La leyenda Cambiaso continúa: Mia Campeona

Mia tiene cinco goles de handicap y celebró con sus amigas hasta que arrancó, en la cancha 1, el partido de su papá donde, curiosamente, La Dolfina también se enfrentaba a Ellerstina. Allí, su mamá, María Vázquez, le dijo a ¡Hola!: “Mia está transitando su propio camino. Yo, como mamá, le aporto tod
Mia tiene cinco goles de handicap y celebró con sus amigas hasta que arrancó, en la cancha 1, el partido de su papá donde, curiosamente, La Dolfina también se enfrentaba a Ellerstina. Allí, su mamá, María Vázquez, le dijo a ¡Hola!: “Mia está transitando su propio camino. Yo, como mamá, le aporto tod Crédito: Matías Salgado
A los 15 años, la hija mayor de Adolfo Cambiaso y María Vázquez logró con su equipo, La Dolfina-Brava, el primer título importante: el Abierto Argentino femenino
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6 de diciembre de 2017  • 16:26

Siento una emoción impresionante, todavía no lo puedo creer. Es un sueño hecho realidad”, le dijo Mia Cambiaso (15) a ¡Hola! no bien se bajó del caballo. Junto a su equipo, La Dolfina-Brava, acababa de ganar el primer Abierto Argentino de Polo Femenino, que se jugó el sábado, en Palermo.

Después de un partido muy peleado contra Ellerstina, la herencia y el talento de todas las “bravas” pesó fuerte: a pura garra, Mia, las hermanas Milagros (18) y Candelaria Fernández Araujo (16) –hijas de Milo, ex campeón de Palermo con Indios Chapaleufú II y coach de La Dolfina– y la británica Nina Clarkin –la mejor jugadora del mundo y la única con 10 de handicap– lograron vencer por 7 a 6.

Si bien esta vez en el palenque no estuvieron sus padres (Adolfo, acompañado por María, se estaba preparando a pocos metros para jugar la gran final), Mia estuvo escoltada por sus abuelos paternos, Martina de Estrada Láinez y Adolfo Cambiaso, y por su hermano menor, Poroto, con quien se fundió en un emotivo abrazo al terminar el partido. “Hoy es el día de nuestra familia, vinimos para festejar por tres: el triunfo de papá, el mío y el cumpleaños de mamá”, aseguró Mia, que terminado su match se cambió de ropa y siguió, aunque con menos nervios ya, el partido de su papá y mejor maestro.

  • Texto: Sofía Kotler y Paula Galloni
  • Fotos: Matías Salgado y Juan Roncoroni

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