Negro sobre blanco

Reiterados desaciertos empresariales en los grandes centros de invierno, agravados por varias temporadas sin nieve suficiente y por concesiones turbias, impiden el crecimiento de un mercado turístico y deportivo que conoció tiempos de esplendor. La escena está dominada por Enrique Capozzolo. Detrás del telón, todos los indicios apuntan a otro negocio argentino de George Soros. En tanto, el mayor beneficiado por esos desatinos es Chile, con Valle Nevado y Portillo en pleno desarrollo.
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12 de julio de 1998  

San Martín de los Andes .- "ESTE negocio se derrite", sentenció un empresario pyme, apostado todos los inviernos en su local comercial en La Pirámide, de Las Leñas, el tradicional shopping al pie de las mendocinas pistas de esquí, por ahora sin nieve.

La opinión fue vertida el lunes pasado en rueda de amigos reunidos en la tradicional confitería Richmond, de la calle Florida, y más que a un apocalipsis aludía al real achicamiento de este negocio que conoció momentos de mayor esplendor: una clientela sólida -con chequeras dispendiosas- que dos meses antes de cada temporada invernal acostumbraba a visitar las tiendas de esquí donde actualizaban su equipamiento. Ya en plena temporada, la legión demostraba ser consumidora de confort, gozadora de lo bello (paisaje, decoración) y refinada engullidora de la comida gourmet asistida por bodegas con alcurnia.

Este invierno, no sólo faltó la nieve para la fecha que los comercializadores fuerzan como inicio de la temporada -y aún después-, sino que, poco tiempo antes del arranque de la temporada, Las Leñas hacía cambios de directorio (como consecuencia de la caída del Banco Patricios-Spolsky) y pocas semanas después sus componentes se enteraban de la ruptura decidida en su management asociado para Chapelco, montaña a cuyos pies estalló un gran conflicto pueblerino. Catedral seguía con su montaña partida al medio -también con abonos diferentes para los medios de elevación-, sin que Alta Patagonia compre la concesión del sector Robles (válida hasta el 2003) y cuando una sentencia judicial determinó que un sector de su área fue inapropiadamente adjudicada a la concesión de su vecino.

Si se hace un breve repaso sobre lo sucedido en los últimos años, en Mendoza no prosperó el audaz (en su momento) emprendimiento Penitentes, y no pasó a mayores el plan para implantar un nuevo resort de esquí en Tunuyán. El plan de Parque Caviahue fracasó y la montaña y sus magros medios de elevación debieron ser tomados por la provincia de Neuquén y sólo se registraron dos buenas novedades: los aportes provinciales en emprendimientos mixtos que ensayaron Chubut y Tierra del Fuego, ahora con un modernizado equipamiento en La Hoya, en el oeste chubutense, y el centro de esquí Monte Castor, que se espera inaugurar en la segunda quincena de agosto, a 27 kilómetros de Ushuaia.

La modesta y privada acción de Cerro Bayo, en Villa la Angostura, es el único caso de un cerro no endeudado -tampoco se lo asiste oficialmente- y que, con lentitud pero con firmeza, siempre prospera.

Otros tiempos, otras reglas



En general, un presente más urgido, menos exquisito y, para colmo, poco nevador , cambió las reglas de juego, y esta semana, por ejemplo, las tiendas de esquí diseminadas por Buenos Aires y su elegante suburbio norte parecían desiertos.

Como si todo respondiera a un plan derrotista, inasible y concebido por los enemigos de la buena vida, también se habían caído muchas reservas de pretemporada para escapadas de fin de semana de esquiadores ansiosos y, asimismo, los skiweeks económicos.

Lo que parece no haber muerto es la confianza en la naturaleza: "Nevará, claro", se conforman los más fanáticos, aunque desentendidos en reclamar la instalación de cañones que suplan el capricho de los meteoros.

Con una cordillera más ocre y verde que blanca, sólo Catedral y Chapelco alcanzaron en el último fin de semana abrir parcialmente sus pistas (menos de un tercio de su kilometraje total), jornadas, para colmo, bloqueadas por los paralizantes cuartos de final del Mundial de Francia.

