Suscriptor digital

Los familiares de los tripulantes se unieron en el dolor y en el reclamo con la gente que fue a apoyarlos

Vecinos de Mar del Plata se acercaron a los parientes de los marinos y compartieron un "aplausazo"; muestras de respaldo y de afecto en medio de la congoja y la incertidumbre
Darío Palavecino
(0)
26 de noviembre de 2017  

Los familiares salieron de la Base Naval Mar del Plata y se abrazaron con la gente que se solidarizó con ellos
Los familiares salieron de la Base Naval Mar del Plata y se abrazaron con la gente que se solidarizó con ellos Fuente: Télam

MAR DEL PLATA.- Marta Vallejos se deja caer de rodillas sobre el pavimento y lleva su cabeza hasta esconderla entre los muslos, mientras el torso se le infla y desinfla, espasmódico, al ritmo de un llanto desencajado que no puede controlar. Su sobrina lagrimea sin soltar una bandera argentina con la imagen de las islas que ella lleva como nombre de pila: Malvinas. Y otro de sus familiares aprieta fuerte y no suelta el rosario de cuentas de colores que le mandaron presos de la cárcel de Batán, solidarios con la causa.

Esos 50 o 60 familiares que sufren puertas adentro, los cientos de anónimos que acompañan desde afuera, unos y otros se cruzaron ayer en una emotiva manifestación para pedir por la tripulación del ARA San Juan.

Una señora mayor se filtra entre las cámaras de televisión. "Vení nena, te quiero dar un beso", pide y logra llevarle un abrazo bien fuerte a la hija del suboficial César Vallejos, que aplaude y llora. Aplaude y llora. Y, como puede, agradece. Conmueve a todos.

Los familiares de la tripulación se encontraron con la gente que fue a apoyarlos
Los familiares de la tripulación se encontraron con la gente que fue a apoyarlos Crédito: Mara Sosti

También hacen fuerza para saludarla y se quiebra la mamá del teniente de navío Fernando Mendoza. Allí están su esposo, otro hijo y un sobrino, prestos a abrazarla. Una imagen que se replica en pocos metros con las otras familias, algunas con niños muy pequeños, que no saben cómo retribuir el cariño que reciben.

Comunión inesperada

Un encuentro cargado de sentimientos e inesperado, ya que espontáneamente los familiares que siempre se habían recluido en la Casa de Jefes respondieron ante más de medio millar de personas que a mediodía se congregó en la puerta de la base naval. Marcharon como en caravana hasta el puesto de guardia y allí se sumaron a esos casi cinco minutos de aplauso unánime. Un batir de palmas que combinaba reclamo y esperanza. Pero que por sobre todo era una caricia a los que más padecen en esta espera.

El apoyo de la comunidad había comenzado hace ya más de una semana con banderas, estampitas y velas encendidas, repartidas sobre más de 400 metros de alambrado. Comenzó con una foto del submarino y la frase "Vamos hombres de acero. En casa los esperamos". Hoy es casi un santuario.

Allí, poco a poco y cada vez con más gente, se instaló el rezo de un rosario. Y anteayer, también con más de 300 personas, hubo una procesión que llegó desde la Gruta de Lourdes.

Emocionada, la sanjuanina Luisa Rodríguez, madre del suboficial Gabriel Alfaro, es de las pocas que se animó a hablar porque quiere que se vea y luzca clara que tienen la esperanza viva. "Todos estamos esperando a los 44, porque los esperamos vivos", dijo a LA NACION al agradecer la manifestación de apoyo. "Cuando me demuestren lo contrario voy a dejar de creer", aseguró sin dejar de reconocer el amplio operativo de búsqueda del submarino y el apoyo de otros países.

Conferencia de Enrique Balbi:

18:29
Video

Mercedes Taboada y su hija Cándida se acercaron también como un descargo por la situación de submarinistas, entre ellos un sobrino, que están hoy en la base, siguiendo con sus tareas con normalidad.

"Hasta ahora no tienen contención psicológica. Podrían haberlo convocado y el destino quiso que no fuese", dijo. Especuló con la posibilidad de que lo embarquen en el ARA Salta, casi un clon del ARA San Juan. "No dudo de que mi sobrino cumplirá órdenes y lo hará", aseguró.

Banderas y reclamo

Los vecinos llegaron con sus banderas argentinas. Raquel la utilizó para cubrir el carrito en el que llevaba a su hija, Ludmila. "Sentí que debía estar porque es lo poquito que podemos hacer para darles fuerzas a las familias de los 44 tripulantes", dijo a LA NACION.

Flamea otra bandera, pero de Bolivia, que portan Hugo Sánchez y Michael Veizaga, organizadores de torneos de fútbol entre quinteros de su colectividad. "Acompañamos porque los suboficiales Vallejos, Coronel y Cuellar -todos tripulantes del submarino- son árbitros en nuestro campeonato", resaltaron. Dejaron la bandera atada a esa suerte de santuario en que se convirtió el frente de la base naval con velas, cartas y mensajes varios.

"Los 44", gritaba uno acá. "Presentes", respondía la multitud. Familiares de víctimas del hundimiento del pesquero "Repunte" estaban en primera fila. Acostumbrados a sus reclamos, se amagó con un grito de "justicia", que pronto se cambió por el Himno Nacional. Al paso, los bocinazos desde los autos ampliaban la adhesión popular.

Los familiares de la tripulación se encontraron con la gente que fue a apoyarlos
Los familiares de la tripulación se encontraron con la gente que fue a apoyarlos Crédito: Mara Sosti

"Gabi, te esperamos", se leía junto a la foto estampada en la remera de Andrea, esposa de Alfaro. Con un brazo contiene a su hijo. Con otro, sostiene una imagen de la Virgen, depositaria de todos sus ruegos.

Veteranos submarinistas, ex combatientes de Malvinas, vecinos en general se acercaron a los familiares para arrimar una dosis de calor humano a tanto ánimo golpeado, tanto espíritu necesitado de contención.

La madre del suboficial Alfaro lo reconoce: "Esto reconforta, les doy gracias desde mi corazón".

ADEMÁS

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?