Para ahogar penas, el Real Madrid sale de compras

Fuente: Reuters
Pablo Vignone
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23 de diciembre de 2017  • 12:48

Aun con Lionel Messi a bordo, no deja de ser descorazonadora la victoria del Barcelona en el Bernabeu. Una semana atrás, Real Madrid sentenciaba la superioridad de los equipos europeos sobre los conjuntos de este lado del Atlántico, cuando vencía al Gremio en la final de Abu Dhabi, y las conclusiones eran obvias: los equipos sudamericanos pueden oponerle algo de fuerza pero están condenados a la amargura mientras solo son factoría futbolística del oropel de Europa. Y ante ese Real tan lejano, el Barça solo precisó 45 minutos para imponer clase y estirar, todavía más, la diferencia de poderío.

Si al Madrid le cuesta encajar, como se dice allí, esta derrota -que solo por la actuación de Keylor Navas no fue la derrota humillante que se olió en un momento-, si ya comienza a hacer su duelo por la Liga que ha perdido aunque resten meses para su finalización, mirará en cambio con fundado optimismo lo que viene. Porque lo que viene es el Mundial. Y la Casa Blanca siempre saca provecho de un torneo en el que no juega.

Desde que la fase final de la Copa del Mundo se disputa con 32 equipos, la ronda inicial se ha diluido, con tantos seleccionados de medio pelo que suben a escena. Pero uno de los atractivos de esa primera semana del Mundial, en el que todos los equipos hacen su presentación, es descubrir cuáles son los jugadores que el Real Madrid contratará apenas finalice el torneo. Podrá salir campeón Alemania, Brasil, España u -¡ojalá!- la Argentina, pero el club de Florentino Pérez siempre es uno de los ganadores no declarados de la vidriera FIFA transformada en festival.

Ejemplos: cuando Alemania hizo su presentación en Sudáfrica 2010 con un contundente 4-0 sobre Australia, sobresalió un jovencito de ojos de pescado y nombre turco. A este cronista se le escapó la sentencia antes sus compañeros de entonces: "Van a ver que a este Mesut Özil lo compra el Real Madrid". Un pronóstico corto: el Madrid se llevó también a Sami Khedira.

Cuatro años más tarde, en Brasil 2014, había que ser muy corto de vista para no reparar en las bondades del arquerito de Costa Rica, la cenicienta del Grupo D, que acabó dejando afuera, invicta y en sociedad con Uruguay, a las potencias italiana e inglesa. Veinte días después de la final, el Real Madrid contrató a Keylor Navas.

Es cierto que la regla no es infalible: con Toni Kroos se demoraron cuatro años, acaso porque el pomeranio nunca fue titular en la primera ronda en Sudáfrica; cuando lo vieron en acción en Brasil reaccionaron y cuatro días después de la final se hicieron con el pase. Además, si esperaban un Mundial para comprar a Gareth Bale, el galés todavía seguiría en la Premier. Pero son detalles, apenas, en la carrera armamentista de la Casa Blanca.

Así que, ¡hala, Madrid! A buscar el programa de la primera fecha de Rusia 2018 y a salir de compras. Un poco de aire para Zinedine Zidane, que bastante ha hecho ya, y a jugar de vuelta en pocos meses un juego muy divertido: descubrir qué futbolistas exóticos excitan la billetera de Florentino.

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