Trotskismo K

Nicolás Balinotti
(0)
19 de diciembre de 2017  

Cómo se prepararon

La Plaza Congreso, dividida en dos entre la policía y los militantes, lucía regada de cartuchos de balas de goma, piedras, basura y fuego. A diferencia del jueves pasado, los manifestantes fueron esta vez preparados para el choque, con máscaras y pañuelos, limones para neutralizar el ardor asfixiante y el sabor acre del gas pimienta, y armas improvisadas con palos, botellas y gomeras. En el inédito escenario de guerra se habrían "plantado" durante el fin de semana algunas herramientas claves: martillos para destruir veredas y hacerse con piedras como proyectiles, y chapas para ser utilizadas como escudos. Una precaria manera de orquestar un ataque.

La batalla en el Congreso comenzó a las 13.30 y se trasladó a la avenida 9 de Julio a las 17. Fueron más de tres horas en que la izquierda trotskista estuvo en la primera línea de combate, con sus banderas rojas como rasgo distintivo. Ocupó así el centro de la escena para resistir a las reformas que impulsa el Gobierno y diferenciarse de la CGT. A fin de cuentas, la huelga de la central peronista fue una nota al pie de una jornada violenta y caótica. En su recorrido, el trotskismo encontró aliados inesperados: anarquistas, punteros marginales y piqueteros. Pero también tuvo a su lado a kirchneristas.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.