El modelo argentino de universidades: donde pueden aparecer deportistas con futuro

Unos mil estudiantes compiten anualmente en los torneos que organiza la asociación que nuclea a las casas de altos estudios
Fernando Vergara
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15 de diciembre de 2017  

Natación para universitarios en el colegio San Andrés
Natación para universitarios en el colegio San Andrés Crédito: Diego Spivacow / AFV

Medallistas olímpicos como Paula Pareto y Sebastián Crismanich recibieron educación universitaria pero, paradojalmente, hasta hace algunos años era mínima la repercusión de las actividades deportivas en las universidades argentinas, pese a que el deporte es un agente formativo y una fuente abundante de oportunidades de crecimiento y desarrollo personal para los jóvenes. En mayor o menor medida, la situación comenzó a adquirir otro tinte en 1997 con la conformación de la Asociación del Deporte Amateur Universitario (ADAU).

Hoy, mientras celebra su 20º aniversario, la ADAU es una entidad sin fines de lucro con un vasto recorrido histórico que pregona la práctica del deporte y reúne entidades como las universidades John F. Kennedy, UCA, Belgrano, Ciencias Empresariales y Sociales, Marina Mercante, Maimónides, Morón, Palermo, Torcuato Di Tella, San Andrés, Instituto Tecnológico Buenos Aires, Fundación H. A. Barceló y Universidad del Salvador.

"Siempre tuvimos una gran cantidad de alumnos realizando actividades físicas, pero ahora notamos que se pone énfasis en que esas prácticas las realicen dentro de su universidad", afirma Juan José Muchico, presidente de ADAU y coordinador de Deportes y Tiempo Libre en la Universidad Torcuato Di Tella. "Que se diviertan y adquieran un sentido de pertenencia con las mismas. En la actualidad, en las de índole privado, el 100 por ciento del alumnado es parte de los departamentos de deportes".

Las disciplinas que se desarrollan en Capital Federal y Gran Buenos Aires son básquetbol, fútbol, hockey sobre césped, natación, voleibol, tenis, ajedrez y golf. El calendario es informado en marzo y las competencias son anuales dado que comienzan en abril y finalizan en noviembre. Entre julio y agosto hay un receso de invierno que coincide con el del ciclo lectivo. "Los encuentros comienzan los viernes por la noche con el voleibol y se van extendiendo a lo largo de los sábados y domingos", detalla Muchico. A fines de noviembre se cerraron las competencias de fútbol, básquetbol y tenis.

Con la finalidad de promover y apoyar las actividades deportivas entre las diferentes instituciones, el crecimiento fue exponencial y la tarea de ADAU no se limita solamente al ámbito privado. A las entidades mencionadas se les añaden el Instituto de Educación Física Nº1 Romero Brest, la Universidad Argentina de la Empresa, la Universidad Austral, la UBA, la Favaloro, la Universidad Nacional de Luján, la UTN Buenos Aires, la Universidad de Tres de Febrero, la Universidad de José C. Paz, la Universidad Jauretche y el Colegio Lincoln. "Es importante destacarlo: las actividades también contemplan la integración de otros equipos que forman parte de universidades públicas o privadas que no están asociadas en ADAU. Además, compiten varios institutos terciarios", puntualiza Muchico.

¿Cuántos deportistas mueve la estructura del deporte universitario? "En ADAU nosotros tenemos alrededor de 1000 chicos y chicas compitiendo cada semana", cuenta el presidente. El trabajo es minucioso. Cada una de las disciplinas cuenta con árbitros y avales de entidades madres como la Confederación Argentina de Básquetbol, Federación del Voleibol Argentino, Asociación Argentina de Golf, Asociación Argentina de Tenis y la Confederación Argentina de Hockey. "Intentamos que cada uno de los deportes tenga un correlato y la mirada de cada una de las federaciones como para que el trabajo sea más reconocido. Gracias a esto es notoria la cantidad de equipos que se sumaron del ámbito público", explica.

En la Argentina, el deporte universitario progresó intensamente en los últimos años. Quienes se mueven a diario en ese ambiente se encargan de remarcar constantemente que, además de Pareto y Crismanich, hay decenas de jóvenes que se desarrollan en el deporte a la par de su aprendizaje en las universidades nacionales: Braian Toledo y Belén Casetta se añaden a los ejemplos. Vale aclararlo: quizás no se forman en la faceta deportiva -por la exhaustiva preparación que requiere un atleta de elite- pero sí en el factor humano, sumamente vital. No obstante, este adelanto no implica que los modelos profesionalizados del deporte se impongan inevitablemente sobre los objetivos mucho más educativos y recreacionales. "El deporte no puede estar alejado de lo que es un profesional que el día de mañana podría estar a cargo de una empresa o trabajando con gente bajo su responsabilidad. La vida deportiva es importantísima pero esto tampoco supone que los deportistas se transformen de manera automática en atletas de elite", añade Muchico.

Otro de los principales objetivos de ADAU es que los alumnos sean parte de la vida deportiva de la institución a la cual representan. Para que eso suceda el compromiso es fundamental. Así, no hay nada librado al azar y se crearon subcomisiones que llevan adelante los lineamientos de cada disciplina. Los espacios se profesionalizaron de manera que hoy cuentan con un coordinador y personas contratadas que supervisan la marcha de los certámenes y las prácticas. "Los chicos van a los entrenamientos una o dos veces por semana. Eso está dirigido por profesores especializados", explica el titular de ADAU. "Hay una movida importante detrás. Todos tienen su apto médico porque de lo contrario no podrían participar. Está encarado de una forma mucho más seria que hace 15 años. En esa época se controlaba poco", subraya.

Este año, una vez más, los jóvenes también participaron por los premios ADAU de Plata al mejor deportista en cada disciplina. Estos galardones se entregaron en una cena anual de cierre. "No siempre se elige a los mejores técnicamente, sino que generalmente optamos por aquellas personas que engloban los diferentes valores del deporte", asegura el dirigente.

¿Una universidad argentina puede financiar con una beca la carrera de un deportista de nivel prometedor, tal como sucede en los Estados Unidos? "Algunas privadas lo hacen aunque no son la mayoría. Pero los alumnos deben compaginar sus estudios, horarios, viajes. No es sencillo", cierra Muchico.

Fábricas de éxitos

Estados Unidos, el modelo universitario

En muchos países el deporte universitario es el escalón previo al profesionalismo y el poder de esos torneos es una característica distintiva de Estados Unidos, la principal potencia. Figuras como Michael Jordan, Kareem Abdul-Jabbar, Larry Bird, Jesse Owens, Carl Lewis, Jack Nicklaus, Arnold Palmer, Tom Brady, Jimmy Connors, Billie Jean King y Katie Ledecky empezaron sus carreras en el deporte universitario norteamericano. La NCAA (National Collegiate Athletic Association) aglutina 1300 instituciones. Con diferentes modelos, de las universidades también se nutren otras potencias deportivas como Rusia, China y Corea del Sur.

Los experimentos que no funcionaron aquí

El modelo argentino está basado fundamentalmente en los clubes, como sucede en Brasil. La diferencia con las grandes potencias radica en lo conceptual. "En su momento, la UB y la UBA intentaron armar algo como en EEUU, con equipos de basquetbol, y no funcionó. Acá estamos lejísimo de esos modelos", señala Muchico.

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