Cómo es la vida en Banfield sin la presencia de Julio Falcioni, que se recupera de una operación

El DT dejó al plantel en manos de sus colaboradores; "El sabe que puede confiar en nosotros", dijo el capitán Darío Cvitanich
Patricio Insua
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4 de enero de 2018  

Julio Falcioni se recupera de una operación
Julio Falcioni se recupera de una operación

Verde, corto y parejo, el césped de la cancha principal aguarda por los jugadores en el regreso a los entrenamientos. Es el primer día de trabajo del año en el que Banfield volverá a participar en la Copa Libertadores. Está todo listo en Luis Guillón, dentro de ese predio que es motivo de orgullo para club. La ropa está dispuesta, los vestuarios acondicionados, los materiales preparados y la concentración reluciente. Pero hay una ausencia que se siente con fuerza: el inicio de la pretemporada evidencia la ausencia de Julio César Falcioni .

El entrenador más exitoso en la historia del Taladro se recupera de una intervención quirúrgica en la laringe, una operación en la que le extirparon un nódulo y conllevó más inconvenientes de los que se esperaban. Después de un tiempo en terapia intensiva, Falcioni regresó a su casa el 23 de diciembre, luego de diez días de internación. Allí debió permanecer, en reposo, en el arranque de la preparación de su equipo.

Pedro, el empleado que habilita el acceso al campo de deportes Alfredo Palacios, sabía que esta vez no le levantaría la barrera a quien destaca es el primero en llegar cada día de práctica. Dentro del polideportivo también sienten su ausencia las personas que conviven con el entrenador y mantienen un trato cotidiano y afable. Falta la voz del líder, del padre de la criatura. La normalidad, como si nada sucediese, se imposta más de lo que se siente.

Antes de juntarse con los jugadores, el cuerpo técnico se reunió en el mismo espacio de siempre, la sala contigua a la habitación del DT en la concentración, ese dormitorio que permanecerá vacío a la espera de su huésped habitual. Con el plantel alistado, es entonces Gustavo Otero, el preparador físico con el que Falcioni trabaja desde que comenzó su carrera como técnico, el que da las indicaciones para los primeros movimientos, con vallas y conos en un circuito reducido para que las piernas en reposo durante las vacaciones empiecen a recuperar el vigor que no se negocia. Omar Píccoli, técnico alterno, es quien tomó las riendas ante la contingencia. Conversa con Adrián González, el otro asistente, y también con Hugo Donato, coordinador de la divisiones inferiores. Los posteriores ejercicios con pelota comienzan entonces a ser comandados por el ex jugador de River. Hay indicaciones y gritos, pero faltan los que llevan el inconfundible sello del ausente.

LA NACION consultó a Darío Cvitanich y Renato Civelli, los máximos referentes del plantel, sobre la particularidad de iniciar la pretemporada sin el entrenador. "Esperamos que Julio se recupere, eso es lo más importante. Él sabe que puede confiar en nosotros", remarcó el capitán. Por su parte, el defensor reconoce: "Fue raro que no estuviera Julio, sobre todo por su personalidad. Pero tenemos que trabajar igual porque la competencia para nosotros arranca muy rápido. Es una situación excepcional. Aunque está todo muy claro, porque esto lo sabíamos, no nos tomó de sorpresa. Se lo debemos por todo lo que nos ha dado, a nosotros y al club".

"Acabo de cortar con Julio, está muy bien", asegura el presidente del club, Eduardo Spinosa, cuando baja desde su oficina para ver más de cerca los ejercicios que despliegan a los jugadores por la cancha. Falcioni se mantiene en contacto con los dirigentes y sus compañeros de cuerpo técnico. Está pendiente de las negociaciones por los refuerzos y también de la puesta a punto para el inicio de la competencia. Las ganas de estar en su función se topan con una inquebrantable prescripción médica. Entre los cuidados de salud, hay uno contra el que deberá luchar: ya no hay lugar para los cigarrillos que nunca faltaban entre sus dedos.

El regreso de Falcioni al trabajo no tiene fecha estipulada. De hecho, todas las opciones están sobre la mesa; desde que se reincorpore antes de que termine la semana hasta que recién pueda hacerlo en un mes, ya con el equipo en actividad. Incluso tampoco descartan la previsión más negativa, la que nadie quiere: que no vuelva a dirigir. En el club aseguran que lo esperarán el tiempo que sea necesario y que siempre tendrá un lugar asegurado, como entrenador o en otro rol. Saben que la situación está lejos de ser la ideal, pero confían en que el martes 30, cuando Banfield reciba a Independiente del Valle, de Ecuador, en el primer choque de la Fase 2 de la Copa Libertadores, el Emperador esté en el banco de suplentes al mando de su tropa.

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