Alternativas diferentes para pasar las fiestas

El ambiente de Catalino: intimidad para una cocina sincera
El ambiente de Catalino: intimidad para una cocina sincera
Alejandro Zarate
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12 de diciembre de 2017  • 00:49

Ciertos hábitos a la hora de celebrar las fiestas han ido cambiando en este siglo XXI, aparecieron otras formas de encuentro entre amigos, con la familia y otros lugares menos habituales para festejar Nochebuena y Año Nuevo. Algunos prefieren la paz del campo y el sonido de grillos, una playa y hasta brindis y comidas con menús menos calórico y más saludable. Para pasarlo bien, lo importante es bajar la ansiedad y apartarse un poco de ciertas convenciones, para intentarlo copa en mano.

Orgánico desde el aceite a la sal

Sin duda, han escuchado hablar del impacto que tiene en nuestro planeta y en los humanos el consumo de verdura y fruta fuera de temporada, o de productos industrializados. Un tema de rigurosa actualidad el de los beneficios de los alimentos orgánicos, cada vez más fácil de llevar a la práctica. Pero que se vuelve difícil en la época de las fiestas, con tantos compromisos de cenas y almuerzos a la manera tradicional. Sin embargo, existen opciones como la que ofrece el restaurante puertas adentro Catalino, en el corazón del barrio de Colegiales. Con apenas un año, todos los productos que utilizan en la cocina son de pequeños productores del país y, dato novedoso además, en la carta figuran los datos correspondientes para poder contactarlos y hacer nuestros propios pedidos, si así lo deseamos.

Con estilo campestre, al ingresar a la antigua casa y atravesar un patio repleto de plantas, se entra al gran salón con una decoración despojada y cuidada al mínimo detalle. En su menú hay opciones para veganos y vegetarianos, y platos de diversos tamaños con precios accesibles porque, según sus propietarios, la idea es abrir la invitación a saborear la comida de otra forma, experimentando una relación diferente con cada alimento.

Un restaurante puertas adentro como Catalino: calma y buena comida
Un restaurante puertas adentro como Catalino: calma y buena comida

Todas las carnes que se usan en la apetitosa carta son de animales alimentados saludablemente y de corral; todos los ingredientes son orgánicos, desde el aceite hasta la sal y los panes que se ofrecen en la entrada están desarrollados con masa madre. La carta cambia permanentemente, porque sólo se utilizan productos de estación: en esta época, por ejemplo, es posible disfrutar de un chipá relleno de pechito de cerdo con unas gotas de picante y hojas de planta de mostaza. Otra entrada recomendable es el ají relleno de queso azul tres leches, con una gremolata y nueces Pecan. Como principales, resultan imperdibles los ñoquis de queso gouda que vienen salteados con berenjenas y tomates. Entre los postres, los más tentadores quizás sean los panqueques de dulce de leche de oveja. Para las fiestas estará abierto y la carta puede variar, pero la idea de las hermanas Mariana y Raquel Tejerina, ambas chefs e ideólogas de Catalino, es transmitir en su comida los auténticos sabores de la infancia. Ellas tienen un gran compromiso personal con el buen trato animal, por eso en su carta, con mucha impronta vegetariana, solo figuran animales criados al aire libre y bien alimentados.

El menú puede ir desde un buffet con buñuelos de hojas de estación y quesos ahumados como entrada, a principales como bondiola asada con verduras de la huerta, o risotto de quinoa, nueces y queso de leche de oveja.

Un dato para tener en cuenta: no hay gaseosas, sólo agua mineral traída de Bariloche, muchos jugos elaborados en el momento y una gran variedad de vinos orgánicos, además de varias etiquetas de diferentes vinos del país.

Abierto de jueves a sábados por la noche y los domingos al mediodía (una verdadera delicia comer en esos patios a la luz del día) conviene siempre hacer una reserva. Para más información en Facebook o al 15-6384-6461

Nochebuena bajo las estrellas en el campo

Solo a 90 minutos en auto desde Buenos Aires es posible alejarse de este mundanal barullo que suele envolver a las fiestas y entrar en una experiencia de calma soñada, apenas con la banda de sonido del canto de los pájaros y la promesa de un amanecer inolvidable. El destino: La Santina, una posada de campo que combina encanto y simplicidad, pero con el confort necesario para una estadía perfecta.

La Santina a 90 minutos de Buenos Aires
La Santina a 90 minutos de Buenos Aires

El lugar propone disfrutar de una grata visita a un lugar privilegiado por su ubicación y variada actividad agro turística. La casona, un casco de estancia totalmente reciclado, mantiene la calidez a través de su estilo arquitectónico sobrio, un toque colonial, con una notable disposición para proporcionar momentos de relax, lejos del estrés de la vida cotidiana en la ciudad.

Un cuidado y diversificado jardín rebosante de flores, una arboleda de más de 100 años de antigüedad y mucha vegetación que recorre las calles internas que emulan un antiguo pueblo. Las enredaderas de una pérgola invitan a compartir comidas, meriendas y desayunos basados en menús caseros realizados artesanalmente, al estilo de las recetas de nuestras abuelas.

