Los dos lobos que conviven en nosotros

Maritchu Seitún
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2 de diciembre de 2017  

En una leyenda cherokee un abuelo le explica a su nieto que en el ser humano conviven dos lobos, uno bueno y uno malo. El nieto preocupado le pregunta cuál va a crecer, a lo que el abuelo le responde: "El que alimentes".

Distintos pensadores pusieron énfasis en uno o en el otro. Thomas Hobbes decía "el hombres es un lobo para el hombre". Muy fuerte esta idea de que somos capaces de comernos o dañarnos unos a otros. En cambio Jean-Jacques Rousseau pensaba que "el hombre es bueno por naturaleza".

Comparto la visón del abuelo cherokee: cada uno de los pensadores sólo veía uno de los lobos.

Es difícil resolver la pregunta de si la maldad es enfermedad, fruto de carencias, malas experiencias o si es simplemente maldad. En muchos casos la conducta puede explicarse mirando la historia de una persona y sus vínculos en la infancia. Pero también es cierto que en una situación parecida unos repiten lo que padecieron y vuelven a hacer el mal y otros no, incluso buscan reparar su historia ayudando a otros.

Más allá de aquellas personas con enorme capacidad de resiliencia, que con muy poca ayuda y sostén pudieron hacer crecer el lobo bueno dentro de ellos, en la mayoría de los casos los niños desplegarán en su vidas y en sus relaciones el "lobo malo" o el "bueno" según cómo hayan sido en su infancia las personas cercanas a ellos, sus fuentes de imitación.

Si crecieron seguros y confiados, sabiéndose amados y aceptados, y con poca necesidad de defenderse del entorno, no se acorazarán ni necesitarán procesar lo vivido haciendo lo que les hicieron, ni dejándose maltratar. Cuando el adulto es el "lobo malo" para un niño, no es sencillo que ese niño al crecer no haga lo mismo con su mujer, su marido, o su propio hijo. Porque le llegó el momento de la venganza, ya no tiene que someterse. Esa es la respuesta de supervivencia. El verdadero crecimiento se da cuando logramos salir del piloto automático, recordando nuestros padecimientos infantiles no repetimos la historia: nos conectamos con ese dolor, para a partir de allí cortar esa cadena de abusos y maltratos que lleva siglos y milenios.

La autora es psicóloga y psicoterapeuta

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