Se dispara el déficit externo y los analistas alertan sobre la creciente vulnerabilidad

Creció 113% y llegó a US$ 22.476 millones en lo que va del año; advierten que deja el país más expuesto a shocks del exterior
Javier Blanco
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22 de diciembre de 2017  

Las casas de cambio en la City volvieron a registrar gran actividad
Las casas de cambio en la City volvieron a registrar gran actividad Fuente: Archivo

El déficit de la balanza de pagos argentina se triplicó durante el tercer trimestre del año en relación con igual período de 2016, al crecer de US$ 2895 millones a US$ 8683 millones, según los datos que ayer difundió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). A su vez, este saldo en rojo se estiró de US$ 10.535 millones a US$ 22.476 millones en los primeros nueve meses del año, siguiendo la misma comparación, lo que significa que creció 113% interanual y se convirtió en el mayor en una década.

El dato muestra la creciente vulnerabilidad que enfrenta la economía local a cualquier posible empeoramiento en el clima financiero internacional y revela que el país vive cada vez más por encima de sus posibilidades de consumo, o que "los argentinos gastamos bastante más que los ingresos que generamos", explica el economista y consultor Federico Muñoz.

El dato renueva las advertencias de los especialistas respecto de la necesidad de comenzar a corregir este desbalance si lo que se quiere es evitar que algún shock externo dispare una crisis local, ya que la dimensión que comenzó a tomar este desequilibrio no podría ser neutralizada por un reacomodamiento del tipo de cambio.

Para el economista Gabriel Caamaño, en buena medida este déficit forma parte de los "gemelos" (aludiendo a los déficits externo y fiscal) heredados por la gestión Macri, que a su vez "hizo mucho más respecto de la forma en cómo lidiar con ellos (al recuperar acceso al financiamiento externo) que respecto de su corrección hasta ahora. Esto nos mantiene con un elevado nivel de vulnerabilidad externa y marca la necesidad de acelerar las reformas".

Las referencias a la vulnerabilidad están relacionadas con la forma en que se financia ese consumo por encima de las posibilidades del país: la cuenta financiera muestra un superávit en el trimestre de US$ 8469 millones, pero, a la vez, la deuda externa total creció en US$ 11.436 millones respecto del trimestre anterior y llegó a US$ 216.351 millones, cifra 20% superior a la de igual período del año pasado.

"Esas necesidades de financiamiento fueron cubiertas entre julio y septiembre mediante ingresos netos por inversión extranjera directa (US$ 2203 millones), inversiones de cartera neta del exterior (US$ 6539 millones) y otros US$ 1623 millones que entraron por anticipos o créditos y préstamos comerciales", detalló Jorge Neyro, de la consultora ACM.

Incide el "dólar barato"

Los economistas recuerdan que el déficit de cuenta corriente arrancó en 2013, por lo que ya supera los US$ 70.000 millones, que se fueron cubriendo con distintas formas de endeudamiento.

De allí que alertan además sobre la incidencia que tiene en este fenómeno el retraso cambiario.

"El repunte de la demanda interna y la progresiva remoción de barreras al comercio propiciaron un aumento firme de las importaciones, mientras, en paralelo, el retraso cambiario y los problemas estructurales de competitividad legados condicionaron las exportaciones, lo que nos condenó a un creciente déficit comercial. A la vez, este creciente desequilibrio no está asociado al particular abordaje que eligió el Gobierno para encarar el proceso de saneamiento macro: con un BCRA alentando el ingreso de capitales por las tasas altas y un déficit fiscal que poco ha cambiado y conlleva grandes necesidades de financiamiento externo", describe Muñoz.

Los números que reportó el Indec dan cuenta de eso. "Las importaciones saltaron en el trimestre a US$ 17.500 millones, cuando en el promedio anual alcanzan los US$ 14.000 millones trimestrales, por lo que la cuenta de bienes fue deficitaria en US$ 1712 millones, 1000 millones más que el trimestre previo, y el comercio de servicios arrojó un saldo negativo de US$ 2769 millones, explicado principalmente por el turismo emisivo", señaló Neyro.

La balanza de pagos comprende el total de los ingresos y egresos del país. El informe de ayer consignó además que la posición de inversión internacional, es decir, el saldo del dinero que los argentinos tienen y deben al exterior, bajó de US$ 43.579 millones a US$ 29.981 millones (31% interanual) tras el blanqueo.

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