Crece el robo de juguetes sexuales

Dorotea, una rubia muy deseada
Dorotea, una rubia muy deseada
Amanda Jot
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12 de diciembre de 2017  • 00:31

Al mundo del hampa solo le faltaba secuestrar a Dorothy para caer aun más bajo. Hace unos días en la ciudad de Melbourne, Australia, un sujeto encapuchado entró por la puerta de atrás a un sex shop y a punta de cañón se llevó la muñeca sexual más sofisticada del rubro, una versión a escala realizada en silicona de alta calidad y cotizada en 4500 dólares. Solo queda suponer los "encantos" de la criatura para que alguien haya tomado semejante riesgo, momento inmortalizado por las cámaras de seguridad del local. Es que la rubia sintética parece tener cualidades d iferentes a de las de su estirpe gracias a su esqueleto de titanio que facilita cualquier posición, dice el cable de agencia, además de ofrecer al usuario terminaciones suaves y sedosas, casi como la piel bien cuidada de una mujer real.

La gran demanda que alcanzaron los juguetes sexuales en los últimos dos años podría explicar el que se hayan convertido en un jugoso botín, digo porque al episodio de la muñeca se suman otros igualmente desopilantes. Hace más o menos un mes un grupo comando robó un cargamento de consoladores valuado en más 50 mil euros, a juzgar por las marcas que había dentro de las cajas propiedad de la empresa inglesa Fun Toys.

O se equivocaron de paquete o estaban muy "urgidos" y a sabiendas los ladrones se alzaron con vibradores, dildos y tapones anales que se encontraban listos para ser exhibidos en Alemania, durante la célebre feria anual Venus Berlín, evento que funciona como un salón de tendencias y que se realiza puntualmente desde hace 20 años. Los mejores diseñadores y fabricantes del sector se dan cita en la ciudad para presentar las últimas novedades por las que luego pagarán fortunas los usuarios de todo el mundo. Así es la realidad del entretenimiento para adultos, y la vida sexual de muchos seres humanos del siglo XXI, alimento de una industria en franca expansión. Cuestión es que la firma inglesa teme que los productos ya estén circulando en el mercado negro, algo de lo más común, confiaba hace poco el vendedor de uno de los sex shops más grandes de Buenos Aires y que también hace venta online. Por esa misma razón, advirtió, no hay que fiarse de las tiendas virtuales locales a menos que se trate de un distribuidor con trayectoria, pues además muchos de los productos en oferta suelen ser usados.

No quiero alarmar a la audiencia, menos si pensaban hacer regalitos en estas Navidades, pero hay que tener cuidado y revisar el packaging original, que suele ser muy fácil de imitar, por lo tanto de reemplazar para que el embalaje parezca nuevo. Lo más seguro en este caso será dejar de lado las timideces y animarse a la compra presencial. Ya es hora!

Por: Amanda Jot

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