Fin de año tenso: crecen las protestas en Venezuela por la falta de comida

En zonas populares de Caracas y otras ciudades hubo manifestaciones en reclamo de los alimentos que prometió el gobierno; hubo saqueos en Isla Margarita y Bolívar
Daniel Lozano
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30 de diciembre de 2017  

En Caracas, la policía tuvo que contener las protestas por la escasez de alimentos
En Caracas, la policía tuvo que contener las protestas por la escasez de alimentos Fuente: LA NACION

CARACAS.- "Al final nosotros venceremos, mientras tanto sigamos garantizando todo con el pueblo en el centro", clamó ayer Nicolás Maduro durante su homilía musical en el programa de radio La hora de la salsa. El presidente venezolano desplegó una nueva batería de acusaciones y justificaciones mientras en zonas populares de Caracas y del interior del país se multiplicaban las mismas protestas que en las horas previas por la falta de comida en una época sensible.

En una alocución previa, Maduro había amenazado con mano dura inmediata "a quien ose con convocar a la guarimba [protesta]".

Otra vez salieron a las calles de distintas ciudades comunidades indignadas por los incumplimientos gubernamentales y electorales, promesas que no se cumplieron, desde los tradicionales perniles de cerdo hasta la comida necesaria para subsistir. "Llevamos esperando aquí desde hace un buen rato. A mí sí me tocó el pernil y ya pagué 60 bolos [60.000 bolívares, el lenguaje popular se adaptó a la inflación y ya les resta tres ceros a las cifras]", dijo a la nacion María Marcano, de 22 años y madre de dos chicos. Pertenece a un consejo comunal en el Valle, "cerro arriba" (villa miseria), que agrupa a 200 familias. Hasta allí llegaron 20 perniles y 20 combos de carne y pollo, que hubo que sortear. Prometieron otros 70 para los próximos días.

Hartos de protestas parecidas, vecinos de Catia, al este de la capital, se plantaron en la calle. También lo hicieron en Guatire, ciudad dormitorio a las afueras de Caracas. Y en el este del país, en Cumaná y Carúpano, donde exigían el pago de los bonos de 500.000 bolívares que el presidente anunció con bombos y platillos hace semanas. En otros puntos, como en Isla Margarita y Bolívar, se conjugaron las protestas con saqueos.

"La Vega, Catia y otros cientos de comunidades populares que protestan por el engaño alimenticio del pernil y el CLAP [el sistema de distribución oficial de alimentos subsidiados] también se sumaron entre abril y junio a la rebelión popular por el retorno a la democracia", recordó Provea, una ONG de derechos humanos. Así, salió al paso del debate abierto en sectores de clase media y entre radicales opositores sobre las protestas de los últimos días.

La propia Mesa de la Unidad Democrática (MUD) reconoció ayer en un comunicado que no supo "acompañar en las últimas semanas, de la forma amplia y contundente que se merecía, el sufrimiento de un pueblo que ve mermar aceleradamente sus ya difíciles condiciones de vida".

La oposición también confesó haber subestimado "la estrategia de control electoral por comida que desarrolló obscenamente el gobierno". Directamente a esos mismos votantes va dirigida la campaña de propaganda que pretende paliar los efectos de estas protestas espontáneas, imprevistas en la hoja de ruta bolivariana.

Pero la respuesta firme del gobierno portugués ante las acusaciones (Caracas debe todavía 40 millones de euros a productores de ese país europeo desde el año pasado) obligó a la maquinaría propagandística de la revolución a pescar otros culpables en sus caladeros tradicionales.

"Le informo a Venezuela que 2200 toneladas de pernil están retenidas en Colombia. El saboteo no sólo es de Estados Unidos al congelarles las cuentas a los que venden comida al país. Ahora, el gobierno colombiano desde hace siete días mantiene retenido los perniles en la frontera de Paraguachón", argumentó Freddy Bernal, responsable de los CLAP (versión siglo XXI de la libreta cubana de racionamiento) y ministro chavista de Agricultura Urbana.

Las habituales teorías conspirativas no dan abasto para cubrir todas las vías de agua del trasatlántico chavista. Maduro también culpó a Washington y a Miami de los "sabotajes" del sistema eléctrico en el estado de Zulia, que afectaron sobre todo a Maracaibo, segunda ciudad del país. Pero la realidad es tozuda: el Comité de Afectados por los Apagones Eléctricos registró 15.166 fallas en el servicio nacional durante el año.

"Se termina un año sombrío para el pueblo venezolano", respondió Ubaldo Santana, arzobispo de Maracaibo. "Seguimos esperando que este sufrido país tenga por fin buenos y honrados gobernantes que busquen el bienestar de todos los venezolanos e implanten la justicia social", añadió.

La tarea es ardua, porque todos los vaticinios ensombrecen aún más el año que entra. Según la última encuesta de Datincorp, el 64% de los venezolanos está convencido de que en 2018 la situación general del país empeorará.

En medio de un vertiginoso viaje en el túnel del tiempo, los venezolanos sienten que retrocedieron cuatro décadas. Su poder de compra es hoy el menor en 40 años, por culpa de la furibunda inflación de diciembre, que disparará el estimado anual por encima del 2400%, según expertos y economistas locales.

Y para que el año acabara de la misma forma un incendio se declaró ayer en el complejo refinador de Amuay, en Paraguaná. La catástrofe de 2012 en esas mismas instalaciones empezó a repercutir en la producción de combustible, que está hoy racionada en ocho estados del país.

"Aquí no se rinde nadie, vamos para adelante. El 2018 será el año de todas las victorias", concluyó Maduro su programa radial.

Colombia, la principal vía de escape

Cada vez más venezolanos cruzan la frontera para huir de la crisis económica y humanitaria que azota al país petrolero

Exiliados

Más de medio millón de venezolanos residen hoy en Colombia, que en los últimos cinco meses vive un incremento sin precedente en la entrada de migrantes de ese país. Más de 550.000 venezolanos habitan en esta nación, 200.000 más que en julio, lo que representa un aumento de 57%

Regularización

Migración Colombia regularizó a unas 70.000 familias mediante una política que permitía a los venezolanos sacar un permiso de residencia de dos años con requisitos mínimos, como no tener antecedentes penales. Sin embargo, más de la mitad siguen llegando de forma irregular

Pedidos de asilo

Los venezolanos que requirieron asilo en el mundo pasaron de 4000 en 2014 a más de 100.000 en 2017, según la ONU. Colombia se prepara desde 2015 para recibir una oleada de migración venezolana. De enero a septiembre de este año, 20.000 venezolanos se atendieron en centros sanitarios colombianos

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