Este placentero veraneo campestre se complementa con una piscina y cómodos sillones de mimbre que invitan a la lectura y la meditación. Los más activos encontrrán actividades como andar en bicicleta, caminar o realizar ejercicios de yoga al aire libre.

Para la época de las fiestas de Navidad y Año nuevo, La Santina estará abierta con una cocina no tan diferenciada al del resto del año, siempre con la premisa de ser bien casera, como la pasta amasada a mano, tartas de verduras frescas o empanadas de carne cortada a cuchillo. Un energizante desayuno incluye dulce de naranja elaborada en la misma casa, al igual que los panes. Este es un lugar muy especial, ya que la premisa no es llenar de actividades a los huéspedes, sino que cada uno se maneje a su gusto.

La Santina a 90 minutos de Buenos Aires
La Santina a 90 minutos de Buenos Aires

Es un espacio para desenchufarse de ruidos molestos y aceleraciones al conectarse con el verde y el aire puro, un lugar alternativo para cambiar nuestro humor y energía. Viajar, aunque sea cerca de la ciudad, refresca el espíritu, nuestros pensamientos. Respirar profundamente en un hermoso amanecer en el campo puede significarnos una Navidad inolvidable.

La Santina tiene estacionamiento propio y es de muy simple acceso desde la Autopista Buenos Aires - Rosario. Las reservas pueden realizarse vía Facebook o telefónicamente al 113-157-1369.

La vieja música del mar para brindar con caipiriñas

Antes que llegue la temporada alta y los precios de pasajes y hoteles suban a casi el doble de precio, todavía es posible pasar una Nochebuena en una playa de Brasil. Quizás la demanda más fuerte sea a los destinos cercanos a Río de Janeiro, pero siempre hay otras alternativas para pasar unos días en la playa. En Brasil son muchas las ofertas para ir durante todo el año, y aunque llegando a fines de diciembre los precios se encarecen mucho, si nos apuramos, sacando el pasaje unos días antes se pueden conseguir muy buenas tarifas. Una playa que está muy cerca de la gran ciudad Carioca y no defrauda es Paraty.

Paraty, una de la playas tranquilas de Brasil
Paraty, una de la playas tranquilas de Brasil

Este colonial y antiguo pueblito de pescadores nos acerca también (desde su terminal de buses) a Trindade, una localidad aún más pequeña donde está la playa más popular de la zona, Praia Vermelha (su nombre de debe a que tiene una arena más rojiza). Viajar a Trindade en bus desde Paraty lleva unos cuarenta minutos; también hay taxis o pequeñas camionetas que son un poco más caras, pero hacen el trayecto más rápido. Al llegar, consultar por posadas y pequeños hoteles, que son muy económicos, porque la mayoría de la gente sólo va a pasar el día; pero si deciden hospedarse unos días, se encontrarán con un paraíso único, con playas tranquilas, pocas olas, un paisaje despejado de turistas. Desde este pueblito se pueden hacer muchas caminatas y arribar a otras playas como Praia de Cepito, Praia Brava. Para quienes quieran caminar mucho pueden llegar hasta una piscina natural, teniendo en cuenta que es una zona para manejarse con cuidado, porque el sendero tiene muchas subidas y bajadas y en ciertos momentos tendrán que atravesar una pequeña selva (no dejar de llevar repelente y botella de agua).

Una excelente forma de pasar una Nochebuena es regalarse una comida simple, como un pescado grillado, ensalada y un brindis a la medianoche con una caipiriña; eso sí, bajo el cielo estrellado y sólo con la música del oleaje del mar. Los precios de una cena para dos personas en Trindade rondan los $500 (pesos argentinos), una cerveza $35 y una caipirinha $55. Los precios de las posadas pueden variar bastante, pero aproximadamente una habitación en base doble cuesta alrededor de $1500.

Entre las posadas de la zona, les recomendamos Casa da Bia, que está a unos setenta metros de la playa; es más costosa que otras, pero lo vale por el simple hecho de salir de la habitación y ya estar en medio de una soñada playa desértica. Otras opciones son la Pousada ecológica Bicho Preguiça, más familiar e ideal para ir en grupo; Canto da paz Trindade, que está a trescientos metros de la playa y tiene un restaurante propio. Todas incluyen el desayuno y proveen wifi; es probable conseguir buenos precios si van directamente al pueblo, donde encontrarán muchos lugares disponibles, sobre todo los días de semana en que no van turistas.

Todo antes del 26 de diciembre, fecha en que comienzan a llegar la mayoría de los turistas para pasar la ya famosa Réveillon del 31 a la noche en Río, y entonces todo se vuelve un poco más caótico y, por supuesto, los precios suben a casi el doble. Natal como se llama en Brasil a la época de Navidad, es sumamente tranquilo, porque es mucho más familiar el festejo. Un dato interesante es que en la zona de Paraty y Trindade se consume la mejor cachaça de Brasil, y hay muchas pequeñas fabricas que elaboran diferentes sabores; no dejen de probar la picante, combinada con limón y azúcar de caña, quizás la mejor caipiriña que hayan probado nunca.

Claro que habrá familiares tradicionalistas que les reclamarán por no pasar junto a ellos las fiestas, pero, ¿acaso no es una fecha -noche de paz, noche de amor...- para estar en armonía y encontrar esa tranquilidad que ansiamos todo el año?

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