Tiempo de balance: metas alcanzables, la clave para evitar la decepción

Los expertos lo recomiendan, sobre todo, a la hora de proponerse bajar de peso y de hacer más actividad física; las historias de quienes lograron los objetivos que se fijaron
Evangelina Himitian
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10 de diciembre de 2017  

A comienzos de año, Estela Ledesma se propuso retomar las clases de baile y hacer más ejercicio y lo logró
A comienzos de año, Estela Ledesma se propuso retomar las clases de baile y hacer más ejercicio y lo logró Crédito: Diego Spivacow/AFV

Diciembre es el mes de los balances. Mientras que para muchos significa enfrentarse con todo aquello que se propusieron cuando comenzaba 2017 y no lograron, Mariana Flink siente la satisfacción personal al tope. Se propuso tres cambios: dejar de comer carne vacuna, hacer más ejercicio y trabajar menos. Y siente un cosquilleo cuando cuenta que termina el año con esas tres metas cumplidas. "Creo que este año me lo propuse con temas concretos y acotados. Me propuse objetivos alcanzables y de corto plazo, con la idea de ir alcanzando pequeños logros. Y además, me permití generar herramientas para conseguir mantener los avances. Por ejemplo, con la comida, hice un curso de sushi y aprendí a hacerlo para tener más opciones en casa. Con la gimnasia, no me obligué a quedarme con una clase que no me gustaba hasta llegar a detestarla, como me pasaba habitualmente, sino que fui probando diferentes clases. Ahora voy a una clase que es corta y me queda cerca de casa, que me permite cambiar los horarios si necesito. Y también, pude cambiar mi forma de trabajar porque cambié una consultoría de inmersión a una más parecida al coaching. Trabajo con otros profesionales de mucho prestigio y les derivo clientes y consigo delegar y tener más espacios para mí. Así que cumplí con las tres metas para este año", dice, orgullosa.

La diferencia de ánimo entre quienes alcanzaron sus objetivos 2017 y los que no, es sustancial. Según un estudio que hizo la consultora Voices sobre cuánto nos cuesta cambiar hábitos a los argentinos, para el lanzamiento de la plataforma " Revolución saludable ", 9 de cada diez argentinos considera que debería hacer cambios en su vida para llevar una vida más saludable. Aunque sólo 7 de cada 10 intentó el cambio durante el último año. En cambio, apenas la mitad de los que lo intentaron, lograron sostener el cambio. Significa que de cada tres personas que creen que necesitan un cambio en sus vidas, solo dos lo intentan y apenas uno lo consigue.

¿Cuál es la fórmula del éxito de los que logran sus objetivos?

"Ponerse metas demasiado altas y lejanas, no tener en cuenta nuestra realidad, nuestras limitaciones y nuestro entorno es condenarnos a nosotros mismos a la sensación de fracaso al finalizar el año. En cambio, en el estudio vimos que quienes impulsan pequeños cambios, como usar las escaleras en vez del ascensor, caminar en lugar de tomarse el colectivo por 15 cuadras, elegir la verdulería antes que el kiosco, son los que al final logran transformar sus hábitos", dice el cardiólogo Jorge Tartaglione, miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología, impulsor del estudio.

Los cambios más buscados en 2017, según el estudio fueron tomar más agua, el 28%; aumentar o iniciar actividad física, 28%. Uno de cada cuatro argentinos (24%) dijo que debería bajar de peso y uno de cada cinco (22%) que debería dejar de fumar.

Aumentar el consumo de frutas y verduras fue el deseo del 17% de los encuestados. El 16% se propuso dormir mejor y el 15% disminuir el consumo de harinas. El 5% dijo que quería consumir menos procesados y el 4%, menos delivery.

Bettina Greiser tiene 44 años y es joyera. Terminó el año pasado con un desafío personal: cambiar de hábitos alimentarios para bajar esos 15 kilos de más que había ido ganando en los últimos años. Buscó un nutricionista y cambió su manera comer. Empezó a salir a caminar con dos amigas: tres veces por semana dan la vuelta completa al golf de San Isidro. Sus hijos, de 17, 14 y 9 años la ayudaron mucho a no aflojar con su objetivo. Su marido y sus amigas la alentaron. Pero la mayor motivación fue ver día a día los resultados. El placer de que la ropa le quedara grande, de tener que comprarse cosas más chicas y de recuperar prendas que ya no le quedaban. De sentirse liviana. Sentirse mejor con ella misma le sirvió como motivación para no aflojar. "Ya bajé 13 kilos, todavía me faltan dos, pero sé que lo voy a conseguir", dice.

