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Pequeño gran cambio para el Año Nuevo

Maritchu Seitún
Maritchu Seitún PARA LA NACION
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30 de diciembre de 2017  

Llevamos años usando adjetivos para calificar (de allí el nombre de adjetivos calificativos) a nuestros chicos, lo hicieron nuestros padres con nosotros y lo repetimos sin revisarlo ni entender lo que implica.

Tanto cuando le decimos a un niño que es torpe, inútil, irresponsable, vago, malo, egoísta, peleador, y otros epítetos de ese estilo como cuando le decimos bueno, amoroso, simpático, generoso, responsable, etcétera, hablamos de la persona entera de nuestro hijo, cuando en realidad nos molesta o nos agrada una sola conducta. Esos adjetivos, juicios de valor acerca de su persona enunciados con énfasis, probablemente no sean válidos, y por sobre todas las cosas disminuyen la autoestima de nuestros hijos.

Les decimos "¡sos malo!" porque no le quiso prestar un autito al hermano menor; "¡qué linda estás!", por su peinado o por cómo se vistió; "¡siempre el mismo inútil!", porque no logró encontrar algo en la heladera; "¡torpe!", porque se le cayó un vaso de la mano y se rompió.

En estos ejemplos tomamos la parte por el todo, ya que evaluamos su persona entera por una conducta: los adjetivos hablan de personas, en cambio los verbos remiten a conductas de esas mismas personas.

Empecemos a hablar con más verbos (acciones) y menos adjetivos, es un sencillo cambio terminológico, aunque es difícil acostumbrarse a hacerlo. No es lo mismo decir "tené más cuidado cuando llevás un vaso de vidrio en la mano" que "torpe". En el primer caso queda bien claro lo que me molesta de su conducta; en el segundo, yo convierto su persona entera en torpe porque se le cayó el vaso.

En el caso de adjetivos positivos y alabanzas, no parece tan dañino, pero de todas maneras implica que me gusta cuando está linda o cuando es bueno, lo que, sin palabras, sugiere que me gustaría que siga así y que no me gustaría si estuviera menos linda o fuera menos bueno. Es muy difícil sostener esa fama y/o temer perderla. Los fortalecemos y acompañamos mejor cuando decimos "¡qué lindo te queda ese peinado que elegiste!" o "¡gracias por prestarle el autito a tu hermano!". ¡Una interesante propuesta de cambio para este año que se inicia!ß

La autora es psicóloga y psicoterapeuta

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