La nueva joya del surf es la hija de Sr. Flavio, el bajista de los Cadillacs

Cocó Cianciarulo, en plena acción Crédito: Prensa Quiksilver / Roxy

Cocó Cianciarulo se impuso con apenas 13 años en el Quiksilver & Roxy Open, 1ra fecha del circuito argentino. "Que haya heredado mi pasión por los deportes de tabla me emociona", dijo el músico

19 de diciembre de 2017  • 20:30

Fue un día especial en el balneario Honu Beach de Mar del Plata. Porque justo en el comienzo del nuevo circuito argentino, el surf nacional demostró tener presente y futuro, tanta vigencia y experiencia como frescura y potencial. Lo confirmaron los competidores en el agua y los resultados del Quiksilver & Roxy Open, torneo top de dos días que significó la primera fecha del flamante Argentina Surf Tour. Porque entre los hombres ganó Lucas Santamaría, el marplatense de 30 años que hacía cuatro que no ganaba y volvió a disfrutar con un surfing contundente. Y, entre las mujeres, se impuso uno de los nuevos talentos, Cocó Cianciarulo, la hija de 13 años de Sr Flavio, el bajista de los Fabulosos Cadillacs que disfrutó desde la playa cómo su nena ratificaba ser una de las gemas de la nueva camada del surf.

Empujada por una tradición familiar que lidera Sr Flavio, fana de los deportes de tabla, ella y sus hermanos (mayores) arrancaron a los 3 años con el skate. Cocó compitió a tan buen nivel desde chica que fue considerada una de las joyas argentinas de este deporte, pero de a poco se fue pasando al surf y hoy, sin abandonar el skate, brilla en las olas. En la final, con 8.53 puntos, superó a Lucía Indurain (6,93), Josefina Ané (5.83) y Catalina Merceré (5.27), todas más grandes y experimentadas. "Estoy muy feliz, siempre es lindo ganar y más si enfrenta está las mejores surfistas del país", dijo luego de abrazarse con su padre. Al músico, que además es embajador cultural de Quiksilver, se le caía la baba al ver ganar otra vez a la nena. "Tengo una profunda emoción porque la veo competir y, a la vez, divertirse. Eso es lo único que le pido, que no deje nunca de ser un juego. Lo trae el skate pero no queremos que lo pierda", comentó Sr Flavio, quien se ha inspirado en el surfing para escribir canciones y hasta un libro, Surfer Calavera.

Ambos tienen un ritual antes de entrar al agua. "Sólo le digo una frase: 'andá con toda la fuerza del amor'. De surfing no le digo nada, al revés, le pregunto. Yo soy un cornalo", relató entre risas en referencia a una precariedad en su nivel que no es tal cuando se lo ve en el agua. Santamaría, el otro triunfador de la tarde marplatense, no dudó en apuntar a la familia como parte esencial del éxito de Coco. "Ella tiene una cabeza muy firme, pero también ayuda la gran energía que la rodea. Es una familia sana, con un estilo artístico y una energía que se transmite entre ellos. Todos disfrutan juntos y eso se nota en el agua y afuera", opinó Lucas. Sr Flavio, a su lado, asintió. "Me emociona que los nenes hayan heredado mis mismas pasiones deportivas. Sobre todo porque me permite estar con ellos, disfrutando de lo mismo. Yo puedo salir simplemente a patear (con el skate) o estar flotando en el agua con la tabla y soy feliz porque miro alrededor y siento que comparto el mejor tiempo con ellos. Es una bendición espiritual, un regalo de la vida", explicó quien se radicó en Mardel para disfrutar del surfing junto a sus hijos.

El podio del Quiksilver

El otro ganador está en otra etapa. "Ganar me pone muy feliz porque desde el 2013 que no se me daba. Fue clave sentirme muy tranquilo y enfocado, conectado con la playa y las olas", dijo Santamaría, quien venció en la final a Tomás López Moreno (12.5 a 9.4 puntos) y en la semi a Lele Usuna (15.33 a 11.53), quien corre a nivel internacional. Lucón estaba chocho porque cerró de manera brillante un 2017 tranquilo a nivel deportivo. "Aposté a otros frentes, en especial al estudio porque estoy en cuarto año de la carrera Administración de Negocios", contó el rider de Quiksilver que además puso un comercio de surf y skate y ahora trabaja de guardavidas. "Es difícil competir afuera. Para estar en el ALAS (circuito latinoamericano) y en el QS (competencia mundial para ascender a la elite del surf) requerís de un presupuesto grande. Lo hice durante tres años, del 2013 al 2015, y tuve buenos resultados, pero ya al cuarto no pude sostenerlo. Los gastos en viajes, hospedajes, comidas e inscripciones son demasiados, al menos necesitás 30.000 dólares para una temporada", relató quien en esos 3 años rondó el 200° puesto. "El QS es una carnicería, no te podés equivocar nunca", comentó quien para el 2018 tiene como objetivo clasificarse a los Juegos Olímpicos del 2020. "Voy a hacer todo el calendario del ALAS para tratar de lograr una de las dos vacantes que da", cerró.

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