Osvaldo Laport: "Me hubiese encantado tener varios hijos, pero no se dio"

«En estos últimos once años, en mi vínculo con ACNUR, descubrí otras realidades que me hicieron estar más irascible frente a la imbecilidad, la estupidez y la frivolidad»
«En estos últimos once años, en mi vínculo con ACNUR, descubrí otras realidades que me hicieron estar más irascible frente a la imbecilidad, la estupidez y la frivolidad» Crédito: Gerardo Viercovich
En una charla sincera con LA NACION, el actor habló sobre su larga relación con su mujer y las crisis que atravesaron para seguir adelante con la pareja; además, reflexionó sobre su carrera y su presente laboral
Fernanda Iglesias
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12 de diciembre de 2017  • 00:05

Musculoso como siempre, profundo como nunca. Así está Osvaldo Laport a los 61: reflexivo, relajado y risueño. Con autocrítica, ganas de aprender, cargado de proyectos. Volvió hace poco a la TV, de la mano de Las Estrellas, con el polémico personaje de Mario Estrella; además, acaba de despedirse de Beatnik, la obra que dirigió en el Maipo Kabaret y en enero debutará en Mar del Plata con Plaza Suite, una comedia donde comparte cartel con Arnaldo André (que también dirige), Raúl Taibo y su mujer, Viviana Sáez.

-¿Es la primera vez que trabajan juntos?

-Arriba del escenario, sí. Estamos experimentando una nueva etapa de la vida porque somos una pareja también en la historia.

-¿Cómo es eso? ¿Es más cómodo que con una actriz que no es tu pareja?

-Sí, yo creo que es todo un aprendizaje porque uno tiene que ir descubriéndose, y al mismo tiempo ir probándose, siendo cauto, no abusar.

-¿De qué?

-Y, por ejemplo, de la confianza. Al estar yo transitando ahora la dirección, automáticamente me sale dirigir. Y si bien puede ser positivo porque estoy allanando un camino para facilitar la dirección de Arnaldo, también tengo que ser muy respetuoso de lo que él quiere. Pero de todos modos no deja de ser una experiencia tremenda porque de pronto nos reímos mucho con Viviana porque nos vamos a dormir y “bueno, chau mi amor, chau mi amor”, besos y comienzo a decir el primer texto y ella se caga de risa porque la sorprendo.

-¿En tu casa repiten la letra?

-Claro, durmiendo, tomando mate o metidos en la cama. Todavía no lo hemos hecho haciendo el amor...

-¿Cuántos años llevan juntos?

-38.

-¡Una locura!

-Con unos altibajos naturales de la vida, ¿no? Desencuentros y encuentros y el volver a apostar y a confiar. Ahora, estamos en otra etapa de la vida donde obviamente uno comienza disfrutar del disfrute del otro, del crecimiento del otro y la aceptación del otro a la demanda de uno porque verdaderamente entendió cuál fue la demanda de uno y entonces valora el esfuerzo por cambiar, crecer o mutar.

Sobre su mujer. «Tuvimos una separación de casi un año, pero fue cuando tuvimos más sexo»
Sobre su mujer. «Tuvimos una separación de casi un año, pero fue cuando tuvimos más sexo» Crédito: Gerardo Viercovich

-Ustedes le pusieron mucha garra al matrimonio.

-Y se la seguimos poniendo.

-¿Estuvieron separados, no?

-Tuvimos una separación de casi un año, pero fue cuando tuvimos más sexo.

-¿Entre ustedes o con otros?

-Entre nosotros: fue cuando más incentivados estuvimos.

-Entonces no estaban separados.

-Sí, qué se yo. Fue muy lindo, una etapa de una gran aventura.

-Ahora trabajando juntos, ¿te da miedo que haya peleas?

-¡Ojalá!

-¿No sufren cuando se pelean?

-Pero pelearnos mal, no. Ya no. Aunque las peleas son parte también del crecimiento. Uno arrastra con personalidades vinculadas a los genes y es muy lindo saber que de pronto uno ya despegó de los genes, de la herencia... que ya no quiere cometer los mismos errores de los padres.

-Más allá de ese impasse con tu mujer, te mantuviste bastante estable en todos estos años de carrera.

-Soy una persona estable, pero en estos últimos once años, en mi vínculo con ACNUR y mis viajes por el mundo, descubrí otras realidades que me hicieron estar más irascible frente a la imbecilidad, la estupidez y la frivolidad.

-¿Cómo aguantaste "Bailando por un sueño", el año pasado?

-También fue un aprendizaje y una elección. Cumplí 60 años y... ¡No me lo quería perder! Porque me habían convocado en varias oportunidades.