La falta de nieve no es una proverbial impuntualidad desconocida. Lo dramático es su reincidencia justo en un año de complicaciones empresariales (secuela de los cambios, improvisaciones y otros infortunios) y en el momento en que la crisis de intereses atravesó su pináculo los últimos días de mayo y principios de junio.

Sucedió al darse por caduca una asociación transitoria que unió el año pasado los intereses turísticos invernales de Las Leñas y Chapelco. A esa eclosión siguieron amenazas de juicios y hasta estalló un escándalo de repudiables escuchas telefónicas ilegales. Los virajes empresariales terminaron en súbitas nominaciones gerenciales y sucesivas asambleas, por ejemplo, en San Martín de los Andes, al pie de Chapelco, donde el conflicto trepó a los titulares de tapa de los diarios regionales (Río Negro y La Mañana del Sur).

Todo comenzó cuando la Cooperativa Telefónica, titular de la concesión de Chapelco (en reemplazo de Val del Aguila, que aún reclama en juicio) y, como tal, en deuda con la provincia de Neuquén, adujo incumplimientos de su asociada, Valle de las Leñas SA, y la dejó de lado, al disolver la Unión Empresaria Transitoria (UTE). Inmediatamente formó una nueva UTE, con Nieves de Chapelco, sociedad familiar que preside el ex funcionario de la Secretaría de Turismo (área internacional) Enrique "Quique" Capozzolo. Habitué esquiador de Chapelco, Capozzolo (con el sesenta y nueve por ciento de las acciones; el veintinueve pertenece a la Cooperativa Telefónica y el dos por ciento son donaciones) maneja la nueva empresa asociado con una hermana y dos hijos.

El arreglo, al que se opuso en minoría un grupo cooperativo entre los cuales figuró inicialmente la intendenta lugareña, Luz Sapag, desató polémicas, algún pugilato y amenazas de juicios millonarios. Las cartas documento de Las Leñas alcanzaron a todos los involucrados y llegaron hasta áreas del Ejecutivo provincial.

Al parecer, Capozzolo ya contaba con la bendición de la provincia -varias semanas antes lo había recibido en su despacho el gobernador, Felipe Sapag-, pero Luz, la sobrina del gobernador y también consejera de la cooperativa, se unió a Sergio Schroh (otro consejero) para una embestida, aunque en minoría, en alianza con Las Leñas. Para entonces se sospechaba que el poderoso George Soros y sus caudales estaban detrás del resort mendocino.

El municipio, vapuleado junto con su cuerpo legislativo por la ordenanza que fijó un canon y un gravamen en garantía per cápita a las excursiones estudiantiles, necesitaba que se lo reubicara en el mercado.

A las acusaciones, oídos Soros



Simultáneamente se supo que Capozzolo vendió dos millonarios campos (en Santa Fe y en el Chaco, respectivamente) a don Soros, por lo que el avistamiento de frescos billetes abrigaron la esperanza de una negociación. Fue lo que sucedió: los que presidían al grupo mayoritario de la Cooperativa Telefónica entraron en vertiginosas negociaciones.

El cruce de llamadas que en esos días hizo Capozzolo con varios de quienes integrarían su staff (él ya participa del negocio de navegación turística del Lácar) fue grabado clandestinamente. Se ha denunciado que las copias de esas grabaciones fueron remitidas a los medios periodísticos en vehículos municipales. Cuando las cintas atronaron en los hogares sanmartinianos, Luz Sapag estaba en Brasil. Pero el resultado de lo difundido (en especial por FM de la Montaña y FM 100) obró como un boomerang : los lugareños consideraron la pinchadura difundida una bajeza, y se alistaron al lado de Capozzolo (que ahora posee el sesenta y nueve por ciento de la nueva UTE).

La adhesión popular al convenio de la cooperativa en la asamblea reunida el domingo pasado en la ciudad lacustre sirvió para cambiar autoridades (la preside ahora un contador de Capozzolo) y postergar su confirmación hasta otra asamblea, que se reunirá en agosto.

Quedaron atrás las denuncias por las grabaciones llevadas hasta la Fiscalía de Junín de los Andes, a cargo de Rolando Lima las conferencias de prensa y atrincheramientos que uno y otro bando realizaron en distintas cafeterías de la avenida San Martín, como De la Plaza, Abolengo y Tío Paco.

