Cuando a Perón no lo quería ni Stroessner

Hace 44 años, el fundador del justicialismo buscó asilo en el Paraguay luego del golpe que lo sacó del poder en 1955. Tras abordar la célebre cañonera y después de nueve días de espera, un as de la aviación guaraní, Leo Nowak, lo condujo a Asunción en un aeroplano anfibio, pero su estada allí sólo duró un mes. El dictador paraguayo urdió la manera de desembarazarse del líder argentino.
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31 de octubre de 1999  

POSADAS.- "HAY episodios -al decir del historiador Arnold Toynbee- que con en el devenir del tiempo giran como una espiral. Y que con semejanzas y diferencias, se van repitiendo."

Hace 44 años, el ex presidente Juan Domingo Perón buscó asilo en Paraguay luego de una cruenta asonada militar que lo sacó del poder en septiembre de 1955. El mandatario argentino se refugió primero en la casa del embajador paraguayo en Buenos Aires, Juan Ramón Chaves, pero por razones de seguridad optó por trasladarse a la cañonera Paraguay, que se hallaba en Puerto Nuevo, en tareas de mantenimiento.

Tuvo que permanecer nueve días aguardando el salvoconducto del gobierno encabezado por el general Eduardo Lonardi, como, asimismo, que las condiciones meteorológicas permitieran el acuatizaje de una aeronave para trasladarlo a Asunción.

Recién viajó el 3 de octubre, en medio de extremas medidas de seguridad y de gran tensión. La máquina era un antiguo anfibio Catalina, conducido por el as de la aviación guaraní, Leo Nowak, que apenas pudo despegar de las aguas del Río de la Plata, rozando el mástil de uno de los barcos surtos en el lugar.

Algunos de estos datos se extrajeron del libro de los periodistas paraguayos Alfredo Seiferheld y José Luis De Tone titulado El asilo de Perón y la caída de Epifanio Méndez , cuyos autores, a su vez, recabaron información en archivos del Departamento de Estado en Washington. Otros fueron relatados por el mismísimo Alfredo Stroessner, en oportunidad de sendas entrevistas concedidas a este periodista en Asunción.

Al respecto, el ex hombre fuerte que gobernó durante 34 años ininterrumpidos, recordó que al ingresar en territorio del Paraguay, el anfibio en el que viajaba Perón fue escoltado por otros aviones militares, uno de ellos llevándolo de copiloto.

Perón se alojó en la residencia del empresario argentino Ricardo Gayol, sobre la avenida Mariscal López, cerca de la embajada de los EE.UU. Allí permaneció apenas dos semanas. En efecto: la fuerte presión argentina obligó a Stroessner a internarlo en una quinta en medio de serranías boscosas cercana a Villa Rica, ciudad distante 160 kilómetros de Asunción, propiedad del caudillo colorado Rigoberto Caballero.

La estada en la campiña fue igualmente breve, ya que -interin- el ex presidente argentino recibió al corresponsal de Associated Press llamado Aníbal Argüello, al que reveló en un reportaje exclusivo sus intenciones de retornar formulando otras declaraciones de tono político, que las autoridades argentinas consideraron "agraviantes".

Perón desmintió la entrevista pese a que una fotografía lo muestra al lado del periodista. En represalia, Argüello fue apresado y soportó el acoso de la dura policía de Stroessner.

El episodio colmó la paciencia del dictador paraguayo, quien urdió una trama para sacarlo de su país. Una madrugada, los soldados que montaban guardia rompieron la tranquilidad de Villa Rica al efectuar numerosos disparos de fusil, ametralladora y mortero "para repeler ataques de terroristas que pretendieron asaltar la quinta", dijeron sin que muchos lo creyeran.

Horas después, Perón decidió buscar nuevo destino en el exterior, solicitando que la misma aeronave piloteada por el capitán Nowak lo llevara a Nicaragua, donde halló refugio de la mano de su amigo Anastasio Somoza (padre), cuyo hijo que le sucedió en el mando, Anastasio "Tachito" Somoza, tras ser derrocado por la revolución sandinista, resultó brutalmente asesinado en Asunción en 1979, donde vivió también bajo el amparo de Stroessner.

Durante el largo exilio, Perón pasó por Panamá, Caracas y Santo Domingo. Finalmente se radicó en Madrid donde permaneció hasta 1973, año en que retornó a la Argentina para asumir un nuevo período presidencial, que se interrumpió con su muerte, acaecida al año siguiente.

El viaje rumbo a América Central, en la primavera de 1955, resultó larguísimo e igualmente azaroso. El añejo Catalina tenía poca autonomía y tuvo que reabastecerse de combustible en numerosas escalas, una de ellas en medio de la selva amazónica en el Estado de Pará. El asilo de Perón en Paraguay duró menos de un mes: desde el 3 de octubre hasta el 2 de noviembre de 1955.

Nowak, el aviador que saltó a la fama por todas estas circunstancias de la vida política latinoamericana, fue ascendido a mayor. Falleció mientras probaba un helicóptero, que cayó frente a la bahía de Asunción, ante la mirada atónita de la multitud que gustaba de sus acrobacias y piruetas; uno de los que presenció el accidente era el propio Stroessner.

Desde Madrid, el general Perón envió una corona de flores en recuerdo de su amigo, el aviador paraguayo que lo llevó al exilio en tan difíciles momentos.

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