En el Colón, un Cascanueces "psicológico" que se podrá ver al aire libre

La puesta de El cascanueces según Nureyev que se verá desde el sábado 23 al 30 en el Teatro Colón
La puesta de El cascanueces según Nureyev que se verá desde el sábado 23 al 30 en el Teatro Colón Crédito: Teatro Colón
El teatro cierra su temporada de ballet con este clásico navideño en versión de Rudolf Nureyev cuya primera función tendrá emisión en pantalla gigante desde la plaza del Vaticano
Constanza Bertolini
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23 de diciembre de 2017  • 17:10

Sin nieve natural, lo mismo da: aquí, en el fin del mundo, la Navidad tiene estampa universal y, por lo tanto, cada ciudad presenta su Cascanueces. En el Ballet de Santiago como en el sur de Chile, en Frutillar; en el Sodre uruguayo y, por supuesto, en Buenos Aires también. Afortunadamente, después de ocho años de puestas menores, esta noche regresa al Teatro Colón la versión célebre de Rudolf Nureyev. Es el tercer gran Chaikovski de esta temporada –el primero de Paloma Herrera en la dirección del Ballet Estable– lo cual, en materia de danza clásica, es en sí mismo un motivo para levantar la copa y brindar.

Como la última vez, en 2009 –en verdad, en mejores términos que aquella experiencia tirante con la conducción de la compañía y del teatro–, la repositora Aleth Francillon está en la ciudad nuevamente para ajustar cada detalle de El cascanueces que creó el mejor bailarín del siglo XX. Ella montó la pieza cada vez que el Colón la programó desde que en 1997 se la rescató del olvido en el que había permanecido por 26 años: el propio Nureyev la interpretó aquí por primera vez, con la inolvidable Olga Ferri, en 1971.

Dice la francesa sobre esta versión que conoce y transmite hasta el más mínimo detalle: “Nureyev, como el músico que también fue (no nos olvidemos que sus conocimientos le han permitido ser director de orquesta invitado por famosas agrupaciones), respeta totalmente la partitura de Chaikovski, su obertura, que no es bailada, y sin tergiversar en mayor medida el argumento, le otorga un sentido más bien psicológico: la niña Clara se transforma en mujer, acompañada por esa dualidad que es Drosselmeyer-Príncipe [a cargo del mismo intérprete]; están las visiones de los gigantes, con sus deformaciones y tamaños, enfocados desde una mirada infantil, que luego ve que son sus familiares que a la vez la protegen; su paso por el Reino de las Nieves, su última etapa ya hecha una mujer y ese final misterioso, de película, chaplinesco, que la vuelve niña y la sienta en la puerta de su casa con su muñeco. ¿Fue un sueño o realidad? Una fantasía con mucha lógica.”

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A próposito del aspecto cinematográfico de esta historia, Disney ya echó a rodar en estos días el primer trailer de su película El Cascanueces y los cuatro reinos, que además de un elenco de Hollywood (Keira Knightley, Mackenzie Foy, Helen Mirren, Morgan Freeman), tiene en el cast a la superstar del American Ballet Theatre Misty Copeland.

Volviendo a Nureyev, como señala Francillon, el ruso transformó este título de 1892 siete décadas más tarde explorando cada fragmento musical, haciendo bailar –y mucho– a todos sus intérpretes (la escena de las nieves y el vals de las flores son joyas del cuerpo de baile). En una perfecta sincronización musical, con Nicholas Georgiadis armó y desarmó los elementos escenográficos. “La importancia del árbol en su crecimiento, respetando las cadencias y crescendos musicales de Chaikovski, le otorgó a cada danza del divertissement un sentido; la fina y elegante pastoral, la danza china, la española y la rusa, cada una con toques distintivos; descartó a Mamá Gigone (tal vez porque no se apega al buen gusto) y realizó un maravilloso pas de deux final, revolucionario, casi tete a tete, donde el hombre y la mujer realizan en el adagio pasos similares, sin perder ella su femineidad ni él su masculinidad. Hay un antes y un después de su creación en el mundo de la danza”, sentencia con autoridad Francillon.

Hay infinidad de versiones con distintos atributos para Clara. Nureyev quiso que ella fuera la gran protagonista de principio a fin. Aquí, esta noche (y en las funciones del 26, 28 y 30), asumirá el rol Macarena Giménez, mientras que su padrino y príncipe será Maximiliano Iglesias. Asimismo, Nadia Muzyca y Juan Pablo Ledo lo harán en las presentaciones del 27 y 29 de diciembre. Una buena noticia hoy, cuando todas las entradas están agotadas, es que en la víspera de la Nochebuena esta fantasía alegórica podrá seguirse desde la gran pantalla de la Plaza del Vaticano, en Cerrito y Viamonte, con una transmisión en directo desde la sala y con acceso gratuito.

Como piensa Francillon, en el ballet como en las navidades, nada es definitivo. Se seguirán creando infinidad de versiones porque así es la danza, afortunadamente, en constante evolución. “Lo que es seguro –se encarga de rubricar la francesa– es que Rudolf Nureyev transformó a El Cascanueces en un ballet brillantemente construido”.

El cascanueces, de Rudolf Nureyev, por el Ballet Estable de lTeatro Colón y la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, con la participación del Coro de Niños.

En el Teatro Colón, Libertad 621, desde esta noche y hasta el sábado 30.

Hoy, a las 19.30, transmisión gratuita al aire libre en la Plaza del Vaticano.

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