Roberto Thostrup, un hombre de Las Leñas en Chapelco, dejó San Martín de los Andes y retomó su puesto en Mendoza, y el ex Las leñas Alfred Auer -en los últimos meses alistado en el staff de Willy Reynal para Catedral Alta Patagonia- renunció y marchó a cubrir el cargo de gerente general de Chapelco.

Todos ellos fueron parte de las víctimas de las pinchaduras clandestinas, junto con los lugareños Monín Capiet -que renunció a su concejalía municipal y fue restituida- y Nelson "Oso" Williams, director de la escuela de esquí del cerro, reconfirmado en sus funciones.

Claro que la difusión del conflicto y del compacto de las grabaciones que escandalizó a la audiencia radial de la supuestamente apacible villa alpina a orillas del lago Lácar, también retardó la comercialización de la temporada desde la city , una demora aún más profunda de la que ocasionó la ausencia de los copos salvadores que, aunque escasos, finalmente llegaron.

Las Leñas, para entonces, parecía un páramo, y su encargado de información telefónica (que responde por el 0627-71100) admitía, el martes pasado, la falta de nieve y la magritud de los pronósticos: los esquiadores debían esperar. Y no sólo eso. También están necesitados de precauciones, de tomar en cuenta la advertencia publicada en la página de cartas de los lectores de La Nación , una misiva suscripta por María y Patricio Clucellas, que advierte sobre información precisa que es necesario obtener acerca de la seguridad de las pistas, antes de viajar al resort invernal mendocino, donde el año pasado su joven hijo, José, murió como consecuencia de un accidente.

Los infortunios se sumaron para Las Leñas. No sólo quedó separada de la UTE (en la que se asoció a la Cooperativa Telefónica de San Martín de los Andes) y padece la adversidad climática, sino que sufre las secuelas de deudas veteranas agravadas por la caída en sucesión de sus bancos acreedores (Medefín, Socimer, Patricios). Merece un pulmotor financiero.

Si, a esta altura del año, lo normal para el miniempresario que tomaba café entre sus amigos en plena y bulliciosa Florida hubiera sido estar febrilmente al frente de su negocio, a 2200 metros de altura, rodeado de nieve (natural o fabricada), también lo normal es ahora que los directivos de Las Leñas activen la asociación con algún gran financista. Y eso es lo que estarían haciendo, si es cierto que la empresa está auditada a los efectos de una posible compra de acciones por parte de IRSA, es decir, por George Soros.

¿Qué pasa mientras tanto entre los esquiadores desconcertados? Frente a tanta incertidumbre de este lado de la cordillera, los impacientes fans emigran a Santiago, en Chile, con el estímulo actual de pasajes aéreos a 150 dólares (ida y vuelta). Valle Nevado, en esta ocasión con un poco más de fortuna meteorológica, ya abrió sus pistas, y Portillo, que asegura sus temporadas con la nieve fabricada en la pista Plateau, una ancha lonja blanca que se descuelga desde la confitería y refugio de altura (Tío Bob, un impresionante balcón a la laguna del Inca) hasta la base.

Lo de Portillo es un reiterado milagro blanco de los eficaces cañones de fabricación de nieve. La oferta comercializadora chilena transcurre sin conflictos a la vista, con seriedad. Otros fans ahorran y esperan volar a Colorado, Estados Unidos, o a Lake Tahoe, en el norte californiano.

"También hay menos esquiadores que hace diez años", explicó, café en mano, un interlocutor del cenáculo de amigos en la confitería de Florida. Experto y veterano esquiador, calculó en sesenta mil los esquiadores activos en todo el país. "Hace veinte años el propio presidente de la Federación Argentina de Esquí y Andinismo los había calculado -exageradamente- en doscientos mil", agregó.

Repostería menor

"La torta no se achicó por ese lado", corrigió el miniempresario, "sino que ya nadie gasta como antes". La contrarréplica no se hizo esperar: "Hay que admitir que mientras el mercado, si no se achicó, tampoco creció, ha mejorado la infraestructura: creció la capacidad de los medios de elevación, se equiparon los centros chicos mientras avanzó la tecnología de fijaciones, botas y esquíes y la importación proveyó y provee lujos. Pero desmejoró la oferta, se desinflaron las competencias internacionales y nacionales, y hasta se desdibujó el perfil distinguido y dispendioso del esquiador tradicional", lamentó el experto que en seguida agregó un exordio casi histórico.