-Pero te llevaron al límite varias veces.

-Lo intentaron, sí, lo intentaron.

-Te enojaste por algunas cosas...

-No me enojé, puse un límite, el respeto por la familia. Después, uno comienza a entender entre comillas las reglas del juego cuando estás nuevamente fuera de él. Entonces decís qué estúpido fui, podría haberme relajado más.

Laport defendió a su familia

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-¿Sentís que hasta que empezaste a relacionarte con la gente de ACNUR, tu vida era más frívola?

-No, nunca fue frívola. Hay algo que está relacionado con la idiosincrasia uruguaya. El otro día cuando reaccionó el nene Agustín de Marama, frente alguna crítica del jurado sentí que...

-¿Te sentiste identificado?

-Más allá del episodio puntual, el comportamiento de este hombrecito en cuanto a la defensa de los valores y el respeto... Eso está muy vinculado al charrúa.

-Vos ya sos casi argentino...

-Pero es una estructura que traemos. Tengo hermanos que viven en el pueblo, en particular uno de ellos, Daniel, que te lo querés comer de lo sano, lo inocente, lo transparente... ¡lo buena gente que es! No tienen maldad.

-¿Qué conclusión sacás de tu paso por el "Bailando..."?

-Fue un aprendizaje total, donde predominó la paciencia y creo que bailé bien, pero se terminó el contrato y yo era caro.

-Siempre fuiste caro. Ese lomo tiene un precio.

-¡Y el viejo sigue pelándolo! Es parte de mi patrimonio y jamás renegaría de algo que también me dio de morfar. Aparte a mí me encanta el verano, me encanta seguir usando sunga, moriré enredado en una sunga.

-¿Sos disciplinado?

-Me cuido, me cuido todo el tiempo.

-¡Qué estrés! ¿Te gusta?

-Es que ya dejó de ser para lo estético, ya es parte de la salud. Tengo el colesterol disparadísimo, tengo que tomar pastillas de por vida. Pero también sé que en todas las convocatorias del laburo hay cierta exposición física que ya viene de guión. Y si lo puedo hacer, ¿por qué no? Ahora en Plaza Suite me quito la camisa y sería muy poco inteligente de mi parte renegar de eso. Todos quisimos ser Alfredo Alcón en algún momento. Obviamente, mi carrera no fue intelectual, pero sí me dí el privilegio y el lujo de dirigir un espectáculo de culto como Beatnik. No estamos en Hollywood, nuestra plaza es ésta y mi desafío es pasar por la vida y no que la vida me pase por encima.

«No estamos en Hollywood, nuestra plaza es ésta y mi desafío es pasar por la vida y no que la vida me pase por encima»
«No estamos en Hollywood, nuestra plaza es ésta y mi desafío es pasar por la vida y no que la vida me pase por encima» Crédito: Gerardo Viercovich

-Hace algunos días, Gerardo Romano dijo que en las novelas, él besaba "de verdad" a las actrices que le gustaban, ¿cómo es eso?

-Yo siempre besé de verdad.

-¿Ninguna se quejó?

-No, tal vez al principio yo alertaba y le decía a mi compañera: “viste que tenemos que besarnos, yo te voy a besar ¿hay algún problema?” Porque el beso de mentira se ve y no es un tema que hoy me haga ruido.

-Te pregunto porque Calu Rivero contó que se sintió mal con algunas escenas con Juan Darthés y, como ella, hay un montón de actrices que salieron a contar situaciones parecidas.

-Bueno, estoy esperando a que salgan las mías entonces...

-Pero si siempre lo hablaste...

-Eso no te da ninguna garantía tampoco.

-¿Pero hay situaciones en las grabaciones donde una mujer se pueda sentir acosada?

-Mirá, me parece que el beso no está relacionado con que la mujer se pueda sentir acosada porque también puede ser un hombre acosado. No quiero que me mal interpretes, pero en nuestra estructura social, estamos siempre como muy pendientes de lo que sucede en el Primer Mundo o en los países desarrollados. Y cuando surge alguna modalidad, alguna moda, alguna tendencia, aquí siempre queremos no estar ausentes frente a esa posibilidad de noticia y lo que es curioso es que primero surge en Hollywood y se retoma acá. Digo “se retoma” porque ya era una historia vieja la de los personajes que nombraste recién.

-¿Nunca viviste alguna situación así? ¿Alguna actriz que te haya contado “el productor se zarpó conmigo”?

