una auspiciosa cruza con cierto lenguaje jazzísitico. Desde Córdoba, la pianista y compositoria Clara Pestra, Discípula entre otros del Mono Fontana, deslumbró con sus canciones llenas de referencias interesantes (Leo Masliah, Nora Sarmoria, Hugo Fattoruso), de armonías complejas pero igualmente amables y encantadoras. Habrá que estar atentos y ponerle oídos y atención a este talento emergente.

Desde Rosario, Lauphan mostró las canciones de su álbum Litoraleza, que incluye colaboraciones con Juanito El Cantor, Coki Debernardi y El Chavez, entre otros. Luego, Infusón Kamachui se posicionó como otra de las grandes revelaciones de la música de la región. Este quinteto experimental, liderado por el cantante Pablo Ferrer, está integrado por Esteban Lager y Carlos Bechi (guitarras), Iván Wolkovicz (bajo) y el baterista Luciano Dato. Hay un cúmulo de referencias que podríamos mencionar para dar cuenta de su sonido, de Luis Alberto Spinetta y al grupo Porter, de Guadalajara. Pero lo más atractivo de este interesantísimo combo es la exploración, incluso desde el nombre, de la tradición local y una búsqueda por expandir la propia identidad, que debería concordar en la proyección de una carrera a escala, en principio, nacional.

El show de cierre, a cargo de Orozco Barrientos, fue el corolario de un significativo aporte que el dúo mendocino hizo al Mercado, amenizando con guitarreadas una tertulia inolvidable en el viejo almacén Verona y manteniendo un clima de jolgorio constante en las comidas y las diversas actividades de la agenda, como un paseo para remontar el río Paraná. Sobre el escenario, Fernando Barrientos y “Tilín” Orozco dan cátedra. Como esas viejas duplas de futbolistas que juegan de memoria, ostentan una simbiosis perfecta que proyecta las tonadas y las cuecas hacia una nueva dimensión. Cuesta creer que eso que suena sean nada más que dos músicos sobre el escenario con sus guitarras: sin pedales, sin efectos, sin artificios. Apenas un poco de amplificación y una actitud rockera más potente que la de muchas bandas de rock. Son canciones tradicionales, que recorren las músicas folclóricas argentino bajo una mirada cuyana, pero que tienen en la interpretación el toque de distinción. Como si fueran unos Fernández Fierro del folclore, emerge desde el escenario una energía casi punk, definitivamente atrapante. El final recalcó el espíritu de intercambio, y concluyó con Taubkin y Bavorovsky gozando arriba del escenario, igual que los cientos de asistentes que celebraban, con las saudades del final, el ocaso de tres jornadas plenas de música.

El dúo mendocino Orozco-Barrientos, en el festivo cierre del mercado, compartiendo con músicos locales como Pichu Piccioni y Eduardo Bavorosky
El dúo mendocino Orozco-Barrientos, en el festivo cierre del mercado, compartiendo con músicos locales como Pichu Piccioni y Eduardo Bavorosky

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