La UE aprueba una nueva etapa por el Brexit

Será para definir la futura relación bilateral; el bloque advirtió que será difícil cumplir con la fecha del divorcio
Luisa Corradini
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16 de diciembre de 2017  

Fuente: AFP

PARÍS.- Los líderes de la Unión Europea (UE), reunidos en una cumbre ayer en Bruselas, aprobaron oficialmente la apertura de la segunda etapa de negociaciones con Gran Bretaña, que definirá la futura relación bilateral después del Brexit.

El bloque advirtió, sin embargo, que será "extremadamente difícil" obtener un acuerdo para el 29 de marzo de 2019, fecha inicialmente prevista para ese divorcio.

Desde Londres, donde había regresado anteayer por la noche, la primera ministra británica, Theresa May, manifestó su beneplácito por lo que calificó de "importante paso en el camino de un Brexit sereno y ordenado, y la elaboración de una futura asociación sólida y especial". Anteayer, presente en la primera jornada de la última cumbre europea del año, había solicitado a los otros 27 líderes del bloque "comenzar lo antes posible" las conversaciones sobre las relaciones post-Brexit, etapa de crucial importancia para Gran Bretaña una vez que haya dejado la UE.

Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea (CE), reafirmó su confianza en Theresa May, una forma de aliento solidario en momentos en que la jefa de gobierno acaba de sufrir un revés político en su propio país. El miércoles pasado, el Parlamento británico le impuso el control final por parte de los diputados del acuerdo de abandono de la UE.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, acompañó el aval de los 27 líderes con un mensaje claro: será "extremadamente difícil" finalizar el acuerdo sobre un retiro ordenado antes del 29 de marzo de 2019.

"Es evidente que la segunda etapa será más exigente y más compleja" que la primera, advirtió ayer al término de la cumbre.

Dificultades que serán más agudas para Londres. Los dirigentes de los 27 están dispuestos a abrir la negociación a partir de enero próximo sobre el período de transición de unos dos años solicitado por May. Pero durante ese paréntesis, Gran Bretaña tendrá que seguir aplicando las reglas europeas, sin participar en la toma de decisiones de la UE, porque además habrá perdido sus comisarios y sus diputados europeos.

¿Qué queda aún por negociar? Una gran cantidad de cosas, en realidad. May prometió a los británicos una "ruptura clara y neta con la UE", en particular con el mercado único y con la unión aduanera. Tendrá entonces que discutir un acuerdo de libre comercio, probablemente utilizando como modelo el pacto económico y comercial que el bloque firmó este año con Canadá (CETA).

Si bien el Brexit monopolizó la atención de esta última cumbre europea, en estos dos días los dirigentes también se ocuparon de otros temas de la agenda. En materia de defensa, lanzaron una cooperación militar entre 25 países miembros. En el terreno de la educación, institucionalizaron el aprendizaje de dos idiomas en todas las escuela europeas. Los 27 parecen no haber conseguido, por el contrario, llegar a un acuerdo sobre la futura política de asilo.

La cuestión sigue provocando discusiones entre los partidarios de las famosas cuotas nacionales -como Alemania, Italia o Francia- y la mayoría de los países del Este, que prefieren colaborar financieramente, pero se niegan a recibir migrantes en sus territorios.

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