Córdoba: diseño simple en una casa con vista a las sierras

Entre pastos y cortaderas salpicados de hemerocalis, el volumen revestido en piedra local se integra al paisaje de la quebrada Crédito: Daniel Karp

En el agreste paisaje de La Cumbre, esta casa con taller de artista incluido se proyectó en familia, con arquitectura básica y materiales del lugar

26 de diciembre de 2017  

Hay entornos más propicios para las musas, y algo de eso se advierte entre los llanos y las sierras de La Cumbre, donde se multiplican los talleres de quienes la visitaron y no pudieron resistir la tentación de instalarse a crear aquí. Así fue para la artista plástica Solange Bendjeunian. Ella y su marido, Richard Bunge, se enamoraron de este tramo de monte caminándolo; cuentan que antes de comprar una parte, venían siempre a pasear siguiendo una huella de ganado que entonces era el único acceso.

Richard Bunge y Solange Bendjeunian, los dueños de casa Crédito: Daniel Karp

El proyecto y dirección de la obra estuvo en manos del hermano de Solange y de su mujer, del Estudio Martínez Villada, Larcamon & Asociados. Juntos definieron la planta, que incluye living, cocina-comedor, toilette, dormitorio en suite, tres cuartos con su baño y vestidor y, por supuesto, el estudio y el atelier de la dueña de casa.

Una casa fértil para el arte

Las mesas del living son de pino tea (Miguel Ocampo) Crédito: Daniel Karp

“Este ambiente se armó a partir de una alfombra de mi abuela. En ella busqué los colores para tapizar los sillones”, cuenta Solange a revista Living.

Para completar la decoración, la anfitriona incluyó esferas de su autoría. Unas están hechas con mármol de las sierras cordobesas, otras con madera de la poda (La Mersa).

A la izquierda, collages ‘Otros’ y ‘Muchos’ hechos por Solange Crédito: Daniel Karp

La cocina, de cara al comedor, tiene mesada de granito negro y muebles diseñados por el estudio que hizo la casa en conjunto con Adriana Weiss.

En la mesa de zoita: platos de gres y bowls grande y chico de la ceramista Laura Daltoe (La Urraca) Crédito: Daniel Karp

Luego del comedor, se extiende un pasillo con un gran ventanal, cuyos lados tienen acrílicos de la serie ‘Rayas’ (Solange Bendjeunian), a tono con los colores de los ambientes vecinos.

En la mesa de costado, vidrios retro turquesas (La Mersa) Crédito: Daniel Karp
Detalle de ‘Caminos’, otra de las obras de Solange Crédito: Daniel Karp

El dormitorio principal se equipó con muebles franceses y carpinterías de aluminio con doble vidriado hermético (Aberturas Anodal).

Las fundas del acolchado y los almohadones son de panamá crudo, el mismo material y color elegidos para todas las cortinas, de modo que se integren a la pared y pasen desapercibidas.

La cama tiene una manta de algodón natural (La Urraca) Crédito: Daniel Karp
Sobre la cómoda, cuadro de Sebastián Semino Crédito: Daniel Karp

En esta casa, hasta los exteriores se prestan como escenarios para el arte. Una muestra la encontramos en el patio interno, que guarda una escultura en metal de Patricio Arrieghi.

El lugar tiene también un tríptico en collage de hierro (Solange Bendjeunian de Bunge) Crédito: Daniel Karp

Espacios de inspiración y trabajo

En la pared, collage de Solange titulado ‘Eugenia’ en honor a su amiga Eugenia Usellini Crédito: Daniel Karp

El estudio en el que Solange crea, fue equipado con una silla inglesa, una mesa de campo y una biblioteca de roble. El ambiente dispone también de muebles propios para el descanso, como los sillones tapizados en corderoy que vemos arriba.

El taller tiene portón de hierro y cortinas romanas Crédito: Daniel Karp

Este espacio destinado al trabajo cuenta con una vieja mesa que sirve de apoyo y otra, con ruedas, que da una superficie móvil.

Un inmenso jardín

La tarea de domesticar el espacio al aire libre que rodea la propiedad fue resuelta por Susana Withrington, dueña de La Urraca, galería de arte y emblemática tienda con la mejor selección de piezas de los artesanos locales. Nadie mejor para tan delicada tarea: Susy, además, es la mamá de Solange.

“Al construir la pileta se jugó con el blanco como una extensión del reflejo del agua", detalla Solange. Además, se agregó un ancho borde de ladrillo (Miguel Nanini) Crédito: Daniel Karp

El paisajismo se proyectó "a fuerza de observar", sin avasallar lo existente y dándole a la arquitectura un marco que privilegiara las vistas hacia los cuatro puntos cardinales. Atrás de la pileta, un ejemplo de cómo se realizó esto con rosas Iceberg, pastos y gauras, que conforman un macizo liviano que permite ver la pared donde se apoyan las hortensias.

Las especies autóctonas fueron marcando el rumbo. Plantas resistentes en contraste con blandos agapantos y lirios se mezclan con las piezas dispuestas aquí y allá Crédito: Daniel Karp

La casa posee también un patio de granza, equipado con mesa y banco de la línea ‘Montserrat’ con almohadones de lino natural.

Los bancos de hierro y el viejo tacho de chapa son de Hilando Fino Crédito: Daniel Karp

Así se construyó, en familia. Como se hace un hogar.

Producción: Arq. Eugenia Cides. Texto: Lucrecia Álvarez.

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