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Delfina Pignatiello, la ganadora del Olimpia de Oro 2017: un reconocimiento a la joven nadadora que rescata el valor del sacrificio

Delfina Pignatiello, con los dos Olimpia, el de plata y el de oro; fue la gran estrella de la noche en Pilar
Delfina Pignatiello, con los dos Olimpia, el de plata y el de oro; fue la gran estrella de la noche en Pilar
La nadadora ganó el premio más esperado de la noche, el quinto para su deporte; fue el reconocimiento a todos sus logros cosechados en un año donde no paró de brillar
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19 de diciembre de 2017  • 23:59

Delfina Pignatiello levantó en la noche del martes el Olimpia de oro a la mejor deportista del año. Con apenas 17 años, la nadadora campeona mundial junior fue una de las revelaciones de 2017 y este premio es un mimo a su esfuerzo, convicción y coraje a la hora de competir. Además se convirtió en la novena mujer en recibir este galardón -la segunda, junto a Gabriela Sabatini en 1987- en atesorarlo a esta edad.

Como indica su edad, Delfina se muestra fresca, natural y espontánea, pero al mismo tiempo muy aplicada y enfocada en su disciplina. Cada vez que a la adolescente le toca exponerse fuera de una pileta lo hace de manera sencilla y sonriente. Ajena a las luces, se centra en su pasión y en mejorar cada día.

Al término de la ceremonia, embargada de la emoción y con alguna dosis de timidez, mencionó: "Ya me habían comentado que estaba peleando por el Olimpia de Oro pero no me lo imaginaba, más siendo la primera nominación. ¿Cómo vuelvo a tener los pies sobre la tierra después de esta distinción? Se trata de volver a mi familia y a los amigos de siempre, aquellos que me acompañan en el día a día".

Delfina apuntó a la necesidad de ampliar sus intereses: "Lo principal es no estar todo el tiempo con natación. Tengo ganas de seguir estudiando y no abandonar de golpe". Además, respecto de su incipiente popularidad, apuntó: "Hasta el año pasado no me conocía casi nadie y ahora me sorprende que me saluden muchos deportistas, además del orgullo que eso me genera".

Este año fue una marea de sucesos importantes para Pignatiello. Terminó el colegio, debió elegir una carrera universitaria para continuar sus estudios, tuvo que decidir dónde entrenarse y con qué especialista. Sumado a esta coyuntura, se convirtió en la primer atleta argentina en recibir una beca de un sistema de becas doméstico, lo que le permite quedarse en el país. Además, y fruto de sus entrenamientos e inteligencia, terminó el año entre las mejores 20 nadadoras del año en tres disciplinas diferentes (800 metros, 1500 y 400). También fue medallista en los Juegos Odesur (3 de oro, 2 de plata y una de bronce) y en el Mundial Junior, con dos medallas de oro y una de plata.

"No tomo conciencia, me cuesta volver a la realidad y decir 'bueno, logré esto'. Hace dos años no hubiera imaginado que estuviera dentro de mis posibilidades lograr una medalla en un mundial y acá estoy con tres. Son cosas que van pasando. Tomo las cosas muy tranquila y nunca me conformo, me digo: 'bueno listo esto ya pasó, siguiente reto", describió Delfina en una entrevista para LA NACION luego de su consagración en el Mundial de Indianápolis.

El despertador suena a las 4.50 cinco veces a la semana, todo el año. "Vamos Delfi, esto es por el mundial, por los Juegos de la Juventud, por Tokio", repite, buscando aliento para comenzar el día. "De los seis días de la semana cuatro pienso que 'me quiero morir, qué estoy haciendo', pero al día siguiente vas al entrenamiento y le pones más ganas todavía". No es fácil a los 17 años cumplir con la dura rutina de entrenarse a la mañana, asistir al colegio, volver a entrenarse a la tarde y estudiar. Sobre todo cuando los amigos viven otras cosas. Pero ella se abstrae en busca de un sueño y disfruta de sus elecciones.

Tanto sacrificio tuvo su recompensa. Tres medallas en el último mundial de natación junior de Indianápolis. Dos de oro con récord argentino: una en los 1500 metros -lo bajó en 14s- y 30 metros de ventaja sobre su escolta, la otra en 800 libres. Y plateada en 400 libres. Logros que muestran un enorme potencial: agregó grandes resultados en categorías distintas a su especialidad, que es la larga distancia (su fuerte, los 800m).

"Para este torneo estaba súper confiada. Hacía mucho que no competía así; me había entrenado muy bien. Desde enero que no paraba; tuve torneos pero nunca hice descargas, fue siempre entrenarme al máximo, entonces sabía que iba a ser un buen resultado por más que hiciera o no podio. Confiaba en bajar la marca".

Pignatiello es entrenada por Juan Carlos Martín -el Gallego-. Comparte equipo con 15 otros nadadores de elite en la pileta municipal del partido de San Isidro. Trabajan en conjunto, divididos en larga y corta distancia. Realizan el mismo trabajo pero cada a su ritmo.

"Es mucho, no lo puedo definir. Es un guía para mis entrenamientos, un segundo padre. Lo veo seis, siete horas al día, me acompaña a todos los torneos. Le cuento todo lo que me pasa, me ayuda a confiar en mí misma", señaló la atleta que durante el mes de noviembre viajó a Australia junto a la selección nacional para entrenarse y competir junto a los mejores de la disciplina.

"El equipo de chicos con los que nado es como mi familia. Muchas veces venís muerta a entrenarte, no te sale una serie y viene un compañero y te dice «dale, vos podés» y te saca adelante", dijo Delfina mientras cruzaba miradas cómplices con un compañero que amagó comerse la última factura luego del entrenamiento.

No se deja llevar por las luces, sabe que son fruto de su trabajo. "Fue mucho agasajo, en la pileta, el colegio, mi familia. No me esperaba tal recibimiento, para nada", expresó sorprendida. "Sé quiénes estuvieron conmigo siempre, quiénes me apoyaron y eso no va a cambiar ahora. Los verdaderos amigos estuvieron en las malas y en las buenas".

Las redes sociales son una tentación, una forma de "estar conectada" que lleva tiempo y distrae. Por eso durante el último mundial, en una decisión en conjunto con Martín, se aisló. "No las usaba hasta que terminaba de competir porque me desconcentran; pasaba a estar más preocupada por los likes de Instagram que en la carrera por la que entrené un año. Cuando era más chica estaba más pendiente de los likes. Después vi que en cuatro días sumé más de 4000 seguidores, no lo podía creer".

Final 800 metros, Mundial Indianápolis

Su juventud contrasta con la madurez al entrar en la pileta. "La natación es para gente inteligente", le recuerda de tanto en tanto su entrenador y ella se motiva. "Siempre pienso en los objetivos. Porque muchas veces me desconcentro o quizá estoy cansada y digo "uuy no puedo más" y ahí es cuando tengo que meter la fichita en la cabeza y decime: «bueno no, pará, estás entrenando para...». Ahora vamos por los Juegos Olímpicos de la Juventud y en un futuro para Tokio 2020. Cuando estoy en la cuerda floja me lo recuerdo y ahí vuelvo", contó.

De la misma manera actúa con su dieta. Su cuerpo es su herramienta. Trabaja con un deportólogo. "Me da los suplementos para recuperar y también me establece la dieta, liviana y balanceada", describe y agrega que lo dulce es su perdición pero se da algunas licencias. "Un permitido cada 4 o 5 días tengo. Me encanta el asado, es terrible. Pero si me ponés una chocotorta me muero", se rió.

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