El electrocardiograma de Independiente: cómo fue el año de la transformación al que sólo le falta un título

Independiente, en busca de otro título internacional
Independiente, en busca de otro título internacional Fuente: AP - Crédito: Natacha Pisarenko
Había arrancado muy mal, con un DT mirado de reojo y al que se le cuestionaban hasta los drones; pero terminó conformando un buen grupo y llegando a la final de un certamen continental que definirá mañana con Flamengo
Jonathan Wiktor
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11 de diciembre de 2017  • 23:59

Hay años inolvidables en la historia de Independiente. Este último será recordado como el de la recuperación futbolística y espiritual. Un proyecto que edificó Ariel Holan y que, después de 12 meses de trabajo, desencadenó en un equipo ambicioso, respetuoso de su ADN, que mañana buscará consagrarse campeón de la Copa Sudamericana ante Flamengo , en el Maracaná. Los primeros días del Rojo, sin embargo, no fueron fáciles. La evolución llegó con el transcurso del tiempo.

Enero

Acababa de comenzar el año y Holan, antes de asumir, ya había sido muy criticado. Salvo los Moyano, varios integrantes de la comisión directiva lo miraron de costado, casi con desprecio. En su primer entrenamiento, durante la mañana del 6, el DT desplegó todas sus herramientas de trabajo: la utilización de drones y cámaras, sumado a su nutrido cuerpo técnico compuesto por 12 colaboradores, lo colocaron en el medio de un intenso debate público.

Tras una dura pretemporada, al equipo se lo notó confundido. En el torneo de verano empató 0 a 0 con Atlético de Tucumán, perdió 3 a 0 con Racing y, una semana más tarde, en la revancha del clásico, volvió a caer, esta vez por penales. Liderada por Pablo Bebote Álvarez, la barra entraba en escena y tenía su primer contacto con el entrenador.

Ariel Holan, entrenador de Independiente
Ariel Holan, entrenador de Independiente Fuente: LA NACION

Febrero

El plantel, como había prometido Holan antes de asumir, fue depurado. Varios de los referentes -Denis, Vera, Cebolla Rodríguez, Ortiz y Pellerano- fueron desafectados. Nery Domínguez, Erviti y Gigliotti fueron contratados. La semilla de un equipo ganador se plantó durante el mes de febrero.

Marzo

La noche del 18 Independiente jugó su primer partido oficial del año. Holan no podía tener un rival más accesible para su debut. San Martín de San Juan, en Avellaneda, parecía ser la oportunidad perfecta para que el nuevo entrenador torciera las prematuras críticas. Pero el Rojo, con Erviti y Gigliotti desde el arranque, apenas empató 0 a 0. En el último día del mes, después de haber postergado dos partidos, igualó 1 a 1 con Vélez, de local.

Abril

La paciencia se agotaba y, como si fuera poco, en el duelo de ida de la primera etapa de la Copa Sudamericana, ante Alianza Lima (Perú), Independiente empató 0 a 0. A Gigliotti le atajaron un penal. Era la tercera igualdad consecutiva, las tres en Avellaneda. Desde las tribunas se escucharon los primeros silbidos. La impaciencia ganaba terreno.

El Rojo recién se despertó la tarde del domingo 9, en Paraná, ante Patronato, con una goleada 5 a 0 que le dio oxígeno a un plantel angustiado. El sábado siguiente volvieron las dudas: en el Libertadores de América empató 1 a 1 con Atlético de Rafaela. El equipo estaba preso de su inconsistencia.

Pero en Córdoba tuvo una reacción que significó el respeto de sus rivales: el 19, en un partido postergado de la 15a fecha, le ganó 2 a 0 a Talleres. Una victoria sobre Arsenal y un empate con Estudiantes cerraron abril. Independiente renacía entre altibajos. El saludo histórico, por pedido del técnico, volvía a hacerse costumbre.

Mayo

El equipo de Holan estaba germinando. El primer domingo de mayo, en el estadio Marcelo Bielsa, le dio una lección de fútbol a Newell's, que venía en un óptimo nivel. A puro vértigo -el rasgo distintivo durante el primer semestre-, Independiente lo aplastó 4 a 2 y dio signos de que, detrás de las críticas de la prensa y de los hinchas, había un trabajo preciso del DT. La confirmación ocurrió una semana después: en el Libertadores de América, el local le ganó 2 a 0 a Racing.

Entre tantos festejos, el 17 casi se lleva un traspié memorable: en el estadio de Quilmes, Independiente, por los 32avos de final de la Copa Argentina, empató 0 a 0 con Deportivo Camioneros y recién se impuso en los penales. Fue un susto que quedó en el olvido cuando, 72 horas más tarde, dio vuelta el resultado y le ganó 2 a 1 a Huracán.

