El día que la Casa Rosada se impuso sobre el Banco Central

Mariano Obarrio
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28 de diciembre de 2017  • 12:46

El anuncio del gobierno de Mauricio Macri sobre el cambio en las metas de inflación del Banco Central, de 15% para 2018 y 10% para 2019, fue la gran apuesta política del fin de año. Luego de lograr la sanción de todas las leyes del paquete fiscal, la Casa Rosada presentó su nuevo objetivo económico para los próximos dos años y corrió la meta del 5% de inflación del 2019 al 2020, año en que sólo podrá cumplirla si el Presidente obtiene su reelección.

El objetivo político implícito, entonces, el único que no se dijo en la conferencia de prensa, sería que Macri pueda estar en el gobierno en el próximo turno presidencial para poder terminar la obra y "vencer a la inflación y la pobreza".

"La lectura política consiste en que el Presidente presentó los 'consensos básicos' luego de las elecciones de octubre, luego se logró el pacto con los gobernadores, ahora se sancionaron todas las leyes de ese acuerdo, y así terminamos el año, con estos objetivos pero con el mismo programa", dijo a LA NACION un vocero presidencial luego del anuncio.

Con más crecimiento mejorará el humor social y así crecerán las chances de reelección. Así las cosas, la política, es decir la Casa Rosada, se impuso sobre el Banco Central, que sostenía la necesidad de mantener la meta de inflación de 2018 en una banda entre 8 y 12%

También el cambio de las metas de inflación, buscó otro objetivo político y electoral para conseguir la reelección de Macri: relajar las metas de inflación para quitarle presión a la política monetaria, bajar la tasa de interés del Banco Central, y ayudar así a cumplir con más holgura las metas de crecimiento económico del 3,5% del PBI para 2018, 2019 y 2020.

Con más crecimiento mejorará el humor social y así crecerán las chances de reelección. Así las cosas, la política, es decir la Casa Rosada, se impuso sobre el Banco Central, que sostenía la necesidad de mantener la meta de inflación de 2018 en una banda entre 8 y 12%. El crecimiento se impuso a la política monetaria restrictiva.

Se preparó entonces el Salón de los Pueblos Originarios de la Casa Rosada como para el gran anuncio de fin de año. Decenas de funcionarios de segunda y tercera línea, además de los ministros. De hecho, el jefe del Gabinete, Marcos Peña , terminó la conferencia de una hora y 44 minutos con un deseo de "Feliz Año Nuevo" para 2018.

Además de Peña participaron de la presentación los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne , de Finanzas, Luis Caputo , y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger . En las primeras filas del auditorio, cada ministro colocó a sus principales laderos.

Peña llevó a los vicejefes Mario Quintana y Gustavo Lopetegui; Sturzenegger colocó en la platea a su vicepresidente Lucas Llach, al director Enrique Szewach, y al subgerente general, Agustín Collazo.

Caputo sentó a los secretarios de Finanzas, Santiago Bausili, y de Servicios Financieros, Leandro Cuccioli, y Dujovne puso en el auditorio a su jefe de asesores, Guido Sandleris, y a su decisivo secretario de Hacienda, Rodrigo Pena.

Quizás el resultado de esa pelea ganada por la Casa Rosada fue la curiosidad de que el anuncio de la nueva meta de 15% de inflación del Banco Central para 2018 fue formulado por Dujovne y no por Sturzenegger

Desde un costado del salón monitoreaba la reunión el secretario de Comunicación de la jefatura de Gabinete, Jorge Grecco, junto a todo el equipo de voceros de todos los ministerios involucrados. También se sumó el secretario general de la Presidencia, Fernando De Andreis. La expectativa de todo el Gobierno estaba en la conferencia.

Desde Villa La Angostura, el presidente Mauricio Macri miraba y escuchaba atentamente cada párrafo de sus ministros y del titular del BCRA sobre el nuevo escenario que prepara el Gobierno rumbo a 2019.

En los últimos días, previo a los conflictos por la reforma previsional, los incidentes violentos en el Congreso y la sanción de todas las leyes del paquete fiscal (consenso fiscal, ley de responsabilidad fiscal y reformas tributaria y previsional), era un secreto a voces que Peña, Dujovne y Caputo sostenían la necesidad de modificar las metas de inflación del BCRA para mejorar la actividad y sostener la recuperación económica. Hubo una fuerte pulseada con Sturzenegger, que sostenía que había que mantener las metas originales.

Quizás el resultado de esa pelea ganada por la Casa Rosada fue la curiosidad de que el anuncio de la nueva meta de 15% de inflación del Banco Central para 2018 fue formulado por Dujovne y no por Sturzenegger, pese a que las metas las debe fijar el propio presidente de la autoridad monetaria, que es autónoma.

Cuando se remarcó que Sturzenegger había dicho que si las metas no se cumplían, no había metas, todo el equipo económico señaló que la meta no cambia sino los plazos en que se cumplirá para darle mayor credibilidad. En ese sentido, las líneas argumentales de Dujovne, para explicar el "recálculo", radicaron en que la meta final del 5% de inflación "no cambiará, sino que se postergará un año", de 2019 a 2020.

Y que en "enero de 2016, cuando se fijaron las metas" que hoy quedaron archivadas, "no se contaba con toda la información de la que ahora se toma nota". Si bien admitió que se va a "recalibrar" en dos años tanto la tasa de interés del BCRA como otros índices previstos en el presupuesto, como el de la inflación promedio, de 15,7%, enfatizó que se cumplieron las metas de déficit fiscal y de crecimiento económico.

En ese sentido, Peña señaló que el recálculo de la meta de inflación apuntó a trazar "un sendero de previsibilidad, fortalecer la credibilidad, el crecimiento de la economía, la reducción del déficit fiscal y bajar la inflación".

El ministro de Hacienda enfatizó también que no se modificarán las políticas económicas y que el Gobierno "quiere ratificar los objetivos macroeconómicos de equilibrar las cuentas públicas y derrotar a la inflación". Sobre eso, señaló que se sobrecumplió en 2017 la meta fiscal de 4,2% del déficit sobre el PBI, que será de 4,1%. Y que se agregará otra meta para 2020, que es del 1,2%, algo que tampoco podrá cumplir el Gobierno sin el requisito de que Macri logre la reelección en 2019.

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