Bettina Greiser (a la derecha), junto a sus amigas Karina y Silvana
Bettina Greiser (a la derecha), junto a sus amigas Karina y Silvana Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

Objetivo bajar de peso

De los que se propusieron bajar de peso (el 24%), apenas el 16% hicieron algo durante el año para conseguirlo. Y sólo el 10% lo logró. Significa que en cuanto a este objetivo, el 14% de los argentinos cierra el año sin haber conseguido su objetivo de ponerse en forma.

Algo parecido ocurre con la actividad física: el 28% se propuso hacer más ejercicio, el 15% lo intentó y sólo el 9% lo consiguió.

Una de ellas es Estela Ledesma (FOTO), que entre los dos años y los 17, recuerda haber bailado cada día de su vida. Pero, cuando se mudó de Santiago del Estero a Buenos Aires, y se anotó en la facultad, la actividad física y el contacto con su cuerpo quedaron en un segundo plano. En medio se recibió, se casó, tuvo tres hijos y se separó. Entonces, hace poco más de un año sintió la necesidad de volver a conectarse con eso que la llenaba de energía y alegría, cuando era una niña: bailar. Había quedado con 93 kilos después del último embarazo y tras separarse pasó a pesar apenas 40 kilos. Tiempo después se estabilizó, pero no le quedó nada de fibra muscular. Además, sentía que tenía pendiente un reencuentro con su cuerpo. Entonces, les propuso a unas vecinas organizar clases de zumba en el SUM del complejo en el que vive. Más de 20 mujeres se sumaron y desde entonces, todos los martes y jueves Estela volvió a bailar. Además, sus amigas del trabajo la invitaron a entrenar con ellas Cross Fit en Domus. Y ahora, todos los días, incluso los sábados, antes de ir al trabajo toma una clase intensa que la hace sentir que a sus 43 años está más viva que nunca. "Siento que logré mi objetivo. Me reencontré con mi cuerpo desde un lugar de alegría. Ahora, hasta el humor y la energía me cambió. Cuando entro a trabajar después de haber hecho una clase de cross fit siento que me como el mundo y que el día no me va a pasar por encima. Y me siento feliz", cuenta.

La brecha entre querer, intentar y lograr un cambio

"Aunque la mayoría intentó cambiar hábitos en los últimos meses, existe una brecha entre quienes dicen necesitar un cambio, los que lo realizan y quienes llegan a sostenerlo. La falta de voluntad y motivación es el principal obstáculo que encuentran los argentinos para cambiar hábitos", concluye Tartaglione.

La gran pregunta entonces es: por qué, a pesar de que en teoría sabemos cuáles son los alimentos sanos, huimos de los fritos, los enlatados y la comida chatarra, comemos cada vez peor.

"El conocimiento no produce cambios en la mesa de los argentinos, sino la motivación -dice el decano de los nutricionistas, Alberto Cormillot-. En todos estos años de ayudar a personas a bajar de peso he aprendido que quienes encuentran resultados no son los que saben cuántas calorías tiene cada alimento, sino aquellos que están motivados. En cambio, las personas desmotivadas sólo encuentran explicaciones para justificar que están como están."

Las metas inalcanzables son enemigas del cambio. Esa es otra de las conclusiones del estudio. Los que se propusieron metas demasiado altas o complejas y buscaron cambios radicales fueron los que con menor frecuencia alcanzaron sus objetivos. En cambio, los más conservadores, los que se propusieron modificaciones puntuales y concretas, de corto plazo son los que obtuvieron mayor éxito.

¿Quiénes son los que tuvieron éxito?

  • El estudio señala que el 33% de los argentinos fueron pasivos. No se propusieron modificar ninguna conducta. Los hombres, mayores de 50 años y de menor nivel socioeconómico son quienes con menos frecuencia buscan cambiar de hábitos.
  • El 38% de los argentinos fueron exitosos: lograron todos los cambios que se propusieron. Los mayores de 50 años son quienes logran con más frecuencia sus objetivos.
  • En tanto, el 13% fueron rezagados: lograron cambiar alguna conducta pero no modificar ni sostener todo lo propuesto. Los porteños de mayor nivel socioeconómico suelen ser los más rezagados para los cambios.
  • Y el 16% de los argentinos termina el año igual o peor que antes. No logró mantener ninguno de los cambios que intentó. Los que con más frecuencia fracasan tiene alrededor de los 40 años.

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