"Garroneo" presidencial: la Quinta de Olivos pagaba por el ABL seis veces menos de lo que le correspondía

La Quinta de Olivos pagaba por el ABL seis veces menos de lo que le correspondía
La Quinta de Olivos pagaba por el ABL seis veces menos de lo que le correspondía Fuente: Archivo
Macri desembolsará este año $ 19,02 millones a Vicente López, que gobierna su primo Jorge; hasta el año pasado pagaba $ 2,6 millones; nunca se habían declarado los metros construidos
Pablo Fernández Blanco
Bianca Pallaro
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13 de diciembre de 2017  • 00:04

La Quinta de Olivos pagaba menos ABL de lo que correspondía

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La costumbre de esquivar el pago del ABL mediante la falta de declaración de los metros construidos es una práctica generalizada entre los contribuyentes de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, según sostienen los encargados de recaudar esas tasas. Pero la costumbre sobrepasa por mucho a los hombres de a pie y alcanza incluso a los presidentes de la Nación, según corroboró LA NACION en base a diversos documentos.

La Quinta de Olivos es la residencia oficial de Mauricio Macri . Es un terreno gigantesco emplazado en Vicente López. Dentro de sus límites hay un chalet de 700 metros cuadrados, donde ahora se alojan el Presidente, su esposa Juliana Awada y su hija Antonia, a los que se suman un total de construcciones por aproximadamente 13.000 metros cuadrados, según el cálculo que hizo la Municipalidad de Vicente López.

Es probable que por primera vez desde su construcción, a mediados del siglo 19, la Quinta pague este año un número razonable por el ABL (el nombre específico de la tasa es más complejo, pero así se denomina la prestación del municipio por el alumbrado, barrido y limpieza) o las tasas anteriores que se cobraban por ese servicio. Serán $ 19,02 millones tras un revalúo que hizo el municipio, incluido un 10% de descuento que hizo tras un revalúo de la intendencia por el pago anticipado, que está en manos de la Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Fernando de Andreis.

El desembolso de 2017 es récord absoluto en la historia de la quinta de Olivos y le puso fin al "garroneo" oficial, cuyo último capítulo escribió en 2016 el presidente Mauricio Macri. En ese período se desembolsaron a favor del municipio $ 2,6 millones (seis veces menos que el número de este año), mientras que en el último año de Cristina Kirchner como inquilina en Olivos se pagaron $ 1,10 millón. De manera que la cifra de este año representa 17 veces ese último número (una parte de la diferencia se debe a la inflación y las nuevas alícuotas de la tasa).

La genealogía familiar parece haberse alineado para que Olivos pague lo que corresponde por el ABL. El jefe comunal de Vicente López es Jorge Macri, primo de Mauricio. Los equipos técnicos de ambos se sentaron a discutir a mediados del año pasado y llegaron en marzo a un acuerdo que ya está vigente.

Antes de eso, Vicente López hizo un proceso de oficio (una iniciativa propia del municipio, que no fue pedida por el Gobierno) para regularizar la situación de la Quinta Presidencial. Le aplicó el mismo mecanismo que a otros vecinos: tomas aéreas y otras fotografías que permitieron demostrar las edificaciones que están dentro del predio sin declarar. Según quienes participaron de la discusión, les alcanzó un solo encuentro para ponerse de acuerdo.

Antes de eso, el ABL que se le cobraba a la Quinta de Olivos no tenía considerados los metros cuadrados construidos. Además, se hizo un revalúo de la tierra, dado que el hogar de la familia presidencial pagaba muchísimo menos que el de sus vecinos.

Un emblema sin planos

Es difícil encontrar en el Municipio de Vicente López documentos precisos sobre la residencia de Olivos. Existe un plano de mensura a nombre del Estado nacional que data de 1981, pero no hay registros de planos de construcción, por lo que la gestión Macri le abrió un expediente de regularización.

En el pasado imperaba otro sentido común en los municipios, según explicaron fuentes al tanto del devenir tributario de las últimas décadas. Por ejemplo, no estaba instalada la idea de que una intendencia podía discutir con el Estado Nacional el pago de una tasa.

Ahora, el distrito oficial de Vicente López tiene tres cuentas de ABL: una que está exenta porque corresponde a las Fuerzas de Seguridad y de Defensa; otra muy pequeña que casi no impacta en el total y la más importante, que paga la suma más alta.

A uno y otro lado del escritorio sostienen que no hay motivos para pensar que los presidentes esquivaban a propósito el pago del ABL. Más aún: es probable que ninguno se haya enterado de esa situación hasta fines del año pasado.

Desde los años '50 hasta principios de los '80 el pago de las tasas que hoy se resume bajo el nombre de ABL se hacía en base a una fórmula polinómica que consideraba el frente y no los metros construidos, un esquema que fue dejado de lado por inequitativo.

En los '80 se hizo un censo "técnicamente razonable", según las autoridades actuales, que se empiezan a relevar y verificar los metros construidos y a exigir la presentación de planos de construcción.

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