Su repaso consiguió visualizar desde la primera modernización erguida durante 1967/68 en Catedral; las de 1975, 1983 y 1987 en Chapelco, el surgimiento rutilante de Las Leñas, en 1983, las carreras de Copa del Mundo de 1985 y siguientes, ya en el olvido.

Otro contertulio de la amistosa reunión de expertos en plena Florida propuso una adivinanza: "Si el húngaro Soros tiene interés en Las Leñas, y algunos dicen que esa futura compra es un hecho, y a su vez le compra campos a Capozzolo, que luego se hace cargo de Chapelco, ¿de quién será está cordillera?".

Una operación parecida fue encabezada el año pasado por Reynal, pero sin éxito. La charla siguió con una cena en otro lado, y las parrafadas se hundieron en ecuaciones de capacidad de medios de elevación, costos de la nieve fabricada, personajes y anécdotas.

A medianoche se había superado la época de Hans Nobl en el Catedral de fines de los años treinta, y el nuevo día avanzó con el relato sobre un militar que reclutaba perros en Mendoza para trineos de Puente del Inca y mandaba a importar esquíes de madera desde Italia y Francia: era Edelmiro J. Farrell, que presidía el desaparecido Club Andino y tenía un lugarteniente que sería más que polémico personaje, pero que esquiaba aceptablemente. Se llamó Juan Domingo Perón y llegó a gobernar en tres mandatos. Carlos Menem nunca pudo esquiar, ni siquiera aceptablemente y, hasta ahora, tampoco se sabe si podrá presidir el país durante tres períodos.

Armas, poder y sexo

San Martín de los Andes.- MANUEL MOREIRA es un personaje polémico que el año pasado inauguró en San Martín de los Andes -con algunas falencias, como se acostumbra en el estilo nativo- el Patagonia Plaza, un hotel categorizado en cinco estrellas, pero envuelto en ciertos misterios. El más destacable consiste en el origen de los terrenos en los que fue erigido: desde una parcela que habría pertenecido a la Gendarmería Nacional, hasta el rumor que señala como transitorio titular al policía Ribelli.

La versión incluyó el posible aporte de dineros de la policía bonaerense, y sin más, el juez Galeano, que encabeza la investigación por el atentado de la AMIA, decidió en las fojas de esa causa incautarse de la documentación de la compra registrada en una lugareña escribanía (Celave) y así aclarar la participación societaria que se sospecha.

Moreira, que a su vez es subconcesionario del hotel Sol de los Andes -propiedad del Estado provincial y siempre en el pliego de las concesión que oferta al centro de esquí Chapelco-, fue mencionado como un posible asociado a Enrique Capozzolo en la flamante empresa Nieves del Chapelco, con la que el ex funcionario de la Secretaría de Turismo intenta conducir los destinos del centro de esquí sureño. La versión fue desmentida por el staff de Capozzolo después de que Moreira resultó objetado por la asociación de hoteles y por los empleados del complejo invernal.

En las cafeterías de la ciudad del lago Lácar se sostiene que el verdadero dueño del Patagonia Plaza fue Alfredo Yabrán, que sólo hizo algún oportuno tránsito por el novísimo hotel como escala en sus arribos con destino a la estancia cordillerana El Viejo Botín.

Hay quienes sostienen que también, por pocos días (y unos meses atrás) el Patagonia Plaza habría hospedado a un sobrino de Monzer Al Kassar, que luego cruzó a Chile por el paso Samoré en dirección a Osorno, urgido por un encuentro trasandino.

Con semejantes personajes a quienes tanto se los relaciona con las armas, no es extraño que simultáneamente apareciera en escena Hugo Vitullo, el dueño de la hostería para cazadores exquisitos a orillas del lago Lolog, a sólo doce kilómetros de San Martín de los Andes, que cuenta con una gran sala de cornamentas y cabezas momificadas de resignados animalitos de todos los rincones del planeta, además de sus pieles cubrecamas y alfombras de las habitaciones, donde los pouf son legítimos pies de elefantes.

