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Walter Erviti, ese amuleto que ahora aporta desde otro rol en Independiente

El 10 fue campeón en casi todos los clubes donde jugó, pero en los Rojos no es titular y ayuda al entrenador Ariel Holan con los más chicos
Christian Leblebidjian
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17 de diciembre de 2017  

Walter Erviti
Walter Erviti Fuente: Archivo

De chico pensaba que si en un partido tiraba tres caños, los diarios lo iban a poner como figura. Hoy, a los 37 años, piensa distinto, analiza más como futuro DT que como futbolista, aunque Walter Erviti quiere jugar un tiempo más. Su mayor aporte en su carrera fue como un jugador pensante, que sacaba la diferencia por leer antes las jugadas y, de esa forma, cumplía roles que alimentaban el entendimiento colectivo de sus equipos. Menos en Atlante, donde jugó apenas 19 partidos (de junio a diciembre de 2013), el zurdo fue campeón en todos los clubes donde pasó: San Lorenzo , Monterrey, Banfield , Boca e Independiente. En casi todos, siendo una pieza clave en la estructura. Ahora, Erviti ganó su octavo título con la Copa Sudamericana , aunque sumó desde otro rol. Ya no es aquel titular indiscutido ni ese mediocampista sacrificado que tácticamente era capaz de correr todo lo que le exigieran con tal de cumplir con las estrategias de los técnicos.

En tres de los últimos cuatro partidos de Independiente en la Sudamericana estuvo en el banco, pero no ingresó. No participó en los cuartos de final, ante Nacional. Fue titular en 3 de los 12 encuentros (las dos veces ante Alianza Lima -0-0 y 1-0-, y en la revancha ante Atlético Tucumán 2-0) y sumó un total de 203 minutos sobre potenciales 1080. Poco. Frente a Iquique, como visitante, entró por Rigoni a seis minutos del final.

Tanto ante Atlético Tucumán, en Avellaneda, como frente a Racing, en el Cilindro (por la Superliga), Erviti pagó por expulsiones de sus compañeros Tagliafico (Rodrigo Moreira reemplazó a Erviti) y después Moreira (ingresó Néstor Breitenbruch por el 10 incluso en el primer tiempo). O sea, ante la dificultad también puede ser el primer fusible del equipo. Pero él, si bien querría jugar más, trata de aportar desde otro rol: "No me gusta cuando no juego porque amo jugar al fútbol, pero yo no compito con los demás, sino conmigo mismo. Si compitiera con los demás, querría que le vaya mal a un compañero para jugar yo. Y eso está mal. Lo que quiero es seguir esforzándome para ganarme un lugar yo", dijo en una entrevista con DxTV. Reconoce que tiene un carácter especial y que cuando no se siente cómodo en un lugar, se va. Así fue que forzó determinadas partidas de clubes en donde rindió más que aceptablemente. Tiene una muy buena relación con Holan y se anima a intercambiar ideas sin que eso signifique estar en contra del DT de turno. Y explica que hoy se siente bien colaborando desde otro lado, dando consejos a los chicos incluso en las prácticas, "ayudando a los compañeros a ser mejores".

Por su predisposición táctica y su habilidad para adaptarse a diferentes puestos llegó a jugar de 3, de 6, de 5, de volante por izquierda, de mediapunta y hasta de wing derecho. En un Independiente que revitalizó a varios futbolistas, él todavía no encontró una regularidad que lo ponga entre los titulares. Ya no tira caños ni corre sin parar. Pero el amuleto que donde puso un pie fue campeón, se dio el gusto de festejar también con Independiente. Desde otro lugar, con otro rol. Menos personal y más grupal.

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