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Mientras en Francia lo prohíben, en el país fomentan el uso del celular en las aulas

Impulsada por Macron, la restricción se extenderá a toda la escuela; en la Argentina se incentivan sus potencialidades
Soledad Vallejos
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14 de diciembre de 2017  

En las aulas argentinas, el celular gana espacio
En las aulas argentinas, el celular gana espacio Fuente: Archivo - Crédito: Ricardo Pristupluk

Que es un aliado o el peor de los enemigos. Que puede estar sobre el escritorio o sucumbir al ostracismo del fondo de la mochila. O algo más extremo como sucederá a partir del próximo año lectivo en Francia, donde los celulares ni siquiera podrán usarse en los recreos, la hora del almuerzo o en las inmediaciones de la escuela.

En el país, en cambio, se fomenta su utilización en el aula. Pero no siempre fue así, como por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires. En 2006, su uso quedó prohibido en las aulas de los colegios primarios y secundarios, públicos y privados. Pero la restricción fue derogada una década después, cuando la Dirección General de Cultura y Educación decidió levantar la veda. Y como para redoblar la apuesta, se impulsó una campaña que alentaba su uso. "Traé tu propio dispositivo al aula" se llama la iniciativa oficial por medio de la cual, la cartera que conducía Alejandro Finocchiaro procuraba saltar de la escuela del siglo XX a la del XXI.

Los datos de Unicef reportados en la Primera Encuesta Nacional sobre integración de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la Educación Básica reflejan que, a pesar de que los expertos afirman que su potencialidad de uso es enorme, más de la mitad de los maestros lo rechazan como un instrumento tecnológico que podría incorporarse a la enseñanza.

En la práctica cotidiana en las aulas, su utilización de forma efectiva es insignificante, y sólo uno de cada diez maestros argentinos dijo haberlo probado en el último año.

En Francia, hasta ahora, los celulares están prohibidos dentro de la clase. Pero la intención del ministro de la Educación, Jean-Michel Blanquer, es extender esa veda a la totalidad de los establecimientos, incluidos pasillos, patio de recreo y cantinas. La argumentación de la medida radica en que cada vez son más los maestros que se alarman de la "plaga" del celular y de "la guerra sin fin" que representan en la escuela. Más de ocho adolescentes de cada diez estaban equipados de un smartphone en 2015, contra 20% en 2011. Y la tendencia gana la escuela primaria, donde los chicos empiezan a usarlos a veces a partir de los 9 años.

La aplicación de la medida, que impulsó desde la campaña el presidente Emmanuel Macron, no será tan fácil. Para empezar habrá que cambiar la reglamentación que impide la confiscación de un teléfono. Los profesores no pueden, en consecuencia, apoderarse del celular si encuentran un alumno en flagrante delito de uso. También habrá que buscar una solución para "almacenar" los teléfonos. Cada una de esas medidas plantea eventuales consecuencias. Por ejemplo que centenares de alumnos depositen sus aparatos antes de comenzar las clases, con las demoras que eso implica. Ese gesto, además, compromete la responsabilidad del establecimiento en caso de robo.

Consensuar

"Disiento completamente de la normativa francesa en cuanto a la prohibición del celular en alumnos de la escuela secundaria -dice categórica Roxana Morduchowicz, especialista en cultura juvenil-. Más que prohibir, se debe consensuar. Digo que sí a la tecnología, pero bajo ciertas condiciones. Soy partidaria de que en lugar de un laboratorio o sala de computación, las máquinas estén en el aula y con acceso a Internet. Pero si la conectividad falla o no existe [como sucede en un tercio de los establecimientos educativos, según el informe de Unicef], entonces el celular es una buena opción para enseñar competencias que van a emplearse durante toda la vida".

El aparato en sí, afirman los especialistas, no es el punto de discusión. Y en lugar de "batallar" como si fuera un enemigo, habría que hacer foco en el modelo pedagógico que se implementa.

Para Morduchowicz es clave que los docentes enseñen cómo analizar la credibilidad de una fuente buscada en la Web.

El acceso a Internet es un recurso ampliamente usado por los estudiantes para sus prácticas de estudio extraescolares. Tanto que la mayoría de los alumnos dice usarla para hacer los trabajos que les piden los docentes. Y otra vez el celular resulta protagonista. Incluso, ahora son los chats los espacios de encuentro para pedir información, reenviar textos a otro compañero o solicitar la tarea.

El especialista en educación Axel Rivas, investigador principal del programa de Educación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), considera que el uso de la tecnología en las escuelas es tanto un desafío pedagógico como cultural. "Implica asumir una relación dinámica con el conocimiento en la que los alumnos son productores de saberes y preguntas. Las escuelas deberían desafiar a sus estudiantes, ponerlos en situación de protagonistas. Hay muchas actividades didácticas que se pueden hacer con el celular en el aula como fuente de conocimiento y no como un obstáculo. Podemos filmar, editar, fotografiar, buscar en la Web, ver videos, navegar museos y usar aplicaciones. Puede ser fascinante para aprender en el aula".

Con la colaboración de Luisa Corradini, corresponsal en París

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