Una obra comercial con un director de la escena alternativa

Martín Flores Cárdenas se caracteriza por un sello de autor que ambas actrices valoran
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6 de enero de 2018  

Entonces la noche pudo haber sido uno de los tantos proyectos que quedan en buenas intenciones: en la primera reunión de su autor y director Martín Flores Cárdenas con el productor general del Paseo La Plaza, Pablo Kompel, el dramaturgo le entregó un boceto con solamente tres escenas escritas, de las doce que componen la obra.

Hoy, Flores Cárdenas celebra esa muestra de confianza. "Tenía una idea, un texto elaborado. Y, a partir de trabajar con este grupo, empecé a adaptar y a reescribir. El 80 por ciento fue escrito pensando en estos actores", admite el exitoso creador de Entonces bailemos, la obra que marcó un antes y un después en su trayectoria. Aunque antes escribió y dirigió Marinero, Exactamente bajo el sol, Mujer armada, hombre dormido, Quienquiera que hubiera dormido en esta cama y Matar cansa,

-¿Sabías adónde ibas cuando tenías tres de las doce escenas?

-Más o menos. Tenía una idea, que creo no haber traicionado. Escribir constituye un acto de descubrimiento. A medida que fui avanzando descubrí caminos, que por ahí antes no me hubiera imaginado.

-¿Sufrís la angustia del papel en blanco?

-No. Me sucede algo extraño: intuitivamente sé que falta algo y que aparece sin forzarlo. Sólo espero.

-¿Cuándo les entregaste el último capítulo a los actores?

-¡Pobres los actores! Un mes antes del estreno, más o menos. Es una costumbre mía.

-Un rol importante es conducir egos.

-Cuando cuento que dirijo a Cecilia y a Dolores es lo primero que me preguntan. Pero me resultó muy fácil porque se entregaron, confiaron. Hay un gran amor por la obra. Más allá del vínculo que establecimos, el amor más fuerte lo tienen por la obra. Ellas te la sirven en bandeja.

-¿Por qué es importante la música en esta pieza?

-Porque es importante en mi vida. Si no hiciera teatro me dedicaría a la música. Me resulta muy difícil separar la vida de la música.

-¿Cuál es la música en esta puesta?

-Mucho Ennio Morricone, bandas sonoras clásicas. Cuando era chico pensaba que el western era un mundo de fantasía. No sabía que remitía a la historia de los Estados Unidos. La obra remite a ese mundo, al que yo pensaba. Habla de la violencia, de los vínculos, pero sucede en ese mundo. Termina siendo como los westerns: habla del sueño de identidad.

-¿Considerás que tener un productor puede ser un gran cambio?

-Sin duda. Siento que Pablo Kompel hace un esfuerzo por no meterse, por dejarme tranquilo, trata de que suceda el hecho artístico que está apoyando. Muy a pesar suyo me está dando mucha libertad. Y valoro mucho eso.

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