Yin y yang cultural: la paradoja de un año que a pesar de todo batió récords

Visitas ilustres y figuras claves del arte contemporáneo protagonizaron una escena con grandes convocatorias; en la vereda de enfrente, los vaivenes de la política y la industria
Silvina Premat
Natalia Blanc
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29 de diciembre de 2017  

Autógrafos de Atwood: tras el salto a la TV de dos de sus novelas, la "escritora del año" dio conferencias y firmó ejemplares en la Biblioteca Nacional.
Autógrafos de Atwood: tras el salto a la TV de dos de sus novelas, la "escritora del año" dio conferencias y firmó ejemplares en la Biblioteca Nacional.

Se va un año intenso y contradictorio: intenso por la cantidad y la calidad de sus propuestas culturales; contradictorio visto en su contexto, con una industria editorial retraída y vaivenes políticos, incluidos cambios de funcionarios claves.

Las artes visuales se lucieron en un 2017 que será recordado tanto por las muestras de grandes maestros como de nombres sobresalientes del panorama contemporáneo mundial. Desde Miró y Rodin en el Bellas Artes, y la gran escudería mexicana en el Malba, hasta Anish Kapoor en el Parque de la Memoria y un tríptico fantástico en Proa: todo el azul de Yves Klein, el Manifesto de Julian Rosefeldt y la llegada estelar de Ai Weiwei. La resonancia que tuvo la primera exposición individual en el país del tucumano Tomás Saraceno, Cómo atrapar el universo en una telaraña, en el Mamba, lo puso a la altura de una cita internacional.

Hubo dos hechos relevantes para la proyección del arte argentino en el mundo. Por un lado, Arco Madrid, gran vidriera europea, tuvo al país como invitado de honor. La ocasión le dio gran visibilidad a la producción local, sin ser ajena a algunas críticas, como la falta de galerías del interior en la delegación oficial y una investigación judicial por los fondos que el Ministerio de Cultura de la Nación asignó a esos fines. Por otra parte, se concretó la designación de Buenos Aires como sede regional del programa global Art Basel Cities, del líder suizo en materia de ferias de arte contemporáneo. En la local arteBA, hubo satisfacción e incremento en las ventas.

Es imposible no destacar el rol de dos mujeres que se convirtieron en embajadoras del arte por excelencia. Marta Minujín, con su segundo Partenón de libros prohibidos, ocupó con su instalación la plaza central de la Documenta 14, en Kassel. Y Claudia Fontes llevó su instalación El problema del caballo a la bienal de las bienales, la de Venecia, con un impacto importante a futuro: será curadora de la 33» Bienal de San Pablo, en 2018.

El subibaja editorial: dos caras de una misma moneda: la caída en las ventas y la producción de ejemplares versus una Feria del Libro con 1.200.000 asistentes.
El subibaja editorial: dos caras de una misma moneda: la caída en las ventas y la producción de ejemplares versus una Feria del Libro con 1.200.000 asistentes.

Entre las disciplinas visuales, la fotografía ocupa un lugar cada vez más predominante. El Malba le dedicó una de sus exposiciones a la estadounidense Diane Arbus. Fue el primer préstamo del Metropolitan Museum de Nueva York a una institución latinoamericana. La Usina del Arte (por donde pasaron propuestas audiovisuales con link directo a la música y al cine: la de Björk y la de Michel Gondry) presentó una imperdible selección del padre del reportaje, Cartier-Bresson, mientras que en la Casa Nacional del Bicentenario se exhibieron cien fotografías color del húngaro Robert Capa. Especializado en el medio, FOLA aportó otra perla: las fotos de la misteriosa niñera de Chicago Vivian Maier. Consolidado en la agenda cultural, BAPhoto no se quedó a atrás, con una invitada especial: la alemana Candida Höfer y sus gigantografías de paisajes urbanos.

La sección de Artes visuales del CCK se lució con la muestra Les Visitants, con un curador de lujo: Guillermo Kuitca. La contracara de esa exhibición nutrida de obras de David Lynch, William Eggleston, Agnès Varda y Patti Smith, fue justamente la ausencia de todas esas figuras que podrían haberse ganado el estatus de "visita del año".

Si en el primer semestre la propuesta de la Bienal de Performance (BP17) se hizo notar en varias sedes a lo largo de casi dos meses, en la segunda mitad del año la Bienalsur derramó su propuesta en espacios a lo largo del país.

De ferias y de ventas

La noche del Malba: en la maratón anual por los museos porteños, que también alcanzó su techo de convocatoria con un millón de personas, la muestra de arte mexicano sentó a Frida en un altar de color y celebración.
La noche del Malba: en la maratón anual por los museos porteños, que también alcanzó su techo de convocatoria con un millón de personas, la muestra de arte mexicano sentó a Frida en un altar de color y celebración.

Entre los escritores que engalanaron el calendario se cuentan Margaret Atwood, Alessandro Baricco, Pierre Lemaitre, Mario Vargas Llosa y los españoles Almudena Grandes, Carlos Ruiz Zafón, Javier Cercas y Arturo Pérez-Reverte. Muchos de ellos llegaron para la Feria del Libro (FIL), que después de siete años tuvo a una mujer a cargo del discurso inaugural, Luisa Valenzuela, y fue récord con 1.200.000 asistentes en La Rural.

