El fuerte viento demora el operativo y complica las tareas de rescate

Después de un importante esfuerzo para acondicionar el buque Sophie Siem, que puede operar un submarino de búsqueda, su salida al mar se complicó por el mal tiempo; recién se realizaría hoy
Natalia Pecoraro
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26 de noviembre de 2017  

El fuerte viento demora el operativo y complica las tareas de rescate
El fuerte viento demora el operativo y complica las tareas de rescate Fuente: Telam - Crédito: Maxi Jonas

COMODORO RIVADAVIA.- Condicionados por el viento. En un sábado atípico en el puerto local, con menos gente y menos movimiento de grúas y equipamiento que en la semana, los esfuerzos de militares argentinos y extranjeros y de civiles estuvieron concentrados ayer en el buque Sophie Siem, al que se le instaló un brazo hidráulico para poder operar un submarino estadounidense que podría ser clave en el eventual rescate del ARA San Juan .

Al cierre de esta edición, a la espera de que mermara el viento, continuaban las pruebas para poder cargar ese dispositivo del Comando de Rescate Submarino de la Marina de Estados Unidos, último paso antes de que el Sophie Siem zarpe rumbo al área de búsqueda del submarino de la Armada Argentina desaparecido desde el miércoles 15 de noviembre.

Los últimos preparativos del Sophie Siem dependieron de la intensidad del viento no sólo por el peligro de que alguno de los equipos resultara dañado, sino también porque la grúa utilizada para levantarlos y colocarlos en el barco tiene un sensor que mide la velocidad del viento y que se detiene automáticamente con ráfagas de más de 100 kilómetros por hora.

Cómo es el submarino ARA San Juan por dentro

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Los vientos oscilaron entre los 40 y los 60 kilómetros por hora durante todo el día -con ráfagas que llegaron a 100 km por hora- y el Servicio Meteorológico Nacional había pronosticado una intensidad mayor durante la noche. Mucha gente se acercó a la playa del puerto para acompañar los preparativos del buque.

Durante la mañana fue imposible cargar el brazo hidráulico denominado LARS (por sus siglas en inglés, Launch and Recovery System), que pesa 40 toneladas.

Recién pudieron hacerlo a la tarde, en una maniobra de riesgo que resultó exitosa. A continuación estaba previsto hacer una prueba de masa: cargar un container con el 120 por ciento del peso del submarino para medir la reacción y el comportamiento del brazo hidráulico. Esa prueba se demoró hasta la noche e iba a realizarse pasadas las 22. Superada esa prueba, debían cargar una cápsula hiperbárica y el submarino. Era lo último que quedaba.

"Es lo último, la parte final, pero el viento complica las maniobras de izaje e instalación. Corre riesgo toda la operativa", explicó a LA NACION Favio Cambareri, titular de la Autoridad Portuaria local. En el mismo sentido se expresó el capitán de navío Enrique Balbi, jefe de Comunicación Institucional de la Armada.

"Las condiciones meteorológicas van a empezar a dificultarse a partir de mañana [hoy]", dijo en conferencia de prensa. Las ráfagas de viento podrían alcanzar hoy los 100 kilómetros por hora.

Las tareas de acondicionamiento del buque Sophie Siem para instalar el brazo hidráulico y para cargar a bordo el submarino estadounidense comenzaron el miércoles.

El área donde se detectó la anomalía hidroacústica y las profundidades de la plataforma marítica

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Día y noche, decenas de personas trabajaron contra reloj para llevar adelante las modificaciones. Cada modificación hecha en el barco y cada proceso llevado adelante tuvieron que ser certificados según normas internacionales.

Entre otras cosas, tuvieron que cambiar la popa, una tarea de envergadura que en condiciones normales se llevaría a cabo en un astillero, bajo techo, en un plazo estimado de dos semanas. En este caso, ante la urgencia de la búsqueda del ARA San Juan, los trabajos de adaptación del Sophie Siem se hicieron al aire libre, en el muelle de ultramar del puerto de Comodoro Rivadavia.

Fue un esfuerzo militar y civil sin antecedente: trabajaron oficiales de la Armada Argentina, estadounidenses y británicos; y soldadores y amoladores de la zona que se ofrecieron como voluntarios.

La expectativa es grande. Una vez que el submarino y la cámara estén a bordo, el Sophie Siem partirá hacia el área de búsqueda del ARA San Juan, adonde llegará tras 16 horas de navegación con la tecnología más avanzada para el eventual rescate del ARA San Juan.

Las naves más sofisticadas

  • Sophie Diem

Es un buque de los Estados Unidos al que se le instaló un brazo hidráulico para poder operar un submarino de búsqueda.

  • Antonov

Es el avión de transporte más grande del mundo. Arribó anteanoche a Comodoro Rivadavia. Puede operar un minisubmarino capaz de localizar en profundidades.

  • Yantar

Es un buque oceanográfico ruso que llegaría a la Argentina a principios de diciembre con equipos de alta tecnología para explorar hasta 6000 metros de profundidad.

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