-No. Te soy honesto: jamás. O soy un colgado... Sí reconozco que soy un obsesivo en el laburo, y recién ahora estoy más distendido y así como cuando cumplí 60, dije "¿qué paso?", también sé que fui un privilegiado a través de diferentes personajes que me dieron la posibilidad de estar verdaderamente entregado. Entonces, no estaba atento o no recuerdo a alguien que me dijera "me está acosando". Y en mi caso, siempre pedí permiso o si alguien se sintió incómodo tal vez pude haber dicho "perdón, discúlpame, no fue voluntario".

-¿No te parecía que podía existir esa situación no sólo con los actores sino con los productores que tenían más poder?

-No, honestamente, no.

-¿Te sorprende cuando las mujeres cuentan situaciones de acoso?

-Me sorprende la capacidad de cuelgue que tengo, yo vivo en mi mundo y de pronto Viviana me dice te enteraste de tal y cual cosa... Ahora este actor muy conocido que suspendieron...

-Kevin Spacey

-¡Exacto! Y dije “¡¡¡nooo!!! ¡No puede ser!” Me enteré que van a retomar la serie sin él y no van a hacer 13 capítulos, van a hacer 8, pero bueno...

-¿Tampoco te informás sobre política?

-Bueno, sí, en ese sentido estoy informado. ACNUR no me permite hacer política, no puedo vincularme, pero sí estoy al tanto de todo. Hoy, de pronto, ya uno no compra más el diario, lo lee a través de las redes, del celular, la computadora. Sí tengo el vicio del noticiero: sé que a las 20 tengo los noticieros del 13 o Telefé y a las 19, el de Canal 9.

-¡Sos mi abuelo, Laport!

-Pero no me siento a escucharlos. Si hay algo que me interesa, lo busco en internet. Nada más.

- Volviste a la TV con Las Estrellas, ¿cómo fue la experiencia?

-Entrar a una ficción que ya arrancó hace mucho tiempo, donde el ritmo y el aroma está presente en la cotidianidad... por más que uno tenga fogueo y cancha, cuesta un huevo.

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-¿Sí, te costó?

-Las primeras escenas actué de oficio, pero por suerte estaban relacionadas con el vínculo más frívolo. Yo había pedido información de cada una de las actrices, de cada uno de los personajes, para intentar sumar a lo escrito algo que vinculara a este padre. Por ejemplo, en el caso de Marcela Kloosterboer, ese toc que tiene, creo que algo le puse. Qué se yo, entrar con los zapatitos en la mano... O mimar más a Violeta Urtizberea, qué se yo. Eso se notó y al mismo tiempo este personaje tenía una misión. El mensaje fue que en tantas familias de nuestra realidad, destrozadas, mutiladas, desarmadas por la confrontación, por padres no presentes o por la droga... El mensaje fue que un padre puede pedir perdón a sus hijos y esos hijos pueden perdonar a su padre. Me parece que eso estuvo muy bueno porque en definitiva la ficción también educa. En esos 5, 6 capítulos que hice tuve ese privilegio. Cuando yo digo que he hecho una carrera atípica, con personajes atípicos y con propuestas atípicas, ésta es otra más.

-Siempre decís que fuiste un padre presente, ¿por qué no tuviste más hijos con Viviana?

-Obviamente a mí me hubiese encantado tener varios hijos y sé que a Viviana también. En el caso de ella, sé que quería un hijo más. No se dio. Hubo situaciones de estar esperando con Jazmín detrás de la puerta del baño a ver si daba positivo el Evatest y Viviana salía diciendo “no”.

-¡Uff!

-Jazmin demandaba un hermanito hasta que llegó un momento, una etapa de su vida en que dijo “ni se les ocurra un hermano, estoy bien así, disfruto de ser única” y es una piba con una adultez muy sabia.

?A veces los episodios traumáticos, vienen como bisagra para poder entrar en una nueva etapa de la vida?
?A veces los episodios traumáticos, vienen como bisagra para poder entrar en una nueva etapa de la vida? Crédito: Gerardo Viercovich

-¿Sufriste mucho la separación de Viviana? ¿O te parece que estuvo bien?

-Lo padecimos los dos y me parece que también estaba marcado. A veces los episodios traumáticos, vienen como bisagra para poder entrar en una nueva etapa de la vida, de crecimiento, de despierte.

-Claro, pero en ese momento uno no filosofa tanto.

-No, en el momento uno lo padece, pero a la larga, a la distancia, uno sabe que vino bien.

-¿Sentís que si no se hubieran separado no estarían tan bien como están hoy?

-Claro, hoy tengo una esposa hermosa, disfruto su alegría.

-Ella remó mucho también, porque tener un marido que es un súper galán, te la regalo.

-Sí, pobre Vivi.

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