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Un "arma amiga" y la red de espías

Paz Rodríguez Niell
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27 de diciembre de 2017  

Diego Lagomarsino, ayer, al salir de los estudios de un canal de televisión
Diego Lagomarsino, ayer, al salir de los estudios de un canal de televisión Crédito: Captura de TV

El fallo de Julián Ercolini marca un hito: es la primera vez que un juez sostiene en esta causa que al fiscal Alberto Nisman lo mataron.

Afirma que le pegaron un tiro con un "arma amiga" que aportó, siguiendo un "complejo plan" criminal, Diego Lagomarsino. El juez no dice quién o quiénes fueron, cuál fue el móvil ni qué relación tenían "el o los autores del hecho" con Lagomarsino. No presenta siquiera una hipótesis.

No sólo no lo sabe el juez; tampoco, el fiscal del caso, Eduardo Taiano, que tiene delegada la investigación. Por estas horas, el escenario que vislumbran en los tribunales es un juicio oral con Lagomarsino como único acusado del homicidio.

Admiten que las medidas en curso para dar con los supuestos autores materiales están muy verdes. Hay un peritaje en trámite sobre las computadoras y los teléfonos que le secuestraron a Lagomarsino en el último allanamiento, pero la esperanza de la fiscalía es que surja algún dato revelador del repaso que están haciendo sobre las llamadas que cruzaron espías, ex espías y funcionarios cuando Nisman acababa de morir pero en teoría nadie lo sabía.

Están revisando movimientos de unos "4000 teléfonos". El resultado de este gigantesco peritaje no va estar listo en menos de tres meses, dijeron ayer a LA NACION fuentes de la causa. No es un camino muy prometedor. Los protagonistas de las comunicaciones más llamativas ya declararon en la causa. Nada de lo que dijeron los ex agentes Antonio Stiuso, Alberto Mazzino y Fernando Pocino arrojó una línea concreta.

"Sería muy bueno que Lagomarsino fuera a juicio", dijo ayer un funcionario del caso. Confía en lo que pueda pasar al "confrontarlo" con los testigos. En Comodoro Py especulan con que, habiéndose agravado su situación, aporte nueva información. En definitiva, apuestan a que se quiebre.

Al igual que Taiano, Ercolini da por probado que a Nisman lo mataron, basado en el resultado de la junta interdisciplinaria de la Gendarmería. No profundiza en los puntos de contradicción con los peritajes anteriores. Comparte la teoría del fiscal de que los estudios son "complementarios".

En cuanto a Lagomarsino, el juez hizo especial hincapié en la imagen pública que, de acuerdo con su fallo, se montó de él. "Aparece victimizado" como "un desventurado que cándidamente le prestó su arma a un suicida", afirmó. El juez sugiere que desconfía que fuera "tan sólo" un asesor informático. Pero no dice quién cree que era en realidad.

Taiano había ido un poco más allá cuando pidió la indagatoria y le imputó la muerte. Admitió que nunca se probó que hubiera pertenecido a grupos dedicados al espionaje, pero afirmó que hay "indicios" de supuestos "vínculos" de Lagomarsino con ellos. Para Taiano, la muerte está relacionada con los servicios de inteligencia.

En su último dictamen destacó la sospechosa presencia de personal de inteligencia de la Prefectura en las inmediaciones del departamento de Nisman y la supuesta orden que tenían de informar los movimientos del fiscal. Ayer, Ercolini escribió que "si bien no pudo ser comprobada la trazabilidad de la existencia de personal de los servicios de inteligencia de distintas fuerzas alrededor del domicilio de Nisman, lo cierto es que existen diversos elementos de prueba que abonan esta presunción". Uno de los elementos que había citado el fiscal fue el "llamativo funcionamiento" de un puesto de diarios que estaba frente al departamento de Nisman, no estaba registrado en el gobierno de la ciudad y, según testigos, cerró el día después de su muerte.

La semana pasada apareció el supuesto diariero. Fuentes de la causa dijeron a LA NACION que se presentó "solo" en el anexo de la fiscalía donde llevan el caso Nisman y que eso les llamó la atención. Dijo que no se acordaba de los clientes y que no conocía al fiscal, pero sí recordaba a sus custodios. Fuentes judiciales relataron que no sólo su aparición fue extraña, también su relato: declaró que estuvo sin trabajo, pero que se encontró con Mauricio Macri por la calle y él le dio un trabajo en Modernización. Es otro de los peritajes que están pendientes.

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