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Anabel González: "La Argentina da señales muy positivas a la inversión"

La directora senior de la Práctica Global sobre Comercio y Competitividad del Banco Mundial destaca las reformas impulsadas por el Gobierno y da recomendaciones para la inserción del país en la economía mundial
Andrés Carrizosa
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14 de diciembre de 2017  

Anabel González
Anabel González Fuente: LA NACION

Al término de la undécima Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Banco Mundial publica un informe que analiza las variables, los aciertos y los desaciertos de la Argentina para fortalecer su integración a la economía global. En él, se encuentran propuestas para que el país continúe con el objetivo de conectarse con la economía mundial y la nacion habló con Anabel González, directora senior de la Práctica Global sobre Comercio y Competitividad del Banco Mundial, para conocer las variables que el país debe corregir, sostener y estimular para atraer inversiones y aumentar el comercio y su competitividad.

-¿Cuál es el estado actual del comercio, de la inversión y de la competencia en la Argentina?

-El gobierno del presidente Mauricio Macri recibió una economía poco integrada con el mundo. Si vemos algunos indicadores como fue la participación del comercio en el producto interno bruto (PBI), vemos que se redujo prácticamente a la mitad: de 42% en 2002 a más o menos 26% en este momento, lo cual muestra la desintegración del país en el mundo y, ciertamente, en la región. Incluso aún más con los países comparables. Vemos también un país con una economía con una reducida competencia. Si tomamos el indicador de la regulación en el mercado de productos, que produjimos en conjunto con la OCDE, encontramos que es un 30% más alto que el promedio latinoamericano. El impacto de estas condiciones en los productos alimenticios incluidos en la canasta básica de alimentos es más alto que en otros países comparables: los precios son un 35% más amplios que en los países de la Alianza del Pacífico, lo cual quiere decir que el consumidor argentino está pagando el costo de tener una economía cerrada.

-¿Ha sido acertada la estrategia del Gobierno para buscar inversiones?

-Las medidas que el Gobierno ha venido tomando han dado una señal muy positiva a la inversión. Si vemos la reducción de los derechos a la exportación y la sustitución de las declaraciones juradas anticipadas de importación (DJAI), me parece que son medidas muy positivas. También desde el punto de vista institucional se han tomado algunas acciones importantes, como la revitalización de la Agencia de Promoción de Inversiones y Comercio Internacional (Aaici), lo mismo que el fortalecimiento de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) y la aprobación en comisión de un proyecto de ley en el campo de la competencia, todas medidas muy importantes que mandan señales positivas. Otro aspecto interesante es que se tomen medidas complementarias en los campos del comercio, la inversión y la competencia, porque no hay una única medida que va a ser la que va a traer la inversión al país, o lo que va a lograr aumentar el comercio.

-Medidas que no deben anularse entre ellas.

-Exactamente. Por ejemplo, vemos una oportunidad interesante para que la Argentina pueda integrarse aún más a Cadenas Globales de Valor (CGV) y Cadenas Regionales de Valor (CRV) de lo que está en este momento, pero si mantiene aranceles elevados y medidas no arancelarias para los bienes intermedios, entonces los esfuerzos de promoción de inversión que se hagan para traer empresas extranjeras se van a ver nulificados si se mantienen las medidas no arancelarias a los productos intermedios. De ahí la importancia de trabajar de manera complementaria.

-Hay sectores productivos que se rehúsan a esa liberalización del comercio, ya que las reformas para hacerlo también los afectarán. Algunos ganarán y otros perderán, ¿cómo contener a aquellos que no se verán beneficiados?

-Dependiendo de las medidas, habrá sectores cuyo crecimiento puede acelerarse y otros cuyo crecimiento puede desacelerarse. Lo que sucede allí es un proceso de transición. Desde el Banco Mundial lo que hemos visto es que, sin una única receta para abordar este tema, es importante apoyar el proceso de transición de manera que permita que los trabajadores se integren a los sectores de mayor crecimiento de la economía. Hemos visto en otras experiencias internacionales que más que apoyar los trabajos lo importante es apoyar a los trabajadores a través de procesos de capacitación que les permitan mejorar sus destrezas para poder participar en aquellos sectores con mayor crecimiento.

-¿Estas medidas deberían ser financiadas por el Gobierno?

