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Nadar a caballo: un ritual exótico para recorrer Iberá

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22 de enero de 2018  • 00:01

CONCEPCIÓN DEL YAGUARETÉ CORÁ, Corrientes.- Recién amanece, es muy temprano y están un poco ansiosos por la aventura que viene. Silvia y Carlos terminaron de desayunar y esperan a Don Omar Rojas, el encargado de cumplirles un deseo por el que recorrieron 700 kilómetros desde su casa de Berazategui hasta Concepción del Yaguareté Corá, Corrientes. "Nos encanta andar a caballo y estábamos buscando un plan para el fin de semana. Googleando encontré una nota que contaba la experiencia de cabalgar por los Esteros del Iberá que incluía un cruce a nado... acá estamos", dice entusiasmada Silvia Oltolina.

Impecable, vestido con bombachas de campo, pañuelo azul por debajo del cuello de la camisa a cuadros, Don Omar llega a La Alondra, el hotel boutique donde se hospedan Silvia y Carlos. Un saludo afectuoso rompe el hielo entre la pareja de cerca de cincuenta años y este paisano nacido y criado en el Iberá profundo.

Nadar a caballo, un ritual para recorrer los Esteros del Iberá

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Don Omar les exhibe su acreditación de baqueano con anécdotas. "Trabajé 29 años en la isla San Alonso para la familia Ansola y luego 14 años con el filántropo americano Douglas Tompkins, él nos mostró lo que teníamos. Hasta ese entonces no le dábamos importancia, con él aprendimos a cuidar la naturaleza", dice antes de subir a los turistas a su Amarok para emprender la expedición que arranca en el puerto Carambola.

La historia de Don Omar es un caso paradigmático del trabajo del equipo de Comunidad de Conservation Land Trust (CLT), la fundación de Tompkins cuyo objetivo es la reintroducción de fauna extinta en el Parque Iberá y que, además, con el apoyo de algunas empresas como Volkswagen, trabaja con las comunidades y municipios vecinos a los Esteros para incentivar el desarrollo local con el ecoturismo. "Junto a los pobladores buscamos estrategias para reconvertir sus conocimientos y actividades tradicionales en valores para la industria del ecoturismo basado en la cultura local. Trabajamos a través del diálogo, el acompañamiento y con acciones específicas de capacitación", describe Hada Irastorza, coordinadora del equipo Comunidad de CLT y Fundación Flora y Fauna Argentina.

Helicóptero, Manso y El Negro esperan con la montura puesta. Una hora después están en la orilla. Silvia se ríe, un poco de los nervios aunque experiencia le sobra: un año antes cruzó la cordillera en mula. Don Omar deja su equino a un ayudante y guiará desde un bote.

"Es hermoso, es hermoso" grita Silvia agarrada de la crin de Helicóptero mientras nadan por el humedal que, a esa altura, tiene una profundidad de tres metros. "Cuando el caballo pierde pie, esto es, deja la tierra, el jinete debe desmoronarse y desprenderse por arriba del equino. En lo posible, la persona debe ayudar y nadar un poquito para que el animal se sienta más cómodo", explica Don Omar.

El paisaje acompaña la belleza de la experiencia, plantas acuáticas como el agua pez que funciona como un manchón violeta en el horizonte o animales como el yacaré forman parte del escenario natural de Iberá. Tras varias horas de cabalgata, los turistas llegaron al Paraje Ñu Py donde Don Omar tiene su casa. Allí los esperaban las hijas del baqueano con tortas fritas que todos juntos comieron mirando el atardecer sobre el agua.

Dónde queda

"La casa es hermosa, de madera con techo de chapa a dos aguas y con galería rodeada de césped", describe Silvia y agrega que a unos pocos metros hay un arroyo fascinante para ver el amanecer. La vuelta tomó una hora de cabalgata y otra hora y media de lancha. "Volvimos acompañados con Omar y sus hijas a caballo y con un carro en el que llevan y traen cosas para la casa", dice Silvia.

Para los turistas del Gran Buenos Aires la experiencia que vivieron fue inigualable. "Durante la cabalgata vimos una pareja enorme de ciervos, yacarés, carpinchos, aves, flores de diferentes formas y colores y peces", concluye Silvia. Es cierto, Iberá cuenta con el ambiente para vivir un verdadero "safari americano".

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