Risas con "el Adolfo" y selfies con empleados del Senado: la jura de Cristina Kirchner desde adentro

Cristina y "el Adolfo", durante la ceremonia de jura
Cristina y "el Adolfo", durante la ceremonia de jura Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo
La senadora electa se mostró de muy buen humor desde que llegó al Congreso hasta que terminó la ceremonia
Brenda Struminger
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29 de noviembre de 2017  • 14:40

Es posible que "Cristina" haya sido la palabra más repetida -y vociferada- de la ceremonia de jura de los senadores electos en la Cámara alta de la Nación. La ex presidenta Cristina Kirchner fue el centro de las miradas de los presentes desde el momento en que llegó, durante el acto, y al dejar el recinto. En todo momento se mostró sonriente, de buen humor, e incluso, por momentos, risueña.

El comienzo de la ceremonia donde juraba por su tercer mandato no consecutivo estaba previsto para las 10.30. Cristina llegó al Congreso a las 10 en punto. El tránsito alrededor del Palacio era un caos. La calle Hipólito Yrigoyen entre Combate de los Pozos y Callao, donde se encuentra la entrada principal al Senado, estaba cortada por vallas, colocadas en el marco del operativo de seguridad de la Policía, previsto para resguardar el acto. Pero además, las esquinas a ambos lados estaban ocupadas por grupos de militantes, especialmente Callao. No eran muchos, luego de que finalmente, Cristina decidiera no convocar a una movilización de apoyo como había evaluado.

Los manifestantes que estuvieron presentes fueron de manera espontánea, dijeron fuentes del kirchnerismo a LA NACION. Sin embargo, parecía haber cierta organización. Entre ellos se escuchaban cánticos que rezaban "Cristina senadora" entre golpes de bombos y platillos, se veían banderas con alusiones kirchneristas, y los militantes llevaban pecheras de La Cámpora y organizaciones sindicales, entre ellas, de ATE.

Tras pasar entre los militantes, Cristina ingresó al Palacio y se dirigió al tercer piso, donde se encuentra el despacho de la senadora Virginia García, cuñada de su hijo. Se cree que esas serán sus oficinas a partir del próximo 10 de diciembre, cuando asuma su banca. Habían ido a acompañarla su ex ministro de Economía, Axel Kicillof, su ex secretario de Presidencia, Eduardo Wado De Pedro, y la diputada nacional Mayra Mendoza.

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Selfies por los pasillos

Cristina permaneció allí hasta las 10.50, cuando bajó al primer piso y atravesó el pasillo que la llevaba al Salón de las Provincias. Resguardada por agentes de seguridad y rodeada de periodistas, asesores y familiares, aceptó tomarse selfies con un grupo de empleadas del Senado que le manifestaron su adhesión a los gritos. Ella se dejó abrazar, sonriente. Sin excepción, su paso por cada uno de los pasillos del Senado causó un revuelo.

Dos minutos después, detrás de Cristina atravesó el mismo camino la vicepresidenta de la Nación Gabriela Michetti. Llevaba un semblante opuesto y evitó responder preguntas a los periodistas que intentaron acercarse. En cambio, con la mirada hacia el piso y muy seria, se dirigió rauda al recinto. Allí estaban ya sentados en sus lugares los senadores electos, entre ellos Esteban Bullrich (Cambiemos-Buenos Aires), los salientes y los que continúan con sus mandatos, así como invitados, periodistas y organizadores.

En el recinto

Cuando la ex presidenta entró al recinto, varios gritaron su nombre en repetidas ocasiones. Algunos eran fotógrafos que rogaban que mirara en su dirección para tomarle una foto de frente. Otros eran seguidores que querían evidenciar su apoyo.

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Durante la ceremonia de jura, Cristina Kirchner permaneció parada, al igual que sus pares, junto a su asiento. Se lo había cedido su aliada, la senadora kirchnerista María Laura Leguizamón. La banca está junto a un pasillo, por lo que todos los senadores electos y sus familias debieron pasar obligatoriamente a su lado luego de prestar juramento. Los legisladores del peronismo y sus alegados, entre ellos, el senador Carlos Menem y su hija Zulemita, la saludaron con efusividad. Los de la oposición, en cambio, pasaron junto a ella serios, sin mirarla, como fue el caso de la dirigente de la Coalición Cívica Mariana Zuvic, que denuncia hace años a Cristina Kirchner en la Justicia. La ex presidenta, en este caso, miró a un lado e hizo un claro gesto de desagrado.

La mayor parte de los 23 senadores electos juró con sus allegados: parejas, hijos, y padres. Cristina (que estuvo entre las primeras en jurar ya que asume por la provincia de Buenos Aires y el orden es alfabético) eligió hacerlo sola. Lo hizo con la fórmula: "Por la Patria, por Dios y los Santos Evangelios". Fue aplaudida con fuerza y regresó a su lugar.

Charlas con "el Adolfo"

Cristina Kirchner conversó en susurros con el senador por San Luis, Adolfo Rodríguez Saa durante la mayor parte del acto: cuando el resto de los presentes en la sala estaba en silencio escuchando a la vicepresidenta, cuando juraban otros senadores, e incluso cuando se entonó el Himno Nacional. En ocasiones, "el Adolfo" y Cristina rieron, aunque con disimulo, tapándose las bocas con las manos. Del otro lado del hemiciclo, el senador electo por el ofiicalismo, Esteban Bullrich, permanecía serio y callado frente a su banca.

Cuando terminó la ceremonia, Cristina, próxima al pasillo central, fue una de las primeras en salir del recinto. Atravesó el mismo pasillo por el que había entrado, donde nuevamente se produjo una avalancha de periodistas y seguidores, y entró al área de Presidencia. Allí tomó un ascensor que la llevó nuevamente al tercer piso, donde permaneció al menos durante una hora más.

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