Ahorrar en dólares, esa costumbre tan argentina

Motivaciones. Una investigación indagó sobre qué lleva a los inversores a volcarse a los billetes verdes y qué conocen del tema
Ignacio Almirón Denis
Leandro Basanta Crespo
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31 de diciembre de 2017  

¿Por qué ahorramos en dólares los argentinos? Si bien existen estudios que abordaron tangencialmente esta problemática, casi no hay antecedentes de investigaciones sobre cuáles son los motivos que llevan a los pequeños y medianos ahorristas a apostar por el dólar y, en la misma decisión, a descartar otras alternativas de inversión financiera.

Según estimaciones del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, en 2006 nuestro país encabezó el ranking de tenencia de dólares billetes per cápita fuera de LA NACION norteamericana, con una cifra promedio de 1300 dólares por habitante. Para tener una noción de la relevancia que implica este fenómeno made in Argentina, en segundo lugar se ubicó Panamá (país dolarizado), con un promedio de 648 dólares, y en tercer lugar, Rusia, con 550 dólares. En la región, las diferencias fueron incluso más abrumadoras: Brasil tuvo un promedio de 6 dólares por habitante, Chile lo superó con 16, Paraguay con 18, Colombia con 52 y Ecuador, también dolarizado, poseía 77 dólares per cápita.

En 2012, en su informe sobre el tema, la Reserva Federal estimó que el 20% de billetes de dólares del mundo fuera de Estados Unidos se encontraban en la Argentina. Nuestra pasión por los dólares no se detiene. Los datos publicados por el Banco Central muestran que en agosto pasado, en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) compraron divisas más de un millón de personas físicas. Analizando los informes de MULC de este año, alrededor de un 95% de los clientes hacen compras de menos de 10.000 dólares, con un promedio que ronda los 1200 dólares. El restante 5% comprende a los grandes jugadores, que concentran más de un 60% de las compras.

Para poder dilucidar qué factores intervienen en la decisión de ahorrar en divisas, realizamos entre septiembre y octubre de 2017 un estudio exploratorio en el que entrevistamos a 122 pequeños y medianos ahorristas de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano, con un promedio de edad joven, cercano a los 35 años. En la población analizada, el 58,2% fueron varones y el 41,8%, mujeres, con un alto nivel educativo formal.

La encuesta arrojó datos relevantes. Los encuestados compraron dólares por primera vez para "ahorrar/reserva de valor" (46%), para "viajar" (33,65%), para "invertir" (8,65%) o "por posibles devaluaciones" (3,85%). Mientras el 57,3% asegura conocer otras opciones de inversión, cuatro de cada diez (42,7%) directamente no evalúan otras alternativas. El mercado financiero de acciones, bonos o fondos de inversión es percibido como un espacio complejo, en el que sólo pueden jugar los especialistas, que demanda un tiempo de dedicación del cual no disponen.

La pasión por los dólares no es incondicional, como presumíamos al comienzo. Ante la pregunta "¿cómo define/considera usted la inversión en dólares?", un 61,9% dijo verla como "una opción entre tantas otras", en tanto que un 18,6% elige el dólar porque "no tiene otras alternativas posibles" y un 17,8% considera que es "la mejor opción". Un grupo menor, de 0,8%, piensa que es "la opción menos arriesgada". Y a la pregunta respecto de si la persona estaría dispuesta a invertir en otras formas de inversión, el 67% respondió que sí.

Al pedirles a los encuestados que califiquen por separado el riesgo y la rentabilidad de bonos, acciones, plazos fijos en pesos y dólares billetes, la lógica de "a mayor riesgo, mayor rentabilidad" se cumplió en las tres primeras opciones. En cambio, el dólar fue casi unánimemente considerado un instrumento de muy bajo riesgo, y su rentabilidad fue mayoritariamente sobrestimada.

¿Qué conclusiones sacamos de la investigación? Los encuestados, en cuatro de cada 10 casos, no evalúan alternativas y no se informan sobre otro indicador que no sea el tipo de cambio al comprar divisas. Los ahorristas "no hacen la cuenta" de rentabilidad en relación con otras opciones, ni siquiera sobre el mismo dólar.

Comprar dólares es simple. Se puede hacer desde el celular con home banking o en las calles del microcentro, de forma rápida y legal, como si se comprara un café. Es la única opción arraigada culturalmente en el repertorio del pequeño ahorrista para cuidar el valor de sus ahorros, para viajar, buscar la casa propia, cuando hay elecciones, cuando hay auge y cuando hay crisis.

La memoria de injusticias en el sistema financiero (Bonex, "corralito" y "cepo", entre otras) y la confianza "ciega" que depositamos en el billete de dólar funcionan como un prejuicio que obtura la posibilidad de evaluar otras opciones, incluso más rentables. A estos factores subjetivos se le suma la ineficiencia del sistema financiero para acercar a los ahorristas opciones estables con rentabilidad moderada y de fácil acceso, que puedan sustituir al verde billete como opción de ahorro.

Conclusiones de un estudio

Primera compra

Un tercio de los encuestados dijeron que la primera compra de dólares fue motivada por un viaje

Sin análisis previo

Casi la mitad de los ahorristas que invierten en dólares no evaluaron las características ni la rentabilidad de otras opciones

Simple

Un rasgo que tiene la compra de divisas es que no requiere mayores trámites; hoy se puede hacer desde el celular, y es algo arraigado culturalmente

Los autores son licenciadosen Economía y en Sociología, respectivamente, por la UBA

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