-Sí, el Gobierno de hecho tiene algunos planes en marcha para mejorar la competitividad. Hay uno llamado "Plan 111 mil para aprender a programar", que busca dar nuevas destrezas a los trabajadores y fomentar el desarrollo de las tecnologías de la información (TIC), y también el emprendedorismo. Observamos allí que hay oportunidades muy tangibles para la Argentina en la economía global que hoy está aprovechando sólo parcialmente. Gran parte de la incorporación en CGV y CGR en el mundo de hoy se lleva a cabo de manera fragmentada, de modo que parte de un proceso se lleva a cabo en un país y otra parte en otro país. Aquí, la Argentina tiene un potencial interesante, por ejemplo en el sector automotor, en la industria agroalimentaria. pero de nuevo, para poder aprovechar esas oportunidades, tiene que abordar algunos desafíos. El país tiene que abordar la facilitación del comercio, porque aquí tener procedimientos aduaneros más expeditivos, etc., juega un papel importante. También tiene que tomar medidas relacionadas con la inversión, porque para poder atraerla tiene que, por ejemplo, alinear los incentivos que tiene disponibles con estos objetivos de política. Ahí volvemos al tema de implementar y tener una política sostenida y consistente.

-Usted habla de los sectores automotor y agroalimentario, pero ¿qué otros sectores tienen potencial?

-Otra área de mucho potencial es la de comercio de servicios. En el mundo en general el comercio de servicios ha venido creciendo y hoy representa una cuarta parte del comercio global. Incluso, su porcentaje es mayor si pensamos en todos los servicios incorporados en la manufactura, por ejemplo, y vemos que el país ha mostrado tener condiciones propicias. Ya hay aquí establecidas una serie de empresas de clase mundial que muestran que el país es exitoso en los servicios de procesamiento del conocimiento, y se pueden implementar mejoras en la conectividad, en las destrezas de la población y en el marco regulatorio en estos campos. Otro sector para fomentar un comercio inclusivo es el comercio electrónico. Aquí la Argentina tiene que mejorar en temas como la firma electrónica e implementar una serie de reformas puntuales en el marco regulatorio para convertirlo en un motor de crecimiento.

-Sin embargo, el comercio electrónico es un gran desafío discutido por la OMC por su regulación. ¿Cuál es el futuro de este sector?

-Creo que todos los países ven en el comercio electrónico una oportunidad de crecimiento para integrar a más mujeres a las actividades del comercio, también a las personas que están en las zonas rurales, de modo que las oportunidades que abre son muchas. Cuando se piensa en comercio electrónico hay que pensar en el ambiente más propicio para una economía digital. En el tema de los flujos de data, por ejemplo, que hoy en el mundo son esenciales, hay algunos países que han puesto en marcha políticas restrictivas en este campo. Estos países están haciendo más difícil la integración de sus empresas a las oportunidades del comercio electrónico. En la discusión de la Conferencia Ministerial de la OMC hubo propuestas de negociación que fueron desde la moratoria sobre los aranceles establecida hace muchos años, mantener el programa de trabajo que tenía la OMC desde 1998, o bien dar un mandato para empezar una nueva discusión en este campo. Es un tema que adquiere cada vez más atención por estar ligado al objetivo de lograr un comercio más inclusivo.

González señaló que el informe presentado por el Banco Mundial busca "definir un poco una hoja de ruta para la integración del país" con el mundo, y habló, además, de la importancia de fomentar e incentivar el emprendedorismo y la innovación.

Al respecto, dijo que desde el Banco Mundial trabajan en dos niveles: "Por un lado ayudamos a los países en el análisis de sus ecosistemas de innovación y emprendedorismo, para conocer qué está bien y qué no, qué áreas hay que fortalecer, cómo son los vínculos entre empresa y academia, cómo está la inversión del Estado en este campo y también la inversión privada. Lo hacemos desde una perspectiva de los ecosistemas. Luego también tenemos una serie de programas para apoyar el fomento de las pequeñas y medianas empresas (pymes) y de las empresas de alto crecimiento, que son las que vemos que son las que realmente pueden mover la productividad de una manera más definida. Por supuesto, apoyamos también a las startups. Esto lo hacemos mediante varios instrumentos, por una parte está el financiamiento, pero también está la asesoría técnica a los gobiernos en determinadas áreas".

Para concluir, González resaltó la declaración de apoyo al sistema multilateral de comercio a la que suscribieron un gran número de países en el marco de la Conferencia Ministerial de la OMC, tras la iniciativa de la Argentina, hecho que calificó como un mensaje político importante para el crecimiento y sostenimiento de políticas positivas de desarrollo a través del comercio.

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