Un empate 0 a 0 con Aldosivi, de bajo vuelo, fue la consecuencia natural de un plantel que estaba desgastado tras un mes sobrecargado. El Rojo había encallado en Mar del Plata. Salió rápido: cinco días después, en Perú, le ganó 1 a 0 a Alianza Lima y avanzó en la Sudamericana.

Junio

Independiente se había posicionado de tal manera en el campeonato que se animó a pensar en pelear el campeonato. Pero Boca, el líder, le dio el golpe más fuerte del año. En la Bombonera, el Rojo tuvo una de sus peores actuaciones y fue goleado 3 a 0. Dos triunfos (ante Defensa y Justicia y Unión) y un empate (con Olimpo, de local) fueron los tres partidos siguientes.

La noche del 27 será recordada por todos los hinchas. Independiente, en su casa, en el último partido del campeonato, necesitaba ganarle a Lanús para clasificarse a la Copa Libertadores. Pero no supo traducir su dominio en goles; generó muchísimas situaciones de gol pero, tras igualar 1 a 1, se quedó con las manos vacías.

Julio

Ante la salida de Rigoni, el hombre más determinante hasta ese momento, y con poco dinero para mejorar su plantel, Holan tuvo que afinar el lápiz durante el mercado de invierno. No hubo compras. Pero sí, tras un búsqueda intensa, se incorporaron Gastón Silva, Amorebieta, Nicolás Domingo, Juan Manuel Martínez y Jonás Gutiérrez. El 12, en el primer partido oficial luego del receso, le ganó 4 a 2 a Deportes Iquique en Avellaneda.

Agosto

Durante los primeros días se impuso 2 a 1 a Iquique, en Calama, y accedió a los octavos de final de la Sudamericana. El 22 Independiente cayó 1 a 0 de visitante, con Atlético Tucumán, y tambaleó en la Copa. La vuelta prometía ser una verdadera batalla deportiva. El 26 le ganó 3 a 1 a Huracán, en la primera fecha de la Superliga, y respiró.

Septiembre

Independiente había prolongado su buen nivel. Ya no eran sólo raptos de inspiración. Pero septiembre se presentaría como un mes con dos caras opuestas. El 12, en Avellaneda, en un partido inolvidable, el método Holan brilló en todo su esplendor: le ganó 2 a 0 a los tucumanos y se metió en los cuartos. Lejos del equipo contragolpeador del semestre anterior, el Rojo había encontrado un estilo acorde con su historia. El 19, otra vez con Atlético pero por los 16avos de la Copa Argentina, perdió 2 a 1 y quedó eliminado. En el torneo local no la pasó bien: empató con Olimpo y fue derrotado por Lanús y Godoy Cruz.

Octubre

Tres derrotas consecutivas encendieron las alarmas. Pero el primero de octubre Independiente cortaría su racha negativa al ganarle 1 a 0 a Vélez. En la fecha siguiente, Bustos y Barco, dos chicos del club, firmaron el triunfo 2 a 1 ante Chacarita, en San Martín. El equipo había recuperado su impronta. Llegaba mucho, pero también convertía.

La tarde del 19 la estructura de Independiente crujió: Pablo Bebote Álvarez extorsionó a Holan a la salida del entrenamiento. El entrenador, con custodia policial por temor a una venganza, ratificó la denuncia presentada por la Aprevide y Bebote, pocos días después, fue detenido.

El 25, por los cuartos de la Sudamericana, goleó 4 a 1 a Nacional en Paraguay. El 28, en el empate con Patronato, el DT fue ovacionado por los hinchas, que lo apoyaron en su lucha contra la barra.

Noviembre

Después de terminar la faena con Nacional al ganarle 2 a 0 en Avellaneda y de igualar 0 a 0 con Belgrano en Córdoba, Independiente, con mayoría de suplentes, derrotó a River 1 a 0. Comenzaba una intensa seguidilla de partidos.

Pocas horas más tarde el Rojo viajó a Asunción para chocar con Libertad. Perdió 1 a 0. En cuatro días se venía el clásico. Holan tomó una decisión de riesgo: puso un equipo compuesto por suplentes y jóvenes de la reserva: pero encima con uno menos durante 60 minutos, le ganó a Racing 1 a 0 y se inyectó de ánimo.

Entre semana, en la vuelta ante Libertad, con un primer tiempo antológico, Independiente se impuso 3 a 1 y consiguió un boleto para la final. A todo esto, Noray Nakis, vicepresidente, era detenido por sus nexos con la barra.

Diciembre

Crédito: JamMedia

La semana pasada, en el Libertadores de América, le ganó 2 a 1 a Flamengo en la ida de la final de la Sudamericana y obtuvo una leve ventaja. El sábado, con tres debutantes, derrotó 2 a 1 a Arsenal. Mañana, a las 20.45, en el Maracaná, Independiente intentará coronar con un título el 2017, el año de su transformación.

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