"No hay una ola proteccionista dramática", dijo el jefe de la OMC

Roberto Azevedo defendió el rol de la entidad que preside y pidió "más flexibilidad de parte de algunos miembros para conseguir resultados"
Francisco Jueguen
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15 de diciembre de 2017  

Azevedo, en la clausura de la conferencia
Azevedo, en la clausura de la conferencia Fuente: AFP

Roberto Azevedo llega a la habitación del Hotel Hilton rodeado de su gente de seguridad y sus voceros. Apenas pasaron unos minutos del cierre de la 11» conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) , que se realizó en Buenos Aires y que cerró con más desazón que satisfacción.

Llega agotado a la entrevista con LA NACION, El País y Perfil. ¿Qué dejó esta conferencia ministerial?, le pregunta este medio, al no haber acuerdo en los subsidios a la pesca y a la agricultura. "Fue una conferencia con lecciones importantes, algunas positivas y otras negativas", dice el director general de la OMC.

"Del lado negativo, necesitamos más flexibilidad de parte de algunos miembros para conseguir resultados en el contexto multilateral", afirma el brasileño. Sus dardos, como dirá luego, no apuntan sólo a Estados Unidos, sino también a varios de los países grandes que congelaron las negociaciones en los temas claves y que desataron las quejas de la comisionada de Comercio de la Unión Europea (UE), Cecilia Malmström, y de Susana Malcorra, la ex canciller argentina que presidió esta conferencia.

"Por lo positivo, tenemos la disposición de seguir negociando. Eso quedó clarísimo. Hay Estados dispuestos a seguir intentando discutir en las mismas áreas en las que no logramos avanzar acá. No fue posible cruzar el puente, pero estamos más cerca", estima. Azevedo destaca además que hay varios grupos importantes de países que comenzaron diálogos claves en temas como comercio electrónico, facilitación de inversiones, internacionalización de las pymes o empoderamiento de las mujeres.

¿Por qué no se avanzó? Al segundo surgen los Estados Unidos de Donald Trump. Pero Azevedo, como lo hizo Malcorra en la conferencia de prensa, no apunta a una sola de las 164 delegaciones, aunque reconoce que sin Estados Unidos era difícil impulsar algún cambio. "No fue un país apenas. Por supuesto que la posición americana ha cambiado. Y cuando un actor de peso como Estados Unidos cambia, hay una necesidad de reorganización de la discusión. Eso seguramente no la facilita. Pero en algunas situaciones eso provocó una dificultad más grande. En cambio, en otras hubo problemas de otra naturaleza. No fue un solo país; fueron varios", aclara.

Como hubo en la inauguración de la conferencia ministerial, el domingo pasado, hay palabras de aliento para la Argentina y su intención de una mayor apertura comercial, algo que se vio frustrado, en parte, con la imposibilidad de cerrar un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) en el marco del encuentro en Puerto Madero. Tampoco hubo tiempo para apuntalar otro acuerdo cercano, como el del bloque regional y Canadá. Sin embargo, hubo grandes avances en ambos planos.

"Lo que es claro es que hubo una disposición negociadora de la Argentina en un sentido de mayor integración a la economía mundial, con más interés en discutir la manera de abrir el mercado y de aumentar su competitividad", aclara Azevedo. "Claramente, hay un disposición en la OMC de trabajar con los otros países en cómo puede incidir [la Argentina] de una manera más efectiva en el mercado internacional", completa su visión.

El intento de apertura lleva la discusión a la otra cara de la moneda: el proteccionismo y, otra vez, Estados Unidos. Azevedo cuenta que luego de la crisis de 2008 hubo medidas restrictivas al comercio implementadas por varios países. En la actualidad, dice, afectan a menos del 5% del comercio mundial. Tres años después de la crisis de 1930, dos tercios del mercado mundial habían desaparecido, pone como ejemplo.

"No hay una ola proteccionista dramática. Tenemos un proteccionismo muy moderado y nosotros creemos que uno de los motivos es que tenemos un sistema de control y monitoreo por parte de los países", afirma, en parte para defender el papel de la organización que dirige.

"Lo que hay es mucho discurso. Pero con la introducción de medidas proteccionistas los países se lastiman a sí mismos. Hay mucho discurso, pero no necesariamente acciones. Eso no significa que no haya riesgos, porque cuando hay discursos hay presión, hay lobby de sectores. No podemos ignorar los discursos y tenemos que estar siempre monitoreando", concluye.

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