Entre las ferias editoriales, la infantil también inclinó la balanza en favor de su convocatoria: por primera vez se desarrolló en tres sedes. Y, en la misma línea, el boom porteño del Filbita no hizo más que confirmar el protagónico rol que cumple la literatura para chicos y jóvenes en esta industria. Otra feria que se consolidó por su gran convocatoria fue la de los editores independientes, que este año sumó un día y metros cuadrados para los stands de más de 140 sellos argentinos y extranjeros.

Sin embargo, el éxito en las convocatorias masivas se espeja con un año difícil para esta industria, que registró una baja en las ventas de ejemplares del 25%; índice que según la Cámara Argentina del Libro amortiguó su caída en el último bimestre entre el 10% y el 15%. La producción, en cambio, se mantuvo en baja respecto de 2016. Ya desde el primer día de la FIL, representantes del sector editorial alzaron sus reclamos y alertas por la coyuntura, que definen como crítica.

Esas dificultades se enmarcaron en una política cultural a nivel nacional todavía concentrada en los ajustes administrativos, y con cimbronazos, sobre todo en la ciudad de Buenos Aires. En ese ámbito, se suspendió el BAN, festival de novela negra, fuera de presupuesto para el entonces ministro de Cultura porteño, Ángel Mahler, que terminó el año fuera de su despacho. Lo reemplazó Enrique Avogadro, un conocedor de la gestión cultural pública, que en agosto había dejado su cargo en Cultura de la Nación por desavenencias con el ministro Pablo Avelluto. A propósito, en dos años esa cartera perdió la mitad de los funcionarios fuertes de su staff. El último en cerrar la puerta fue Iván Petrella, de la disuelta Secretaría de Integración Federal y Cooperación Internacional, también mentor y conductor de uno de los grandes éxitos del ministerio en 2017: el encuentro Ideas.

El Partenón de Minujín: la artista pop desembarcó en Documenta, en Kasel, Alemania, con la reedición de su edificio construido con libros prohibidos de todas las épocas.
El Partenón de Minujín: la artista pop desembarcó en Documenta, en Kasel, Alemania, con la reedición de su edificio construido con libros prohibidos de todas las épocas.

Las ideas y el pensamiento crítico tuvieron otros encuentros a su medida: en enero se realizó la primera Noche de las Ideas en la costa, con Pinamar y Ostende como epicentro. En junio, la Noche de la Filosofía volvió a convocar una multitud de insomnes en el CCK. Georges Didi-Huberman fue una de las figuras más relevantes de las ponencias. Además, el ensayista francés curó la muestra sociopolítica Sublevaciones, en Muntref, que reunió muchos visitantes durante La Noche de los Museos. Convertida en un clásico masivo, esa maratón cultural siguió sumando sedes y alcanzando nuevos récords: más de un millón de personas y 260 espacios, con entrada gratuita. El Bellas Artes, con la muestra de Miró, fue el más concurrido entre los museos nacionales. La fila para ingresar era de más de tres cuadras (aun cuando es gratis todos los días, desde abril).

En la política también se sembró un foco de debate que promete polémica en 2018: el proyecto de ley de regulación de los servicios de Internet y el intento de judicializar los reclamos por violaciones de los derechos de autor en la Web, conocida como "ley Pinedo", que puso en alerta roja a las entidades que agrupan a escritores, artistas, músicos y productores.

El arte de tejer: reconocido internacionalmente, el tucumano Tomás Saraceno inauguró su primera muestra individual en su país, que conjuga varias de sus inquietudes. Siete mil arañas tejieron sus telas, que fueron visitadas sin pausa, de abril a diciembre, en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires
El arte de tejer: reconocido internacionalmente, el tucumano Tomás Saraceno inauguró su primera muestra individual en su país, que conjuga varias de sus inquietudes. Siete mil arañas tejieron sus telas, que fueron visitadas sin pausa, de abril a diciembre, en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires

Uno de los organismos de Cultura que dieron grandes satisfacciones fue la Biblioteca Nacional, con sus muestras literarias, homenajes a escritores y la exhibición pública de célebres manuscritos de Borges como el de "La biblioteca de Babel". También, el impulso al centro de estudios y documentación borgeano que funcionará en el viejo edificio de la calle México y la adquisición de la biblioteca de Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, con 17.000 ejemplares, para integrar el acervo de la institución. Esos logros se suman a los reconocimientos que obtuvo su director, Alberto Manguel: el premio Formentor en mayo y el Alfonso Reyes en agosto.

El Premio María Moors Cabot a Martín Caparrós y la nominación de Samanta Schweblin al Man Booker (llegó a la short list) fueron otros hitos que marcaron 2017, un año intenso y agitado para la cultura nacional.

Una tendencia que invadió la ciudad

La performance como procedimiento artístico copó este año manifestaciones culturales más allá de lo teatral y de la bienal: hubo visitas guiadas performáticas en museos, como Avelove, en Mamba, en homenaje a Sergio Avello. También, recorridos urbanos callejeros que cruzaron literatura y teatro en festivales como el FIBA y el Filba. Hubo performances en la Noche de las Ideas en Ostende, con un poeta recitando versos a la orilla del mar, y en el CCK con el ciclo Re-lecturas, creado por dramaturgos a partir de libros de autores nacionales como Selva Almada y Mario Libertella. Y hasta adoptó la forma de recorrido sonoro en Emergencia en cámara lenta, una visita con auriculares por la exhibición de fotografía de Diane Arbus en Malba. Hubo performances para todos.

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