Management de pareja: 5 herramientas de negocios para tu “empresa” doméstica

Crédito: ilustración de Erivil.
Cómo distribuir las tareas para ordenar lo cotidiano y gerenciar con éxito las situaciones conflictivas
Ana Paula Queija
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21 de diciembre de 2017  • 00:20

Vivir en pareja es un desafío cotidiano que requiere mucha tolerancia. Es que el otro no tiene tu misma historia, y fueron criados en hogares diferentes, con sus hábitos, horarios y definiciones tajantes sobre “lo bien que les hace a los chicos cenar temprano” o “lo mal que está dejar el agua corriendo mientras te lavás los dientes”.

De alguna manera, cada uno viene de distintas tribus. Por eso no es raro que a una le choque cuando la pareja quiere imponer sus costumbres, y es lógico, porque todos queremos que nuestra vida sea lo más acorde posible a nuestra identidad. Y en el medio está la distribución de tareas, ¿qué le toca a cada uno? Cuando llegan los hijos, el juego sube de nivel porque hay que consensuar con el otro, que cree que el chiquito ya está para ir a la cancha a los 6 meses y que un cambio de pañal puede esperar cinco mails. El management puede servirle a tu miniempresa doméstica para ordenar lo cotidiano y salir airosa de las situaciones conflictivas. ¿Cómo? Gerenciándose.

1. Armen un organigrama

En las empresas, existe una representación de la estructura en la que se muestra la relación entre los integrantes, su rol y las funciones que cumple cada uno. Es tan importante tener claridad sobre esto que en muchas oficinas aparece colgado en una pared a la vista de todos.

Cómo aplicarlo: en la pareja, definir tareas a partir de las habilidades de cada uno puede ser iluminador. Por ejemplo, uno de los dos es de modalidad más obsesiva, por lo que organizar, proyectar y respetar lo proyectado le sale fácilmente y le queda cómodo; mientras que el otro tiene un perfil más emocional y lúdico, lo cual puede llevarlo a ser quien arme los planes espontáneos y divertidos de algún viernes a la noche. La tendencia en el management es que las estructuras sean cada vez más horizontales, al igual que en una pareja saludable, donde la figura del “macho alfa” o de la “mujer reina” caducó.

2. Tengan actitud proactiva

A veces, tenemos muy presente la posibilidad de perder un trabajo, pero no la de echar a perder una pareja. En marketing, se considera que aquella empresa que no comunica tiene más posibilidades de ser devorada por la competencia, sin importar lo bien posicionada que esté.

Cómo aplicarlo: siempre es mejor hacer, proponer, tomar iniciativas y, en todo caso, después corregir el rumbo. Una de las actitudes que más lastiman en la pareja es la posición del pasivo-agresivo, que no hace nada y le dice al otro: “¿Por qué te enojás conmigo, si no hice nada?”. Procrastinar, postergar y no hacer nada es desalentar la salud de la relación, por creer que vamos en “piloto automático”.

3. Determinen una estrategia

En una sociedad en la que los integrantes tienen el 50% del negocio, se suele buscar resultados concretos y las ganancias se dividen en partes iguales. Cuando los objetivos no se alcanzan, la solución no suele ser encontrar un responsable o culpable entre los propietarios, sino, en todo caso, replantear el modelo establecido.

Cómo aplicarlo: en la pareja, muchas veces quien tiene el poder del dinero o de lo afectivo posiciona al otro en un lugar de disparidad, de necesitado. El que depende menos queda en una situación de superioridad y puede –incluso– hacer uso de esa ventaja. Es importante tomar la pareja como una sociedad igualitaria, lo que implica dejar de buscar al culpable frente a cada conflicto o hacerlo pagar su “multa” y, en cambio, distribuir ganancias y pérdidas de manera equilibrada. Una buena pareja es aquella en la que uno desea el bien del otro.

4. Trátense como socios igualitarios

En una sociedad en la que los integrantes tienen el 50% del negocio, se suele buscar resultados concretos y las ganancias se dividen en partes iguales. Cuando los objetivos no se alcanzan, la solución no suele ser encontrar un responsable o culpable entre los propietarios, sino, en todo caso, replantear el modelo establecido.

Cómo aplicarlo: en la pareja, muchas veces quien tiene el poder del dinero o de lo afectivo posiciona al otro en un lugar de disparidad, de necesitado. El que depende menos queda en una situación de superioridad y puede –incluso– hacer uso de esa ventaja. Es importante tomar la pareja como una sociedad igualitaria, lo que implica dejar de buscar al culpable frente a cada conflicto o hacerlo pagar su “multa” y, en cambio, distribuir ganancias y pérdidas de manera equilibrada. Una buena pareja es aquella en la que uno desea el bien del otro.

5. Pregúntense por qué están juntos

Quiénes somos y por qué estamos juntos son preguntas habituales en el management. Hay un modo de operar llamado OPHE que implica fijar objetivos, determinar los plazos para conseguirlos, ver con qué herramientas contamos y qué equipo humano tenemos. Para eso, se repasa la historia de la compañía y cómo se proyecta en el futuro.

Cómo aplicarlo: puede ser sanador replantearse cuáles son los valores que los unen, qué es lo que los distingue del resto y lo que más les gusta de estar juntos, incluso cómo creen que los ven los demás. El repaso de la historia sirve para determinar en qué cancha quieren jugar y cuáles son los límites, por ejemplo, “no nos vamos a permitir la mentira”. Cada tanto, está bueno parar la pelota, volver a mirarse y repactar ideas, emociones y deseos de cada uno, porque un vínculo hecho de por personas que cambian, inevitablemente, también tiene que ser dinámico y flexible.

HACÉ UN DIAGNÓSTICO

El FODA (fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas) es un cuadro que pueden responder a modo de GPS, para ver dónde están parados como pareja. Pueden hacerlo por separado y luego compartirlo, para sacar juntos algunas conclusiones para mejorar.

FORTALEZAS

¿En qué tareas de la casa sos muy buena/o?

¿Cuáles de tus virtudes sentís que le hacen bien a la pareja?

OPORTUNIDADES

¿Qué talento encontrás en vos misma/o, que podría mejorar la relación?

¿Qué costumbres/hábitos podrías incorporar a la rutina del hogar para llevarte mejor con tu pareja?

DEBILIDADES

¿Cuáles son las responsabilidades del hogar que más te pesan?

¿Qué aspectos de tu personalidad creés que generan peleas con tu pareja?

AMENAZAS

¿Qué circunstancias del entorno podrían generarte más peleas con tu pareja? ¿Problemas económicos, un hijo, una mascota?

¿Cuáles son las dos cosas que no podés tolerar y que agotan tu paciencia?•

¿Cómo te va con este tema de distribuir tareas en la pareja? ¿Te sirvió pensar la relación como una empresa? También probá: Reírte de a dos te suma y Consejos para tener una convivencia más armoniosa

Expertos consultados: PhD. Hernán Fitte, escritor y facilitador para la publicación de libros del área del management y Patricia Faur, psicóloga especialista en vínculos y pareja.

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