Jim Jarmusch y La poesía del presente

12 de diciembre de 2017  • 19:20

Se levanta a las 6 de la mañana, la mira; la ama y por eso no quiere despertarla. Es su mujer, Laura. Le susurra al oído, la besa. Desayuna solo y sale de su casa camino a la terminal de ómnibus, las mismas calles, idénticos árboles, los vecinos. Sube al vehículo asignado que le toca conducir hoy, toma su cuaderno y escribe una frase. Quedan unos minutos antes de que su supervisor aparezca para concretar el mismo encuentro, el mismo diálogo de cada día: ¿Cómo estás?, le pregunta Paterson, y su jefe le responde que tiene un sinfín de dificultades, problemas familiares y nimiedades que sólo él puede resolver. Paterson siempre está bien, no habla de sus problemas. Vive. Pasa todo el día arriba del autobús escuchando historias, peleas, conversaciones, alardeadas, declaraciones de amor, mentiras; como un testigo anónimo, un testigo silencioso. Sólo escucha y a veces ríe. Vuelve a su casa al atardecer, y siempre se acerca a su paisaje favorito, se sienta a contemplar la cascada y toma, una vez más, su cuaderno. Escribe otra frase. Escribe poesía. Paterson es un poeta. Laura lo espera con la comida preparada y le cuenta lo que hizo en el día: cocinar cupcakes o pintar y decorar su casa, siempre en blanco y negro. Solo, el conductor de autobuses, pasea a su perro Marvin, que tiene un papel protagónico, y termina el día en el mismo bar tomando una cerveza. Cada acción se repite, uno y otro día. Los mismos lugares, durante una semana.

Trailer película "Paterson"

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Así, Jim Jarmusch, el padre del cine independiente americano , autor y director de films como Flores Rotas, Bajo el peso de la ley, Extraños en el paraíso y El camino del Samurai, crea una historia simple y pone en foco al "tiempo", para acercarse a la belleza del ahora, a la inexorable necesidad de vivir sólo el presente. Sentir el presente sin desafiarlo. Estar atento a lo que está sucediendo de verdad, la belleza, el amor, la creatividad, la bondad que podemos captar en cada momento. Jarmusch plantea: "No podemos hacer nada sobre el tiempo, solo tenemos el presente y toda la vida es tratar de aprender a vivir en él. El secreto del universo es ir a favor de la corriente".

La poesía es un rasgo de la vida de Paterson (protagonista del film) que va por fuera de esa realidad. La poesía le da respiro a su vida lineal. Él es un poeta, aunque no lo diga e incluso lo niegue. Escribe poesía en su cuaderno secreto, todos los días, poesías que parecen haikus (poemas japoneses que generalmente se basan en el asombro y la emoción, en la contemplación de la naturaleza). Todas las tardes, después de su trabajo, se sienta en un banco de su lugar preferido a contemplar la naturaleza y a escribir un poema, o tan solo una frase de un poema. En su cuaderno está toda su obra. Sin copias, sin pretensiones más allá de la escritura.

Paterson, se llama así y además vive en Paterson, una ciudad de New Jersey. La película se llama Paterson. La repetición en esta coincidencia, que no es casualidad, aparece en toda la película. Hay repetición en la rutina del conductor-poeta, se vuelven a ver las mismas imágenes una y otra vez, podemos escuchar los mismos diálogos, volver a ver los mismos espacios. Las imágenes simples, austeras, pulidas; los travelings realizados con naturalidad se convierten en ese poema que Paterson (interpretado por Adam Driver) dice en off: "Cuando eres niño aprendes que hay tres dimensiones: Alto, ancho y profundidad. Como una caja de zapatos. Luego, escuchas que existe una cuarta dimensión: El tiempo.". Todo el film es un poema.

Asimismo, Jarmusch hace una película que muestra los dos lados de la misma situación, los dos lados de la misma historia. La mirada de cada uno sobre el mismo hecho, la misma vida. El genio del indio-americano tiene una clara intensión, que se hace explícita, incluso, cuando la novia le cuenta a ese hombre ingenuo y bondadoso -a quien ama- que soñó con dos gemelos. Paterson comienza a ver gemelos por todos lados. Aparece la metáfora: la realidad tiene su lado gemelo, la vida tiene otro lado. Estar o no estar ahí, en el presente, puede cambiar el lado desde el cuál la ves. Puede cambiar ese momento donde descubrir la belleza, la emoción. El presente que sólo puede verse si se está presente.

@marianaarias

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