0

Guillermo Calvo: "Podríamos estar entrando en una nueva crisis de las hipotecas subprime"

Guillermo Calvo
Guillermo Calvo Fuente: Archivo
El economista indicó que le preocupa la poca regulación que hay de los bancos con respecto a la cantidad de créditos que están otorgando
Sofía Diamante
0
15 de diciembre de 2017  • 16:22

Guillermo Calvo regresó una vez más al país y mantuvo una entrevista con LA NACION. El economista, profesor de la Universidad de Columbia, se mostró preocupado por la falta de regulación sobre los préstamos bancarios y advirtió sobre la cantidad de flujos de fondos hacia los países emergentes que no pagan su deuda.

Calvo volvió a opinar sobre la utilización de la tasa de interés como instrumento débil para bajar la inflación, e indicó que no hay que exagerar la relación entre déficit fiscal y la política de emisión monetaria.

-Usted dijo que mientras esté la cláusula gatillo y el tipo de cambio flotante poco controlado, la tasa de interés no tiene mucho sentido.

-La cláusula gatillo significa que "me pasé por tanto", entonces te ajusto por lo que fue. Es muy sutil la herramienta y, considero, que es un error tomar la inflación pasada como predictor de la inflación futura. Puedo hacer dos tipos de contrato laboral: si mi salario ahora es 100 y la inflación del año pasado fue 20, entonces negocio 120, porque yo espero que el año que viene tenga 120. Y la cláusula gatillo dice: yo creo que va a ser 110, negociemos 110. Si la inflación se pasa, ahí te subo. Antes, el salario nominal subía, se pase o no se pase la inflación. Eso me dejaba atado porque, si yo paro la inflación, me queda un salario real muy alto. La cláusula gatillo evita ese problema.

-Entonces, ¿usted defiende la cláusula gatillo?

-Eso es correcto, es mejor de lo que teníamos antes. Ahora cuando yo uso la tasa de interés, quiero que los precios sean rígidos, porque si no, no tengo ancla nominal. La tasa de interés no es ni la cantidad de dinero, ni es un precio, es un precio relativo entre el dinero hoy y el dinero mañana, y por esa razón, en principio, no ancla, excepto que los salarios tengan cierta rigidez. Ahí es donde está la parte más sutil. Los precios de los bienes comerciables quedan sueltos por la tasa de cambio flotante y los salarios suben si es necesario, entonces si la inflación se duplica, se puede duplicar la tasa de interés, y ese es otro equilibrio: la tasa de interés real queda constante y la tasa de inflación queda indeterminada.

-Pero usted no dice de volver al tipo de cambio fijo, no se refiere a esa ancla cuando habla de rigidez.

-No digo volver a eso. Me refiero a que si se quiere usar la tasa de interés, no hagas tantos precios fluctuantes, no facilites que se muevan los precios.

-¿Cree que hay poca coordinación entre la política fiscal y la monetaria?

-Para parar la inflación, claro que en el largo plazo se necesita coordinar las políticas monetarias y fiscal, pero en el corto plazo, no nos rasguemos las vestiduras porque no hay un relación tan fuerte entre déficit fiscal y la inflación. Con esto no quiero sacarle la presión al fisco de que no tiene que hacer el ajuste, claro que lo tiene que hacer, pero la tasa de interés puede generar lo que se llama "profecía autocumplida": tiene esa debilidad.

-Cuando asumió Federico Sturzenegger dijo que quería llegar a la tasa de inflación de un dígito en cuatro años. Hay una discusión en torno a la velocidad elegida para bajar la inflación.

-La gente remarca porque está acostumbrada a cierta tasa de inflación. Martínez de Hoz decía que los argentinos tienen el vicio de remarcar. Si ellos remarcan, qué hace el Banco Central, si la inflación se dispara. El Banco Central dice que va a apretar eso y va a subir la tasa de interés real, y se produce una recesión fenomenal. Le tienen miedo a eso. Este es un Gobierno que tiene una debilidad política, entonces dónde agarras al sistema. Si de golpe a la gente se le da las ganas de inflar al 30%, y todo empieza a subir al 30%, ¿quién lo para?

-¿Al no tener ese respaldo político cree que el Banco Central pierde credibilidad?

-Es una cuestión de debilidad política. Paul Volcker, presidente de la Reserva Federal entre 1979 y 1987, bajó la tasa de inflación abruptamente y aumentó el desempleo y el producto cayó 4%. Lamentablemente la inflación se paga con un ratio. La economía no tiene un instrumento para pararla mejor. Acá se está intentando hacer algo muy bien intencionado y, como sabemos, de bien intencionados el infierno está lleno. Quiero que ganen, pero tengan cuidado que dentro de un sistema bastante débil, con el que están tratando de parar una inflación alta, no lo sigan debilitando y, si es posible, de vez en cuando, anclen un poquito interviniendo en el mercado de divisas.

-De toda la economía argentina, ¿qué es lo que más le preocupa?

-Algo que veo que el Banco Central dejó totalmente fuera es la parte regulatoria de los bancos. Cuando los bancos dicen que empiezan a prestar, ¿eso es bueno? El Gobierno quiere ver el vaso medio lleno con el boom de crédito pero, ¿de golpe ahora tenemos credibilidad y los bancos salen como locos? Estuvimos haciendo un estudio y vemos que hay una cantidad de flujos de fondos hacia los países emergentes que no pagan su deuda en este momento. Y uno dice qué bien, ahora nosotros tenemos un montón de fondos que se pasan por el sistema bancario, ¿qué pasa cuando de repente esos préstamos no funcionen? Eso fue lo que ocurrió con la crisis de las hipotecas subprime.

-¿Puede ocurrir una nueva crisis de desconfianza crediticia como hace 10 años?

-Podríamos estar entrando en una cosa como esa. Nosotros podríamos poner regulaciones bancarias que lo haga más difícil. Para eso hay que saber lo que está pasando. Estoy indexando todo eso, que no está indexado en salarios. Si empieza a aumentar la inflación, todos eso préstamos, va a ser un lío otra vez. Espero que no pase, pero me preocupa que las autoridades monetarias no digan que lo están mirando seriamente, cuando hay un montón de literatura que está saliendo estos días en todas partes.

-¿Por qué cree que no lo están mirando?

-No sé, los policy-makers tienen esa tendencia de ser optimistas y sabemos que es así como revientan, lamentablemente. Porque cuando las cosas van bien, ellos quieren ver todo bien. Los entiendo por las demostraciones que se ven en la calle.

temas en esta nota

0 Comentarios Ver

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.