El poderío de la dueña del ratón Mickey será difícil de igualar

Marcelo Stiletano
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15 de diciembre de 2017  

Ubicada en una zona sísmica ciertamente activa, Hollywood está preparada y atenta a cualquier tipo de movimiento telúrico. Pero nadie podría imaginar hoy cuáles serán las consecuencias del terremoto más fuerte que registra la historia entera de la industria del entretenimiento más poderosa del mundo. El valor simbólico, económico y estratégico del acuerdo anunciado ayer por el cual Disney suma a sus ya poderosos activos el valioso patrimonio de Fox resulta incalculable. De hecho, los analistas más rigurosos de Hollywood estiman que el perfil de la industria del entretenimiento cambiará para siempre a partir de esta operación. La realidad es inédita: nunca se registró el caso de que una major absorbiera a otra. Toda la vida fueron seis grandes estudios (Disney, Fox, Warner, Paramount, Universal y Columbia-Sony). A partir de hoy, quedan cinco.

Los activos de Fox ahora se suman a Disney, un imperio que ya poseía joyas como LucasFilm, Pixar y Marvel. Con esta adquisición, el poderío de la marca del ratón Mickey resulta difícil de igualar.

Para que todo esto se convierta en realidad definitiva habrá que esperar unos 18 meses. Es lo que se calcula que llevarán los análisis, trámites y procedimientos de estudio de esta alianza por parte de los organismos regulatorios de Estados Unidos. Algunos observadores ya esbozaron cierto pesimismo, pero otros confían más en la estrecha amistad entre Rupert Murdoch (el histórico hombre fuerte de Fox) y el presidente Donald Trump. Las relaciones personales por encima de las reglas, todo un signo de estos tiempos.

Los medios que siguen a diario la actualidad de Hollywood no hablan de otra cosa, y en Los Angeles Times el acuerdo fue la noticia excluyente de portada de sus ediciones digitales durante toda la jornada. Lo primero que se observa es la decisión estratégica de Disney de afirmar a largo plazo su intención de convertirse en actor central y líder del entretenimiento ligado al streaming y a los servicios online. Este acuerdo refuerza muchísimo el movimiento de piezas que Disney inició al anunciar algunos meses atrás que lanzará en 2020 su propio sistema de streaming para competir mano a mano con Netflix .

La incorporación del gigantesco catálogo televisivo de Fox (que incluye desde las 29 temporadas de Los Simpson hasta toda la programación de los canales FX y National Geographic) aporta un valor agregado sustancial a esa futura oferta.

La otra dimensión es cinematográfica. Con este acuerdo, Disney completa la posesión de todo el universo Marvel, ya que vía Fox se venían desarrollando hasta ahora todas las producciones de X-Men, Los Cuatro Fantásticos y la exitosa Deadpool, que tiene su segunda parte muy cerca del estreno. Ahora es posible la integración plena de todos los planetas de este universo, ya planteada en la próxima película de los Avengers.

El otro título de potencial mayúsculo que ahora maneja Disney es Avatar, que después de Titanic es la película más taquillera de la historia.

Finalmente, el acuerdo marca al mismo tiempo la posible evolución de un conglomerado televisivo de alcances globales sin precedente. Las operaciones de Fox, sobre todo en Asia y en Europa, son muy prolíficas y provechosas económicamente, sobre todo porque bajo la conducción de los Murdoch Fox ha sabido expandirse con habilidad en el terreno televisivo internacional. El terremoto se sentirá en varios lugares del mundo al mismo tiempo.

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