Vitullo, que solía residir también en Lima, pero que fue señalado como intermediario en la venta de armas al Ecuador durante el conflicto que ese país mantuvo con Perú, se accidentó en viaje a Chile, luego de cruzar el paso Tromen. Se dirigía a un encuentro en Temuco, según una versión que quiere vincularlo con el contemporáneo paso del pariente de Al Kassar. El cejijunto Vitullo quedó con algunos traumatismos, ya cerca de Temuco, junto a su acompañante (que no sería otro, según las versiones, que Jorge Baeza, hombre de la confianza del ex ministro de Defensa Oscar Camilión y ex secretario de Asuntos Militares de esa cartera).

Otro rumor nunca confirmado sostiene que a Vitullo lo fue a buscar a Chile un avión gubernamental (se habla del Tango 02). Desde Buenos Aires volvió al sur neuquino y se hospedó en el Patagonia Plaza (curiosamente, no en su propia hostería) para la convalecencia y algunas reuniones.

Las armas siempre rondaron la zona, porque en los años sesenta y setenta, la instalación de cotos con cérvidos europeos y la organización de safaris para su caza eran más rentables que el esquí.

El mayor reino de ese tiempo para cazadores millonarios fue la inmensa estancia Lago Hermoso, de unas setenta mil hectáreas, que incluía tres lagos y el famoso parque Diana, llamado así en homenaje a la entonces pequeña hija de Karl Vogel.

Vogel fue el millonario dueño austríaco, zar del negocio de la sal en el mundo, titular de un deslumbrante castillo en Austria, que se casó con una ex actriz de la época nazi que, viuda, todavía vive en Marbella.

Quien esto escribe se escurrió en el lugar durante el acostumbrado asado de la brama en el otoño del año 1970, hospedándose en la hostería del lago Meliquina, que pertenecía a esa vastedad. La nota publicada en la desaparecida revista Panorama mostró, poco después, a los invitados abrigados con lodens o verdes sacos del Tirol, emplumados sombreros alpinos, knickers y lanudas medias altas. Venían de Chile o de Europa -como el director del zoológico de Munich, o el zar de los relojes polacos- o desde el Nahuel Huapi, distancia que Germán Wölf (un ex piloto de la Luftwaffe y titular de la entonces germanófila hostería barilochense El Jabalí) cubrió con su avioneta que aterrizó a la vista de los comensales para estacionar casi junto a las brasas. Allí se encontró con Hörst Wise, otro piloto militar alemán que combatió en la Segunda Guerra Mundial y allí era empleado de Vogel.

Los recuerdos acuden, puntuales: desde las láminas de oro con que había sido forrado el interior de la capilla hasta la dictatorial pose del capataz de la estancia, el conde Pallavecini (italiano pero educado en Alemania), quien ejercía el derecho de pernada con las casi adolescentes esposas de los jóvenes guardafaunas austríacos.

El propio Pallavecini contrataba a los aldeanos maridos en los Alpes o a los casi imberbes ecologistas en Viena, bajo la condición de que fueran casados y ventiañeros. En la montañosa estancia de los Andes patagónicos, escondrijos de sus fechorías, les encomendaba travesías para demorarlos varias jornadas fuera del hogar.

En su decadencia, Vogel se aficionó al juego. Perdió la mayor parte de su fortuna y también a su hermosa mujer (se separaron). Finalmente, el zar de la sal murió. Diana, la bella hija, se hizo mayor y la estancia se subdividió. Surgieron así gigantescas parcelas, complementadas con otras extensiones. Fue la nueva etapa de Las Mil Rosas, de Maia Swarosky, y El Viejo Botín, con Alfredo Yabrán, y otras.

En un tiempo no muy lejano, el visitante más reiterado en la zona fue Carlos Menem. La coincidencia quiso que el pavimento de la ruta nacional 234 se dirigiera, casualmente, sólo hasta esos ponderados objetivos.

Cuando allí nieva, el manto lo cubre todo. Unifica los recuerdos, las muertes, los secretos y las armas.

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